miércoles, diciembre 05, 2007

Tsunamis

Carátula de 10.5 Apocalipsis

Hace ya varias semanas, pusieron en la tele una de esas películas para TV (o miniseries, no estoy seguro) catastróficas con presupuesto limitado: 10.5 Apocalipsis. Es continuación de una miniserie llamada 10.5, de la que comenté algo en su día. No la pude ver terminar, dada la elevada duración (estoy casi seguro que se trataba de una miniserie), y el inmenso tiempo de anuncios al que nos tiene acostumbrado Antena 3. Pero no importa, ya que lo que voy a comentar sucede al principio. Resulta que uno de los enormes terremotos que se suceden durante la peli, ocurre en el fondo marino, provocando un tsunami (aunque no lo denominan así) que engulle un crucero en alta mar, y luego arrasa la costa.

Casi todo el mundo, al intentar imaginar un tsunami, piensa en una ola gigante, con más o menos la misma forma que una ola convencional. Pero en realidad, los tsunamis son algo muy diferente. Veamos, las olas que vemos habitualmente en el mar, se forman por la acción del viento. Cuanto más fuerte es el viento, mayores son las olas, pudiendo llegar a ser bastante peligrosas en caso de una gran tormenta. Pero el agua únicamente se mueve cerca de la superficie. Si alguna vez os habéis bañado en alguna playa con el mar revuelto, habréis comprobado que si se os viene encima una ola más o menos grande, basta con sumergirse para evitar que la ola te empuje o te dé un buen revolcón (a menos que la ola sea muy vertical y rompa justo donde estás tú). En el caso de las enormes olas producidas por tormentas y huracanes, hay que sumergirse más, pero siempre hay una profundidad a partir de la cual el agua está en calma. Otra características destacables es que tienen una longitud de onda del orden de metros o decenas de metros. Es decir, la distancia entre cresta y cresta de un grupo de olas, es de varios metros.

Los tsunamis son diferentes. Normalmente son producidos por movimientos sísmicos (aunque hay otras causas), pero su principal característica es que todo el agua desde la superficie al fondo marino, es desplazada. Otra característica importante que los diferencia de una ola convencional, es su longitud de onda extremadamente grande, del orden de varios kilómetros (incluso cientos de km). Es decir, un tsunami no es una única ola, sino varias, separadas varios kilómetros entre sí, y que desplazan todo el agua desde el fondo a la superficie. Además, la velocidad de propagación de estas olas es enorme, muy superior a las de las olas producidas por el viento.

Dibujo que muestra el perfil de un tsunami a medida que se acerca a la costa. Hay una tabla con cifras de profundidad, velocidad y anchura de la ola. A medida que disminuye la profundidad, la velocidad y la anchura disminuyen. Es especialmente relevante el último dato: con 10 m de profundidad, la ola aún tiene una anchura de 10,6 km

Ahora viene lo más sorprendente: la altura de la ola de un tsunami es muy pequeña en alta mar. Puede ser incluso imperceptible, de forma que si un barco se encuentra en su camino, su tripulación y pasajeros apenas notarán nada. Lo que ocurre es que a medida que se aproxima a tierra, su velocidad disminuye, y la profundidad del lecho marino también. Al disminuir la velocidad, se va reduciendo su longitud de onda, ya que las olas «de detrás» van alcanzando poco a poco a las «de delante», aunque en ningún caso llega a reducirse tanto como en el caso de las olas de viento. Además, puesto que se desplaza todo el agua desde el fondo, al reducirse la profundidad, el agua se eleva (el espacio disponible se reduce, pero el volumen de agua sigue siendo el mismo). Así, cuando está cerca de la costa, un tsunami alcanza varios metros de altura, pero manteniendo una longitud de onda bastante grande. Así que lo que finalmente impacta sobre la costa, no es una «pared» de agua, alta y delgada, sino una «mole» alta y muy ancha.

Los distintos nombres que recibe el tsunami, nos muestran sus características. La propia palabra «tsunami», significa «ola de puerto» en japonés. Se dice (no se si es cierto o es una leyenda) que el término procede de unos pescadores que se adentraron en alta mar, y al regresar vieron su pueblo completamente arrasado por una ola, aunque ellos no la habían visto pasar. Por otro lado, en inglés, a veces se usa el término «tidal wave», que significa «ola de marea». Aunque el término es incorrecto en cuanto al origen de los tsunamis (no tienen nada que ver con las mareas), sí que describe bien su percepción desde la costa, ya que al tener una longitud de onda tan elevada, no parece una ola gigante, sino un repentino aumento del nivel del mar, como si la marea subiera de forma casi instantánea.

Fotograma de la película «El día de mañana», donde se muestra una enorme masa de agua, inundando la costa de Nueva York.

En las películas, se suelen mostrar los tsunamis como olas gigantes, con las mismas proporciones que una ola de viento. Y como hemos visto, esto no es así. Su apariencia se asemeja más a lo que se mostraba en la película El día de mañana, cuando Nueva York es inundado por una enorme montaña de agua, que no parecía descender al otro lado. También suele mostrarse como una ola amenazadora, ya desde alta mar, cuando en realidad no es así. Este detalle es especialmente relevante en el documental Cuatro maneras de acabar con el mundo, del que ya comenté algo hace algún tiempo. La primera de las catástrofes era un tsunami originado por un corrimiento de tierras en la isla de La Palma (no confundir con Las Palmas de Gran Canaria, ni con Palma de Mallorca), y en una de las secuencias, se veía a un hombre aterrorizado, mirando una pantalla con un mapa del Atlántico y unos numeritos representando barcos, que desaparecían al paso del tsunami. En las películas se puede perdonar, pero un documental debería de ser más riguroso.

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miércoles, octubre 03, 2007

¡Qué desperdicio! Cifras sospechosas

Haciendo zaping el viernes pasado, vi un trozo de un programa llamado «¡Qué desperdicio!», en el que se intentaba explicar todo el agua que desperdiciamos habitualmente, y cómo podemos evitarlo para ahorrar. En el trozo que vi (como digo, no vi el programa entero), los presentadores hablaban con dos chicas sobre el agua que se gasta en una ducha. Las chicas decían que tardaban unos 15 minutos en ducharse, y que lo hacían 2 ó 3 veces al día. Los presentadores dicen entonces que una ducha gasta unos 20 litros por minuto, por lo que cada chica gastaba la friolera de entre 600 y 900 litros diarios, sólo en ducharse.

El leer a menudo el blog Malaprensa, me ha convertido en un escéptico de las cifras. Creo que 3 duchas diarias de 15 minutos es una exageración, pero bueno, cada cual tiene sus hábitos (y en cuestiones de higiene, más vale pecar de exceso que de defecto). Sin embargo, la cifra de 20 litros por minuto me llamó mucho la atención. ¿No parece un poco exagerado? Pensemos que con un caudal de 20 l/min, podemos llenar una botella de agua de 1 litro, en tan sólo 3 segundos. «No me cuadra» pensé. Así que decidí hacer un sencillo experimento para medir el caudal de agua de mi ducha, y comparar con dicha afirmación (la esencia del método científico).

El experimento es muy simple, y cualquiera puede hacerlo en un par de minutos. Se coge un recipiente de bastante capacidad (un cubo de fregar, por ejemplo), un medidor de líquidos (de esos que todos tenemos en la cocina), y un cronómetro (o un reloj con segundero). Abrimos la ducha (a tope o a la presión que solais utilizar; en mi caso lo hice a tope), y llenamos el recipiente durante un periodo de tiempo determinado. Luego volcamos su contenido en el medidor de líquidos para comprobar el volumen de agua obtenido (si la capacidad no es suficiente, lo haremos por partes, vaciando y rellenando el medidor, y sumando las medidas). Como no es cuestión de gastar demasiada agua, en vez de llenar el recipiente durante un minuto entero, lo hacemos sólo durante unos segundos, y luego multiplicamos por el resultado de dividir 60 entre el número de segundos empleados. Así, si abrimos el grifo durante 6 segundos, multiplicaremos por 10 la capacidad obtenida. Si lo mantenemos abierto 12 segundos, multiplicaremos por 5. Hay que tener en cuenta que cuanto más tiempo tengamos el grifo abierto, menor será el error cometido debido al posible retardo o adelanto que cometeremos al accionar la manilla.

Pues bien, en mi casa hice dos mediciones: Una durante 6 segundos, que resultó en un volumen de agua de unos 0,67 l, y por tanto corresponde a una tasa de 6,7 l/min. Otra durante 12 segundos, que resultó en un volumen de agua de 1,42 l, y por tanto corresponde a una tasa de 7,1 l/m (hay que decir que el segundo decimal es aproximado, ya que la escala de mi medidor tenía una marca cada 0,05 l). Así que me sale una media de 6,9 l/min. Bueno, vale, vamos a decir que 7, ya que la medida de 12 segundos debería ser más fiable. En cualquier caso vemos que esta cifra está muy lejos de los 20 l/min del programa (casi el triple).

Entiendo que los 20 l/min debe ser una media, puesto que la presión del agua varía según la zona, altura (en un mismo edificio, los pisos más altos tienen menos presión que los de abajo), y demás factores no controlables. Así que mi resultado no puede considerarse definitivo ni mucho menos. Aunque si yo estoy tan por debajo de la media, debe haber mucha gente por encima de ella (o unos pocos muy por encima). Así que os invito a que realicéis el mismo experimento, y comentéis aquí los resultados. Cuantos más mejor. Por supuesto, aún así, el resultado total tampoco puede considerarse definitivo, pues no creo que seamos una muestra representativa de la población (hay un sesgo evidente: sólo tenemos en cuenta a los que leéis este blog). Pero puede sacarme de dudas sobre si mi ducha es especialmente ecológica, o en el programa han exagerado algo.

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lunes, octubre 17, 2005

Melenas en ingravidez

A la mayoría os sonará un anuncio de Bailey's, en el que aparecen una serie de personas flotando en un bar, con la leyenda "zero gravity bar". Los despistados que aún no lo hayan visto, podrán hacerlo esta noche, ya que Bailey's patrocina uno de los episodios de CSI (ahora no recuerdo si el de Miami o el de NY). Se supone que no hay gravedad en el interior del bar, y los clientes, vasos, botellas, e incluso los líquidos, flotan libremente por ahí. Pero hay un problema que puede que a la mayoría de la gente le pase inadvertido: el pelo.

En el anuncio aparecen chicas con pelo largo, que no se comporta como si estuviera en gravedad cero, sino que cae hacia el suelo. Únicamente vemos cómo las puntas de la melena ondean un poquito. Bueno, se trata de un anuncio, no de una superproducción. Obviamente se rodó con los actores colgando de cables, con un ventilador para mover un poco el pelo para que no cante demasiado. Primer plano de AkiPero este error sucede también en películas. La que más recuerdo es Final Fantasy, donde la protagonista, Aki, tiene varias secuencias en el interior de una nave en órbita, y su pelo, pese a ondear bastante de un lado a otro con sus movimientos de cabeza, siempre "cae" hacia sus pies (en cualquier caso, hay que decir que el movimiento del pelo es impresionante, teniendo en cuenta que está generado por ordenador).

Mujer astronauta con el pelo largo y rizado flotando¿Cómo se comporta en realidad el pelo en ingravidez o en caída libre? Basta con pensar un poco. Veamos, cada pelo tiene una orientación en su nacimiento, que suele ser más o menos perpendicular a la piel. Por supuesto, hay pelos que no se comportan así y nacen bastante inclinados, como habrán podido comprobar los que sufren los llamados "remolinos" en el pelo.

Es fácil ver esto si nos rapamos al 1 ó al 2. En la mayoría de los casos, queda casi de punta. A medida que crece el pelo, dependiendo de su firmeza, llega un momento en el que empieza a doblarse bajo su propio peso. Pero en ausencia de gravedad, el pelo seguiría creciendo siguiendo la dirección de su nacimiento. El comportamiento sería parecido al que tiene bajo el agua, pero quedando mucho más suelto, ya que el aire es un fluído mucho menos denso y viscoso que aquélla. Una melena en ingravidez, pareceria una "alfombra" de pelo, extendiéndose en casi todas direcciones.Mujer astronauta con el pelo muy largo flotando

Uno puede pensar que tras pasar años bajo los efectos de la gravedad, tal vez el pelo termina por "quedar doblado", y que "caiga" parcialmente hacia los pies, aunque uno se vaya al espacio. Pero viendo fotos de astronautas con el pelo largo, en el interior de una lanzadera o estación espacial, vemos que no es así.

Mujer astronauta con el pelo corto, flotandoEstá claro que imitar este comportamiento sin estar realmente en caída libre es muy difícil (aunque hoy en día se pueden hacer maravillas con los ordenadores en cuestión de efectos especiales). Pero hay una solución muy simple, que es la que adopta la mayoría de las películas: que los personajes tengan el pelo corto, o bien que lo lleven recogido.

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sábado, junio 04, 2005

Unidades de medida

Imagen de Jordi Hurtado pesentando Saber y GanarAnteayer jueves, en el concurso "Saber y Ganar" que ponen entre semana en la 2, hicieron a uno de los concursantes una pregunta relativa a la informática. Básicamente decían que el byte era una unidad de medida de información en el mundo de la informática, y que tenía como múltiplos el K o Kilobyte, el Mega o Megabyte, el Giga o Gigabyte... ¿y cuál sigue? Por supuesto, la respuesta correcta es Terabyte, y así lo dijo el cocursante, acertando la pregunta.

Pero tal y como está definida la pregunta, parece que la nomenclatura Kilo, Mega, Giga y Tera provienen del mundo de la informática, y esto no es así en absoluto. Estos y muchos otros prefijos (como centi, mili, micro, nano) provienen del Sistema Internacional de Unidades. Así, el prefijo Kilo indica que el múltiplo es 1000 veces la unidad, como en Kilogramo (1.000 gramos), Kilómetro (1.000 metros) o Kilohertzio (1.000 hertzios). El prefijo Mega indica un millón de veces la unidad, como en Megahertzio o Megavatio. El prefijo Giga indica mil millones, como en Gigahertzio o Gigavatio. El Tera son un billón, y hay muchos más: Peta (mil billones), Exa (trillón), Zetta (mil trillones) y Yotta (cuatrillón).

Los más conocidos, por supuesto son Kilo y Mega. Giga y Tera se han hecho también muy populares gracias a la informática, y tal vez por eso la pregunta se refería a ésta. Pero como ya he dicho, los prefijos provienen del Sistema Internacional de Unidades. Hay que hacer notar que en informática, cada prefijo no supone multiplicar por 1.000 la unidad anterior, sino por 1.024, ya que históricamente los múltiplos de estas unidades son siempre potencias de 2 (1.024 = 210)

Carátula de Regreso al FuturoComo anécdota, comentaré un error de traducción de todos conocido, que se podría haber evitado conociendo estos prefijos. Me refiero, por supuesto a la película Regreso al Futuro. En ella, el chiflado Doc Brown, inventor del DeLorean del tiempo, dice que para activar el viaje en el tiempo, es necesaria una potencia de 1,1 "Gigovatios". Por supuesto, en realidad se trata de Gigavatios (con "a").

También podría considerarse un error, y esta vez de concepto, el utilizar unidades de potencia. Se supone que para realizar el viaje en el tiempo se necesita una cantidad inmensa de energía, pero la energía se mide en julios, no en vatios, que es una unidad de potencia. La potencia es el consumo o generación de energía por unidad de tiempo, y por eso se utiliza normalmente el kilovatio-hora como unidad de energía en las facturas de la luz. Se trata de la energía consumida en una hora, al ritmo de un kilovatio. Supongo que por eso hay gente que aún confunde la potencia con la energía, y piensa que la energía se mide en vatios. Es un error similar al omnipresente año-luz.

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