martes, marzo 25, 2008

IV Certamen «Teresa Pinillos»

Como predecía en el envío anterior, MalaCiencia ya ha superado su primera «Megavisita», es decir, 106 visitas, es decir, el millón de visitas.

Aprovecho la ocasión para comentaros (a petición de Nexociencia), de la convocatoria del IV Certamen «Teresa Pinillos» de ensayos de divulgación científica y humanística, Ensaya'08. Se trata de un certamen de ensayos cortos de divulgación, con una dotación económica de 2.000 € para el ganador, y 1.000 € para el segundo. El plazo de presentación termina el 31 de mayo. Al que le interese, encontrará más información en la propia web de Ensaya'08.

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martes, marzo 18, 2008

3 años online

Dibujo de una tarta con tres velas

El pasado sábado (15 de marzo), MalaCiencia cumplió su tercer año. Hubiera querido publicar este artículo ese mismo día, pero por diversas cuestiones no he podido. Es casi una obligación hacer balance, y compararlo con el del año anterior. Según Statcounter, la media de visitas diaria es un poquito mayor que antes (más o menos, unas 1.400), y el total supera las 995.000, por lo que en esta semana (o la siguiente, que en vacaciones la gente se dedica a otras cosas), el blog alcanzará la mágica cifra del millón de visitas. Sé que no lo digo todas las veces que debería: gracias a todos.

Como va siendo habitual en los cumpleaños del blog, haré una pequeña reflexión sobre el mismo y las razones detrás de él.

De vez en cuando, aparecen comentarios alegando que no tiene sentido buscar la ciencia detrás de una historia de ciencia ficción (algunos de forma más educada que otros). Casi todos se pueden resumir en la idea «¿Qué más da? Es ciencia ficción», a lo que suelo responder que precisamente por eso, es interesante buscar la ciencia. Parece que la expresión «ciencia ficción» se ha convertido en sinónimo de algo inverosimil, imposible, o fantástico. Reconozco que yo mismo he utilizado el termino de esa manera en ocasiones (por ejemplo, al ver cómo en una película ambientada en Madrid, un personaje aparca el coche en frente de la puerta de su casa, en pleno centro). Y sin embargo la ciencia ficción no es sinónimo de fantasía. Conozco gente que mete en el mismo saco géneros tan dispares como la fantasía heroica (como El Señor de los Anillos), o el terror sobrenatural (como Drácula), y los llama «ciencia ficción». Y como su nombre indica, la ciencia ficción es ficción, sí, pero también ciencia. De hecho, una traducción más correcta del término original «science fiction», sería ficción científica, y no ciencia ficticia (que no es lo mismo).

Eso no quiere decir que toda la ciencia ficción deba ser como libros de texto un poco novelados. El género tiene multitud de subgéneros, lo que hace que la propia definición de ciencia ficción, no sea del todo clara (podéis leer una buena definición, en el Sitio de Ciencia Ficción). De hecho, hay subgéneros como las ucronías (historias de pasados alternativos) o la ciencia ficción «soft» (centrada más en los cambios de una sociedad), donde la ciencia y la tecnología ni siquiera es especulativa. Y hay otros en los que se roza el mundo de lo mágico y lo sobrenatural. ¿Es ciencia ficción la saga de La Guerra de las Galaxias? ¿Y la serie Jericho? ¿Y Perdidos? Seguro que se pueden buscar argumentos a favor y en contra de su inclusión o no.

En cualquier caso, el que califiquemos una historia como ciencia ficción o como fantástica, en mi opinión no da carta blanca para saltarse todo. Hay artificios fantásticos necesarios (como el hiperespacio en una historia futurista, o la magia en una historia de espada y brujería) y que uno simplemente se cree, pero también hay incoherencias, que en mi opinión sólo se pueden calificar como errores. Creo que un ejemplo muy ilustrativo de lo que intento decir, es el de Superman. Todos sabemos que sus poderes son imposibles: vuela, es invulnerable, superfuerte, lanza rayos calóricos por los ojos, etc. Es la premisa de la historia (los habitantes de Krypton son así), y uno se lo cree y lo asume, sin pensar si es científicamente posible o no. Nunca leeréis aquí un artículo sobre la imposibilidad de los poderes de Superman. Pero eso no debe dar pie a que cuando el Hombre de Acero vuele por el espacio, su capa ondee al viento.

Otro tema recurrente es el de «si no te gusta, no lo veas». Bueno, lo cierto es que ése es uno de mis lemas, y pocas veces veré una película si creo que no me va a gustar. Pero el señalar los errores de una película, no quiere decir que no me guste. De hecho, me encanta la ciencia ficción, la fantasía heroica, el terror sobrenatural, y el género fantástico en general. La saga de La Guerra de las Galaxias marcó mi niñez, y crecí soñando con viajar por una galaxia muy, muy lejana. Hasta recuerdo el cine donde vi la primera peli de la saga por primera vez (el episodio IV, para los despistados): el Maria Cristina, en Gijón (que me parece que ya no existe). El Señor de los Anillos es el único libro que he leído más de dos veces, y disfruté como un enano la adaptación de Peter Jackson. Incluso tuve que aguantar las ganas de levantar el puño en el cine y responder a la arenga del Rey Théoden, justo antes de la carga de los rohirrim, en El Retorno del Rey. También fuí durante años, un devorador de cómics de superhéroes (sobre todo, de los mutantes de la Marvel), y si no sigo siéndolo es únicamente por el gasto que representa seguir mes a mes todas las colecciones que me gustaría. Y la televisión... ¡Ah! Cuántas series de corte fantástico habré disfrutado, y sigo disfrutando: Star Trek, Galáctica (las dos versiones), El Coche Fantástico, Gárgolas, Mazinger Z, Embrujadas, Stargate, Perdidos... y sobre todo, Babylon 5, que en mi opinión (y que conste que es eso, una opinión) marcó un antes y un después en la ciencia ficción televisiva.

Precisamente, muchas veces me han dicho cosas justo en sentido contrario. La frase «cómo te puede gustar eso, tú que eres ingeniero», es algo con lo que he aprendido a convivir. Y es que no tiene nada que ver una cosa con la otra. Puedo ser muy racional con el mundo que me rodea, pero también me encantan las historias fantásticas de ficción. Y el hecho de que mi parte racional me haga ver sus errores científicos, no por eso me gustan menos.

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lunes, enero 07, 2008

malaciencia.info

Con el Año Nuevo y los Reyes Magos, MalaCiencia estrena dominio propio. Si todo ha ido bien, al entrar en el blog veréis que en la barra de direcciones, en vez de malaciencia.blogspot.com, veréis www.malaciencia.info. La vieja dirección redirecciona automáticamente al nuevo dominio, pero os agradecería a todos los que enlazáis este blog, que actualicéis los enlaces.

¿Por qué malaciencia.info y no malaciencia.com? Bueno, pues porque aunque muy extendidos, los .com deberían utilizarse para empresas y webs comerciales, mientras que .info es el adecuado para sitios informativos...

Venga vale, la verdad es que una de las razones es que el dominio malaciencia.com ya está pillado. Algún caradura lo registró pocos meses después de la creación de este blog, y ha puesto la típica página que no tiene nada, salvo un buscador (y a veces, algunas búsquedas predefinidas coinciden con títulos de artículos de este blog). En fin, como el registro le caduca en octubre de este nuevo año, esperemos que no lo renueve. Aunque tampoco tiene la mayor importancia. Después de todo, MalaCiencia.info suena bien :-)

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lunes, octubre 08, 2007

Muy breve

Como alguno ya se ha dado cuenta, han mencionado este blog en el nuevo diario Público, este sábado, en un artículo titulado Hollywood maltrata a la ciencia. El jueves pasado, se puso en contacto conmigo un periodista de dicho diario, y me hizo algunas preguntas. Hubiese querido avisaros antes de su publicación, pero no he tenido tiempo. De todas formas, podéis ver la versión on line.

Como curiosidad, comete un pequeño error muy común, aunque no es mala ciencia: creer que Spielberg tuvo algo que ver con la saga de La Guerra de las Galaxias (aunque creo que sí ayudó a Lucas en la última película).

Por cierto, que he averiguado dos nuevos datos con respecto al artículo anterior, que pueden explicar algunas cosas (lo podéis ver en los comentarios)

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lunes, septiembre 10, 2007

5 blogs que me hacen pensar

Thinking Blogger Award

Hace un par de semanas, descubrí que el blog El Lolaberinto, me había otorgado un «Thinking Blogger Award». ¿El qué? Bueno, podríamos traducirlo como «Premio Blogger Pensante». Es un meme, en el que uno debe elegir a 5 blogs que te hacen pensar. Pues bien, mis cinco premiados, por orden alfabético, son (redoble de tambores):

  • Curioso Pero Inútil (CPI para los amigos), por proponer interesantes libros para leer, explicar la ciencia detrás de situaciones cotidianas, y en fin, comentar todas esas cosas curiosas pero inútiles (aparentemente), como su nombre indica.
  • El Consumidor Irritado, porque a veces te hace ver situaciones y prácticas asimiladas por nuestra sociedad, pero que son reprobables, injustas o absurdas.
  • Física en la ciencia ficción, porque siendo de temática tan similar al mío, a veces me hace fijarme en detalles de películas, en los que no había caído.
  • Historias de la Ciencia, por contarnos esas anécdotas e historias, a veces trágicas, a veces cómicas, a veces injustas, a veces emocionantes, sobre descubrimientos científicos o invenciones, y las personas detrás de ellos, recondándonos que después de todo, eran o son humanos como nosotros.
  • Malaprensa, porque me inspiró para crear este blog, y porque desde entonces, me tomo las noticias con mucha más «cautela».

Y tres reglas, que los galardonados con interés en participar, deben cumplir:

  1. Si, y solo si, alguien te da el premio escribe un post con los 5 blogs que te hacen pensar.
  2. Enlaza el post original para que la gente pueda encontrar el origen del premio.
  3. Opcional, enseña el botón del premio enlazando el post que has escrito dando tu premio.

Estas son las reglas originales, aparecidas en The Thinking Blog, a las que yo añadiría enlazar la entrada concreta del blog que te ha premiado, para poder rastrear la trayectoria del premio «hacia atrás». Lástima que no todos los anteriores lo hayan hecho así. Dado que el origen es un blog en inglés, tengo curiosidad por saber dónde se produjo el salto a lengua de Cervantes.

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miércoles, agosto 29, 2007

Para que no se olviden

Hace algunos meses os hablé de una colección de los 80, llamada «El Mundo del Futuro». Fue agradable descubrir que había muchos otros que la recordaban, así como las de «El Mundo de lo Desconocido», «Cómo hacer...», y algunas otras. Pues bien, ayer descubrí con asombro y entusiasmo (gracias al anónimo que puso el enlace en los comentarios), una web recién nacida, cuya intención es recuperar todas aquellas viejas colecciones y ponerlas a disposición del publico: Para que no se olviden.

Para que no se olviden

No exagero si os digo que esa web es una especie de sueño hecho realidad. Ahí están aquellos libros con los que aprendí cómo funciona un ordenador (cuando el Spectrum era tecnología puntera), qué es la electricidad, cómo funciona un motor de explosión, algunos trucos de magia... También despertaron mi interés por la ciencia ficción, la fantasía y el terror (sí, me asustaban mucho los que hablaban de vampiros y fantasmas). En fin, que podría decir que esos libros me marcaron, y que gran parte de lo que soy, se lo debo a ellos.

Los que conocieron esos libros, no necesitan que diga más. Los que no, les animo a que los lean. A riesgo de parecer un «carca», no puedo resistirme a decir «ya no se hacen libros así».

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domingo, agosto 12, 2007

¡La tierra tiembla!

Algunos ya os habréis enterado, y otros no. Hace poco más de una hora, ha habido un seismo de magnitud 4,7 5.1 en la escala de Ritcher. El epicentro ha sido al sur de Pedro Muñoz, concretamente en las coordenadas 39,36 norte y 2,95 oeste. Muy muy cerquita de Alcázar de San Juan, donde yo vivo, como podéis comprobar en Google Maps. No hay que lamentar nada, pero ¡menudo susto! No es forma de desperezarse un domingo por la mañana.

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viernes, mayo 04, 2007

Otra vez será

Ha finalizado el periodo de votación de los Premios 20Blogs del diario 20 minutos, y el jurado ha elegido a los finalistas de cada categoría. Y MalaCiencia no está ahí (snif, snif). De todas formas me alegra comprobar que dos blogs que leo regularmente y que recomiendo (otra vez), Curioso Pero Inútil e Historias de la ciencia, han quedado como finalistas. Enhorabuena Remo, y enhorabuena Omalaled. Espero que uno de los dos sea el ganador.

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jueves, marzo 15, 2007

Y ya son 2 años

Dibujo de una tarta con dos velas

Pues sí, MalaCiencia cumple hoy dos añitos, así que es casi obligado hacer un balance de este segundo año. Comparando las estadísticas actuales con las de su primer cumpleaños, las visitas se han multiplicado: una media que oscila entre las 1.200 y 1.400 diarias (más o menos, dependiendo de la semana) y un total de poco más de 485.000 (según StatCounter). En pocas semanas podré celebrar el medio millón de visitas, algo que me parecía simplemente impensable cuando comencé con esta aventura.

Tampoco podía imaginar que el blog quedara finalista en ningún concurso, y muchísimo menos que me llegaran a entrevistar en un programa de radio (gracias otra vez a Francisco José Súñer Iglesias, del Sitio de Ciencia Ficción, por alojar los ficheros de la grabación del programa). Y todo eso es gracias a vosotros, algo que nunca me cansaré de repetir. Quiero además agradecer especialmente al ya mencionado administrador del Sitio de Ciencia Ficción por dedicar una sección a MalaCiencia, donde reproduce y enlaza artículos de este blog; a los creadores de Planeta Ciencia y de Hispaciencia, por invitarme a participar en sendos proyectos; y a los administradores de Lorem Ipsum, por invitarme a colaborar en el blog Hal 9000 (vaya, parece un discurso de ceremonia de los Oscar).

Dicho esto, me gustaría comentar en detalle cómo surgió en mi cabeza la semilla que años después me llevaría a crear este blog, algo que en la mencionada entrevista de la radio expliqué bastante rápido y mal (esos nervios...). Curiosamente, el origen de todo no tiene mucho que ver con mala ciencia, sino que fue una crítica publicada en el suplemento Metropoli, del diario El Mundo, relativa a la película Akira. Para los que no la conozcan, se trata de una película de animación japonesa, basada en el manga homónimo, ambientada en un futuro cercano y postapocalíptico. Para situarnos un poco, el estreno en España coincidió con el boom de Bola de Dragón y Los Caballeros del Zodiaco. Desde el punto de vista técnico, la animación es impecable: suave, muy natural, dibujos con volumen; no hay una sóla secuencia en la que no haya algo en movimiento. Incluso en los planos generales de la ciudad (muy tentadores para limitarse a un dibujo fijo) se ven luces y focos moviéndose con una animación muy suave. Sin embargo, el crítico de turno resume la película con la frase «una sucesión de planos fijos con la voz de los personajes en off». Esta frase podría aplicarse tal vez a la series de TV antes mencionadas (sobre todo en Los Caballeros del Zodiaco, donde se puede estar un episodio entero con reflexiones internas y primeros planos de los personajes, antes de iniciar un combate), pero en ningún caso a la película Akira. Sólo una persona que no haya visto la película, podría afirmar algo así. Y eso me indignó, ya que uno puede estar o no de acuerdo con un crítico, pero al menos que vaya a ver la película, que para eso le pagan.

Una situación similar ocurrió cuando un tiempo después, leí una crítica sobre Terminator 2, nuevamente en Metropoli. La frase destacada era «Nadie nos explica por qué la máquina asesina de la primera película, se convierte en un ángel protector», que debería figurar en el Libro Guiness por tener el mayor número de errores en una sola frase. Tres en total, a saber: el propio Terminator nos explica el motivo (ha sido reprogramado), no se trata de la misma máquina (recordemos que al final de la primera peli, es aplastada por una prensa hidráulica), y dista mucho de ser un ángel (casi mata a unos chicos si John Connor no se lo impide, y dispara a las piernas a un pobre guardia de seguridad en edad de jubilación). La conclusión inevitable es que si el crítico fue a ver la película, desde luego no prestó mucha atención.

Poco a poco fui tomando nota mental de este tipo de errores tan evidentes, con la intención de escribir alguna vez sobre ellos. Así, recuerdo disparates como el leer en una revista de cine que la saga de La Guerra de las Galaxias es de Steven Spielberg, la afirmación en los medios de comunicación de que el difunto Jesús Puente era el doblador habitual de James Stewart (en realidad, lo era Fernando Ulloa, como podéis comprobar en eldoblaje.com, cuya voz es más aguda y todos recordaréis de peliculones como La Ventana Indiscreta o La Soga), o una sinopsis de Parque Jurásico, que decía que la peli trataba de unos tipos que inventaban una máquina del tiempo y viajaban al pasado (¿¡Comorrr!?). Junto a estos errores de bulto, también tomaba nota de las patadas a la física en películas como Armageddon, de enormes errores de concepto en todo tipo de noticias científicas aparecidas en los medios (como el «notición» de que el sol se apagará algún día), o de creencias populares erróneas (como pensar que la Noche de San Juan es la más corta del año).

Durante mucho tiempo, le di vueltas a la idea de crear una página web personal, similar a Bad Astronomy (la original, no el blog), en la que pondría de manifiesto errores de todo tipo, que fuera encontrando. Serían siempre errores bastante grandes (nada de erratas, sino burradas), e incluso barajé el nombre de NPI (siglas de una expresión poco fina). Pero nunca me decidí, no sabría decir el porqué.

Un día se produjo el detonante: una noticia sobre el «descubrimiento» de que Mimas, una luna de Saturno, se parecía mucho a la ficticia Estrella de la Muerte de la saga de Star Wars (debido a un inmenso crater, similar al arma principal de la estación). En realidad, eso es algo que se sabe desde hace ya varios años, y tanto el titular como el texto de la noticia me parecían un cúmulo de disparates y falsedades. Por aquel entonces, acababa de descubrir el blog Malaprensa, y le mandé un correo electrónico a Josu, su autor, comentándole la noticia (luego, fue Josu precisamente el que puso el primer comentario en el blog, deseándome suerte). Me avisó de que no sabía si tendría tiempo para comentarla, y al pasar los días, la noticia me estaba quemando en las manos. Quiso la casualidad que hacía muy pocos días, un compañero de trabajo (saludos si me lees, Paquito) me comentó la existencia de Blogspot (ahora Blogger), y cómo podías crearte un blog en un pis pas, y ponerte a escribir entradas directamente, sin pensar en maquetaciones y demás. Y así me decidí a crear este blog. Tras un rato de reflexión en cuanto al nombre y la orientación que le quería dar, me decidí por el poco original MalaCiencia (influenciado por Bad Astronomy y Malaprensa), y restringir la temática a errores relacionados con la ciencia o la tecnología, ya que me parecía percibir cierta indiferencia hacia la ciencia, rozando el desprecio, por parte de mucha gente (ahora veo que también hay muchísima gente a la que le interesa). Y así, tras una declaración de intenciones, inicié este blog comentando la noticia sobre Mimas. Y como suele decirse, el resto es historia.

Releyendo algunos de los artículos de los primeros meses, veo que a veces utilizaba un tono un poco agresivo. Me he ido suavizando, y creo que el blog se ha vuelto más constructivo y didáctico. De hecho, a veces el error que comento es una mera excusa para explicar algo que me parece interesante. En eso, el blog ha mejorado. Como contrapartida, mi tiempo libre ha ido disminuyendo por diversos motivos, y ya no puedo dedicarle tanto tiempo como me gustaría. Atrás quedaron esos días en los que actualizaba el blog a diario (salvo sábados y domingos). Ahora, incluso me supone un pequeño esfuerzo hacerlo una vez a la semana. Pero tengo intención de seguir mientras pueda.

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jueves, febrero 22, 2007

La nueva versión de Blogger, incumple aún más los estándares W3C

Pues sí. Lamentablemente, es así. Hoy me he visto obligado a migrar a la nueva versión de Blogger, ya que hasta que no lo hiciera no se me permitía editar ni crear nuevos artículos. Tras una moderada tranquilidad al ver que el blog seguía en su sitio tras el proceso, y una agradable sopresa al comprobar que había migrado todo el contenido a UTF-8, observé con horror que al validar el XHTML, salían más de 40 errores. ¿Por qué? Pues por dos motivos:

El primero es que la barra de navegación de Blogger, de la que alguna vez he hablado, ha cambiado totalmente. Ahora se carga mediante una etiqueta <iframe>. Esta etiqueta permite referenciar otra página HTML distinta, de forma que se incrusta dentro de un espacio determinado en la página original. Aparentemente es una buena idea, ya que así el código de la barra es mucho menos intrusivo, y no interferirá con el de la página original. Aparentemente. Resulta que la etiqueta <iframe> se considera obsoleta y no ha sido incluida en la variante Strict de XHTML 1.0 ni en la de HTML 4. Así que ni dicha etiqueta ni ninguno de sus atributos son válidos, lo que nos da de entrada 9 errores por ello.

¿Y por qué no usar la variante Transitional? pensaréis algunos. ¿Para qué ser tan estricto? Bueno, ya expliqué en su día por qué me parece importante utilizar la variante Strict. Pero aunque decidiera utilizar Transitional, quedarían aún varios errores más.

En el envío anterior, expliqué qué eran las entidades HTML. Recordaréis que básicamente consistían en un código encerrado entre los símbolos «&» y «;». El carácter «&» define el inicio de una entidad HTML, y si lo que sigue no es una entidad válida, se está cometiendo un error. ¿Y si necesitamos poner en nuestro texto dicho caracter, como en «D&D»? Pues para eso existe precisamente una entidad HTML, &amp;, de forma que un navegador muestra el caracter «&» al encontrarla. Por tanto, siempre que queramos especificar un «&» en nuestro texto, tendremos que escribir &amp;. Siempre.

¿Siempre? Sí, siempre. Incluso en los parámetros de los enlaces. ¿Lo cualo? Veréis, al acceder a una página web (aunque deberíamos generalizar y decir recurso web), se le pueden pasar diversos parámetros, que el servidor en cuestión interpretará (la realidad es algo más complicada, pero de momento esta explicación nos vale). Una forma de pasar esos parámetros es en el propio texto correspondiente a la dirección del enlace (atributo href), separados precisamente por el caracter «&». Si pasáis el puntero del ratón por encima del enlace relativo a los comentarios en este blog, veréis a lo que me refiero. Pues bien, esos «&» deberían aparecer en el código de la página como &amp;, y así lo hacían en la versión anterior de Blogger. Sin embargo, en la nueva versión se están poniendo tal cual, lo que nos da varios errores por cada & que aparece. Y hay varios en cada enlace para abrir la ventanita de comentarios. Lo peor de todo es que aquí sí que no hay solución, ya que ese código es generado automáticamente por Blogger, y es inválido en todas las variantes de XHTML y HTML.

Así que vamos hacia atrás, como los cangrejos. Para más risa, el conocido error en los comentarios, consistente en generar la etiqueta <BR/> por cada salto de línea (y que no es válido ni en XHTML ni en HTML), sigue ahí. Así que tenemos ahora dos errores sencillísimos de corregir por parte del equipo de Blogger, pero que parece que les da un poco igual.

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miércoles, enero 10, 2007

Premios 20Blogs

¿Recordáis aquel concurso de blogs del diario 20 minutos en el que MalaCiencia quedó finalista en la categoría de ciencia y tecnología? Pues se ha convocado una segunda edición, y me he apuntado. Al igual que en la ocasión anterior, he colocado un botoncito para que al que le interese, pueda votar. Esta vez han cambiado las normas de votación, y sólo pueden hacerlo los que participen con algún blog en el concurso, con lo que supongo que las votaciones serán mucho más bajas.

Tal vez alguno se sorprenda al ver que el blog está también apuntado en la categoría de mejor diseño, y piense que me he tirado a la piscina. Pero no lo he hecho porque piense que tenga una apariencia espectacular o innovadora o bonita, sino porque está hecho separando completamente el contenido de la presentación, utilizando XHTML Strict, de forma bastante semántica, y sin una sola tabla. ¿Ein? Bueno, hace tiempo expliqué un poco todo eso, y por qué pienso que es importante. No conozco muchas páginas que tengan un diseño fluído (es decir, que el contenido se adapte al ancho de la ventana) a tres columnas, y que además el contenido principal (la columna de en medio) vaya primero en el código, de forma que si no se aplican los estilos, se mostrarán primero los artículos, y después los enlaces de las columnas. Apuntarme a esa categoría es mi pequeño granito de arena para que esta buena práctica se extienda por la Web (aunque no sé si alguien que no lea esto se fijará).

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jueves, diciembre 21, 2006

¿Vacaciones?

Tenía intención de hacer un artículo más antes de anunciar “oficialmente” mis “vacaciones” de Navidad (el que tenga niños pequeños entenderá por qué entrecomillo la palabra vacaciones...), pero por esas cosas de la vida, no he tenido tiempo. Posiblemente deje descansar el blog hasta después de Reyes (aunque nunca se sabe), así que aprovecho para desearos felices fiestas, y todo eso que se dice la gente estos días.

Y para los que hayan venido hasta aquí buscando algo más, les redirigiré al blog Hal 9000, en el que ya sabéis que participo, para que leáis el último artículo con el que he colaborado hasta ahora.

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lunes, noviembre 20, 2006

Lorem Ipsum

Hace unos días, Juan Antolín, presidente del Club Lorem Ipsum, me invitó a colaborar de forma periódica en la sección de ciencia de su web (y en la que me agrada ver a un viejo conocido). El primer artículo que les he enviado, lo podéis ver en Hal 9000, uno de los varios blogs que hospeda dicha asociación, con el título Constelaciones y signos del Zodiaco. A pesar de que últimamente tengo menos tiempo para estas cosas (los que siguen este blog desde sus inicios habrán notado un bajón en el ritmo, desde los 4 ó 5 envíos semanales de antes, a los 1 ó 2 de ahora), intentaré ser constante con Lorem Ipsum, sin descuidar para ello este blog.

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martes, noviembre 14, 2006

Imprimir MalaCiencia

No sé si alguna vez alguien habrá querido imprimir algún artículo de este blog. Si alguien lo ha hecho, habrá sufrido un pequeño inconveniente que afecta a la gran mayoría de páginas web: se imprime todo. Y todo significa la barra de Blogger, las barras laterales de enlaces, los anuncios... todo. Puede que incluso se impriman los colores de fondo, aunque la mayoría de navegadores vienen configurados por defecto para ignorar los colores e imágenes de fondo a la hora de imprimir. Y eso es sin duda una molestia. Las barras de navegación no tienen ninguna utilidad a la hora de imprimir una copia en papel. Más bien son molestas, ya que ocupan un espacio que podría destinarse al texto en sí. Muchos sitios web tienen un botón en sus páginas con el lema “versión para imprimir”, para mostrar una página con una maquetación diferente, sin todos esos elementos innecesarios y molestos sobre el papel. Como es lógico, esa funcionalidad requiere un cierto esfuerzo para el desarrollador del sitio. Sin embargo, hay una forma mucho más sencilla y elegante de resolver el problema, sin necesidad de “duplicar” cada página.

Hace tiempo comenté qué son las CSS, y cómo un buen uso de ellas y del (X)HTML Strict nos permitía separar completamente el contenido de una página de su apariencia. El estándar CSS tiene una serie de características no muy conocidas (o el menos, muy poco utilzadas) por muchos diseñadores, y es el poder discriminar la aplicación de determinado conjunto de reglas de estilo, en función del medio en el que se presente la página. ¿El qué? Veamos, la mayoría de la gente da por sentado que a la Web se accede mediante un ordenador, utilizando un navegador que visualiza las páginas (es más, la mayoría da por sentado que se accede con Internet Explorer bajo Windows en un PC). Sin embargo, no es la única forma (o al menos no debería serlo, aunque la mayoría de sitios están pensados únicamente para ese tipo de acceso). Últimamente se están popularizando dispositivos móviles con la posibilidad de acceder a Internet, como PDAs o teléfonos móviles muy sofisticados (de hecho, hay que ir olvidándose del término “teléfono móvil” y referirse a ellos como “terminales móviles”). También existe la posibilidad de acceder mediante algún servicio de TV, o software para invidentes que “lee” en voz alta el contenido de la página. Pues bien, el estándar CSS permite aplicar unos estilos u otros, dependiendo del medio de acceso. Y entre estos medios se encuentran las impresoras.

La forma de hacerlo es muy simple. Basta con especificar el atributo media en la etiqueta (X)HTML correspondiente (o la regla @media en el código CSS), que puede tomar varios valores como screen para referirse a un monitor de ordenador, speech para referirse a un sintetizador de voz, o lo que ahora nos interesa, print para referirse a un dispositivo de impresión. Si no se especifica nada, las reglas de estilo se aplicarán independientemente del medio de acceso, que es lo que ocurre con la mayoría de páginas. Pero si utilizamos este atributo, podemos definir una apariencia completamente diferente para el monitor y para la versión impresa. Y todo ello, como no me canso de insistir, sin tocar una sola coma del código HTML que forma la página en sí.

Pues bien, he aplicado esta buena práctica a este blog, de forma que si imprimiis un arículo cualquiera, sólo aparecerá el contenido del mismo (título y pie incluido), ocupando todo el ancho disponible, y con el fondo blanco. Ni barras laterales, ni anuncios, ni bordes. Podéis comprobarlo vosotros mismos imprimiendo esta página, o si queréis ser ecológicos y no malgastar papel y tinta, seleccionando la opción "Vista preliminar" (o "Print preview") de vuestro navegador, que mostrará cómo quedaría la página impresa. Como veis, el resultado final es más cómodo de leer, y al tener más espacio para el texto, utilizamos menos papel. Así que desde aquí animo a todos los que lean esto y tengan una página propia, a hacer lo mismo. No es nada complicado.

Hay que decir que no todos los navegadores implementan correctamente la impresión de una página, según estos estándares. Hay opciones interesantes, como el controlar los saltos de página (y evitar que al final de una página quede sólo la primera línea del siguiente párrafo) que no implementan todos los navegadores. Además, muchos de ellos no componen correctamente la página cuando hay elementos con un posicionamiento "peculiar". Como suele ser habitual, la peor nota va para el Internet Explorer, y en el caso concreto de este blog, en la versión impresa el texto no fluye alrededor de las imágenes (para los entendidos, digamos que "pasa" de los float), o al menos, hasta la versión 6, ya que no he probado la 7. Así que os recomiendo también que utilicéis navegadores que implementen mejor los estándares del W3C, como el Firefox o el Opera.

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lunes, septiembre 18, 2006

La vuelta al cole

Pues sí, se acabaron las vacaciones y aquí me tenéis de vuelta. Me he encontrado con un montón de comentarios que me gustaría contestar, y contestaré, pero me llevará su tiempo, así que paciencia.

Los que sigáis este blog mediante su web, veréis que he vuelto a renovar la cara de MalaCiencia. He seguido algunos consejos vuestros, y he pedido su opinión a algunas personas, y aquí está el resultado. Creo que la apariencia ha mejorado bastante, pero ya sabéis que para gustos los colores (y nunca mejor dicho). Nuevamente, os pido que si alguno de vosotros no veis bien el blog, o veis algo raro con algún navegador en concreto, me lo digáis. Aunque no debería haber problemas ya que apenas he cambiado la estructura de la página, sino sólamente los colores y algún efecto que otro (además de añadir y corregir algunos enlaces). Me consta que en el Internet Explorer (al menos en la versiones inferiores a la 7) no se puede apreciar al efecto de hundimiento de los enlaces de las barras laterales (que ahora parecen botones), y eso es porque ese navegador no implementa completamentre los estándares del W3C (concretamente, el problema es que en las versiones inferiores a la 7, no implementa la pseudo clase :hover sobre un elemento que no sea un <a>).

Quiero aprovechar para comentaros, con retraso, si no os habéis enterado ya en otros sitios, del nacimiento de un nuevo portal de ciencia, que intenta agrupar todos los blogs que traten de este tema, y crear una comunidad virtual de personas de habla hispana e inquietudes por la ciencia:
Hispaciencia

Creo que todo comenzó con un mensaje en el foro de CPI, aunque puedo estar equivocado. Que sus creadores, Ocularis, Shora, Caronte, Gauss y el gato cuántico me corrijan si me equivoco. El día 1 de septiembre se lanzó de forma pública y ya cuenta con 23 blogs adscritos (incluido éste que estáis leyendo). Cualquiera que tenga un blog sobre ciencia (como Física en la Ciencia Ficción, que he descubierto hace poco, y es similar a éste) puede contactar con Hispaciencia y solicitar su inclusión. Y no se trata únicamente de un agregador, en el que se publican de forma automática los últimos artículos de cada blog, sino que tiene un blog propio, los blogs están clasificados y con un sistema de votación, y un foro que pretende ser punto de reunión para todo el que quiera hablar de ciencia. Desde aquí, saludos a Ocularis, que me mandó un corréo electrónico avisándome del evento, pero que no he podido leer hasta volver de la playa.

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martes, agosto 22, 2006

Blog de blogs

¿Dos envíos tan seguidos? Sí, pero este es muy breve, y no trata de mala ciencia, sino de MalaCiencia ¿ein? Sí, M@k, autor de Blog de blogs, ha publicado un artículo dedicado a MalaCiencia, junto con una entrevista que me ha hecho vía correo electrónico. Desde aquí, os invito a que os paséis por ahí.

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martes, julio 25, 2006

XHTML en Blogger

Supongo que muchos de vosotros os habréis fijado en dos iconos que hay en la parte de abajo de la barra lateral izquierda, y en el texto que lo acompaña. Indican que esta página que estáis viendo cumnple los estándares XHTML 1.0 Strict y CSS del W3C. O al menos, todo el código que yo escribo lo cumple. La barra que véis arriba, que compartimos todos los blogs alojados en Blogger.com, es añadida por el servidor, agregando código HTML nuevo a la página, antes de ser enviada al navegador. De vez en cuando recibo correos electrónicos de gente que muy amablemente me sugiere trucos para quitar la barra, pero todos ellos se basan en ocultarla, no en eliminar el código que la genera.

¿Lo cualo? No me entero de nada. Bueno, comencemos por el principio. Las páginas Web, como la que estáis leyendo ahora, están escritas en un lenguaje de marcas llamado HTML. Un lenguaje de marcas permite añadir información extra a un texto, como por ejemplo indicar que debe ponerse en negrita, o que se trata de un enlace. Si en vuestro navegador buscáis una opción que normalmente se llama Ver código fuente y la pulsáis, se os abrirá una ventana con un texto raro en el que mezclado con el texto que podéis ver en la página, aparecen palabras y siglas entre los símbolos < y >. Esas palabras son las marcas, que también se llaman etiquetas. Si por ejemplo quiero poner un texto en negrita, añado la etiqueta <b> justo antes del texto que quiero que se vea en negrita, y </b> justo al final. Si quiero añadir un enlace a una frase, utilizo la pareja de etiquetas <a href="dirección del enlace"> y </a> alrededor de la frase. En este último ejemplo, veis un texto adicional en la etiqueta: href="dirección del enlace". Esto es lo que se llama atributo. Una etiqueta puede tener atributos en la forma nombre=valor. En el caso concreto de una etiqueta <a>, hay que especificar el atributo href con la dirección o URL a la que apunta el enlace.

De momento fácil ¿no? Bien, el lenguaje HTML es una particularización del está basado en SGML, que es un lenguaje genérico, a partir del cual se puede definir otros lenguajes de marcas. En el lenguaje HTML hay definidas una serie de etiquetas y atributos, cada una de ellas con una determinada función, y en algunos casos, con la obligación de seguir determinada estructura. Así por ejemplo, una página HTML debe comenzar con la etiqueta <html> y debe ir seguida de una cabecera definida con la etiqueta <head> (donde entre otras cosas está el título que aparece en la barra superior del navegador), y tras ella debe estar el contenido de la página en sí, el llamado cuerpo, definido por la etiqueta <body>, y que contiene todo el texto que veis.

Al principio, el lenguaje HTML era, llamémoslo permisivo y caótico. Veamos, los nombres de etiquetas y atributos, podían ir tanto en minúsculas como en mayúsculas. Así, uno podía poner <body>, <BODY> o <Body>, como más le apeteciera. El valor de los atributos podía ir entre comillas o no, incluso existían atributos sin valor, es decir, que simplemente había que declararlos y ya está (como el atributo disabled que marcaba un control como deshabilitado). Había etiquetas que necesitaban un contenido, como la mencionada <a> que debía ir acompañada siempre de su correspondiente </a>, y etiquetas que no, como <br>, que idicaban un salto de línea. Además, había navegadores aún más permisivos, de forma que si había etiquetas sin su correspondiente cierre, intentaban deducir dónde debería ir ese cierre y mostraban la página más o menos de forma adecuada. Un ejemplo clásico es el de tablas (<table>) con filas (<tr>) y columnas (<td>) que no se cerraban correctamente. El Internet Explorer intentaba mostrar la tabla (y no lo hacía mal), y el Netscape Navigator no la mostraba si las etiquetas no estaban cerradas correctamente.

A esta situación había que añadirle el que cada compañía añadía nuevas etiquetas y atributos al lenguaje, por su cuenta y riesgo, o interpretaba de formas diferentes la función de éstos. En plena guerra de navegadores, esta situación se convirtió en una auténtica pesadilla para los creadores de páginas Web. Si uno no se andaba con cuidado, una página podía verse muy bien en un navegador, y fatal en otro. Fue una época en la que comenzaban a aparecer los famosos y odiados botones de Optimizado para... (normalmente, para Internet Explorer), que en realidad significaba que si no veías la página con ese navegador en concreto (y en ocasiones, con una versión en concreto), la página se veía totalmente descuadrada, o incluso no se veía. Además, supongo que ante las presiones de jefes que sólo sabían de marketing o de la competencia, los diseñadores se veían obligados a estrujarse las neuronas buscando formas de maquetar una página, que estaba más allá de las posibilidades originales del HTML. Así, aprovechando la flexibilidad que ofrecían las tablas en HTML, en seguida proliferaron los diseños basados en tablas. Celdas vacías e imágenes transparentes que servían como separadores, y tablas dentro de tablas, se convirtieron en la norma de todo diseño visualmente llamativo. Y en una locura de mantener. Un pequeño cambio aparentemente sencillo, podía degenerar en horas y horas de trabajo. Frases del tipo No está mal, pero ¿y si ponemos esto un poco más a la izquierda, y de color verde? eran aterradoras.

Hace ya algunos años, el W3C actualizó el estándar HTML y definió otros nuevos. Podemos resumir los cambios más importantes en dos: evolución del HTML original a un HTML más semántico, y redefinición del HTML en XML. ¿Lo qué? Veamos, antes he hablado de la etiqueta <b>, que ponía un texto en negrita. Existen muchas otras etiquetas para modificar la apariencia del texto, como <font>, que permite cambiar el tipo de letra, tamaño y color, <center>, que centra horizontalmente un elemento, y atributos como bgcolor que permite cambiar el color del fondo, o align que modifica la alineación horizontal de un texto. Utilizando estos elementos, y diversos trucos con tablas, se podía tener mucho control sobre la apariencia final de la página. Pero para ello, había que poner esas etiquetas y atributos en el código HTML de nuestra página. Si deseabamos (o nos encargaban) modificar la apariencia, había que modificar toda la página, en multiples lugares. Y si teníamos varias páginas similares, había que modificarlas todas. Existe un estándar llamado CSS, que define lo que se conoce como hojas de estilo, y que nos permite modificar la apariencia de una página HTML. Podemos especificar los colores, tipos y tamaños de letras, alineación, e incluso el posicionamiento y tamaño de elementos. Y lo mejor es que puede ir en un fichero separado, de forma que en la página HTML simplemente hay que hacer referencia a él. Bien utilizadas, las hojas de estilo nos permiten eliminar todo el código de nuestra página, relacionado con la apariencia, y ponerlo en dicha hoja de estilo. De esta manera, el código HTML de nuestra página contedrá únicamente la información que deseamos mostrar, debidamente estructurada, y no cómo deseamos mostrarla.

Así, existen dos variantes (bueno, en realidad son tres, pero la tercera no viene al caso) de la última versión del lenguaje HTML: Transitional y Strict. En la variante Transitional, se pueden utilizar todas las etiquetas y atributos, pero en la variante Strict, estamos limitados a aquellos que no tengan nada que ver con la apariencia de la página. Ésta apariencia se debe definir en una hoja de estilo. De esta manera, en la variante Strict, no podemos utilizar etiquetas como <font> o <center>, ni atributos como bgcolor. Además, deberíamos limitarnos a utilizar tablas para mostrar tablas, es decir, una serie de datos distribuidos en filas y columnas. Otra consideración adicional es ordenar la información de forma estructurada, sin pensar en la posición final de los elementos. Un ejemplo lo tenéis en esta mismo blog. Veis que la estructura visual consta de una cabecera, dos barras laterales (una con enlaces internos al blog y otra con enlaces externos) y el contenido de los envíos en el centro. Uno puede pensar que en el código HTML está definida la cabecera primero, después la barra lateral izquierda, luego el contenido central, y finalmente la barra derecha, pero no es así. La estructura de la página es: cabecera, contenido, barra lateral izquierda y barra lateral derecha. Es decir, si no existiera una hoja de estilos, leeríais primero los envíos, y después de ellos vendrían todos los enlaces. Un día puedo decidir invertir el orden de colocación de las barras laterales, o decidir ponerlas una encima de otra, como una única barra, o una arriba de forma horizontal y otra a un lado. Y todo ello sin cambiar una coma del código HTML. Sólo debo modificar el código CSS.

Bueno, está claro eso de un HTML semántico, pero ¿qué es eso de XML? El XML es un lenguaje de marcas similar, pero mucho más estructurado, y que permite definir nuestro propio lenguaje de marcas. Concretamente, la reformulación de HTML en XML se denomina XHTML, pero es sólo uno de los muchos lenguajes basados en XML que existen. Para un XML se puede (y se debería) definir un DTD o (mejor aún) un esquema XML, donde se definen las etiquetas, atributos y estructura del lenguaje. Hay que decir que el SGML ya utilizaba DTD, y el HTML está definido en función de ellos, pero por algún motivo nunca se ha prestado demasiada atención a ello. Con el XML, en cambio, han proliferado herramientas diversas para comprobar si un fichero XML cumple la especificación definida en el DTD o en el esquema. Bien, el DTD o el esquema nos dice qué etiquetas se pueden utilizar en un lugar determinado, qué atributos tiene, cuáles son obligatorios, y un largo etc. En XHTML, los nombres de etiquetas y de atributos están definidos en letras minúsculas, con lo que no es correcto utilizar etiquetas como <A> o <TABLE>, por ejemplo. Una característica intrínseca del XML, es que el valor de un atributo debe ir siempre entrecomillado, y que los atributos deben tener siempre un valor. Así, no podemos poner sin más el atributo disabled que mencioné antes, sino que habría que escribir disabled="disabled". Otra característica intrínseca del lenguaje es que toda etiqueta debe ser cerrada. Así, no podemos utilizar la etiqueta <br> sin más, para poner un salto de línea, sino que debemos utilizar <br></br>, o mejor aún, para evitar malinterpretaciones de algunos navegadores, hacer uso de la sintaxis abreviada <br/>, que nos indica que la etiqueta no tiene contenido. Para maximizar la compatibilidad con navegadores antiguos que sólo procesan HTML, se recomienda dejar un espacio justo antes de la barra inclinada, tal que así: <br />. Pero hay que tener en cuenta que aunque un navegador lo entienda, esa expresión no sería realmente HTML correcto, sino XHTML.

En XHTML hay también tres variantes (en su versión 1.0), de las cuales nos interesan la Transitional y la Strict, que tienen las mismas consideraciones que sus homónimas en HTML. Aquí hay que tener en cuenta un detalle en la variante Strict: En HTML existe un atributo muy utilizado llamado name, que se utiliza para dar un nombre a un elemento cualquiera, y así poder ser referenciado desde JavaScript (un lenguaje de programación interpretado, que se puede añadir a una página HTML). En XHTML Strict, ese atributo ha desaparecido (salvo en determinadas etiquetas muy particulares) en favor de otro llamado id, que cumple la misma función, y cuyo valor no puede repetirse en ningún sitio de la página (cosa que no ocurría con el otro atributo, y que podía dar lugar a resultados no deseados).

Todo esto parece muy complicado ¿no? Parece fácil cometer un pequeño error. Cierto, y por eso el W3C tiene dos validadores online para HTML (o XHTML) y CSS, con los que podréis comprobar fácilmente si vuestra página cumple los estándares o no. Y si no los cumple, te dice por qué.

Bien, si habéis conseguido llegar hasta aquí, estáis en condiciones de entender el problema de Blogger. Los blogs que se alojan en Blogger están definidos por una plantilla, que no es más que código HTML con determinadas etiquetas especiales (no HTML) que son sustituidas en el servidor por el texto correspondiente. Así, por ejemplo, la etiqueta <$BlogTitle$> es sustituida por el nombre del blog (en mi caso, la palabra MalaCiencia), y la etiqueta <$BlogItemTitle$>, por el título del envío. Durante el proceso, se incluye en el código generado, de forma automática, el código HTML correspondiente a la barra de Bogger que podéis ver en todos los blogs alojados ahí. Y resulta, que aunque se supone que el código HTML de Blogger es XHTML 1.0 Strict, y las plantillas que te ofrece por defecto cumplen el estándar, el código de la barra de navegación de Blogger tiene algunos errores. Y es algo tan simple como el hecho de incluir en un par de etiquetas, ese atributo llamado name que no se debe utilizar. Esto hace que cualquier página generada por Blogger, no importa los esfuerzos del sufrido creador, no cumplirá completamente el estándar, teniendo al menos 2 fallos. La solución es muy sencilla: en esas dos etiquetas, hay que sustituir el atributo name por un atributo id con el mismo valor. Así de fácil (para los entendidos, diré que el JavaScript seguiría funcionando, lo he comprobado). Pero eso sólo lo pueden hacer los administradores de Blogger.

Existen varias formas de ocultar la barra de Blogger. Pero fijáos bien que he dicho ocultar, no eliminar. Una de las muchas cosas que se pueden hacer con una hoja de estilo, es indicar que determinados elementos no se muestren. Pero con eso, lo único que conseguimos es que la barra no se vea. El código XHTML incorrecto sigue estando ahí.

Además, la barra de Blogger no es el único problema. Los comentarios al envío tampoco son generados como XHTML válido. Como facilidad para los usuarios, Blogger transforma automáticamente los saltos de línea introducidos en la cajita de comentario, en etiquetas <br/>. O casi, ya que por algún despiste por parte de los desarrolladores, lo que se utiliza realmente es el texto <BR/>, cuya presencia hace que no sea ni XHTML ni HTML válido. Es decir, no existe una sola versión de HTML o XHTML donde el la etiqueta <BR/> sea correcta. En este caso, se puede solventar el problema configurando el blog en Blogger para que los comentarios se muestren en una ventana diferente, en vez de en la propia página. Pero es un error importante, que irónicamente se debería resolver de forma muy sencilla.

Las hojas de estilo tampoco se libran. El código HTML de la barra de Blogger, hace referencia a unos ficheros CSS, que tampoco son del todo correctos, por lo que un blog alojado en Blogger tampoco pasaría una validación CSS.

Bueno, y ¿todo esto es importante, o se trata sólo de pajas mentales de los informáticos? Pues sí es importante. Los estándares se hacen para ser utilizados y respetados. Uno de los pilares de la Web es poder acceder a la información, independientemente del navegador, del sistema operativo, e incluso de la máquina (y no estoy pensando sólo en ordenadores). La situación de hace varios años, con diferencias abismales entre el Internet Explorer y el Netscape Navigator, degeneraba en ocasiones en tener que hacer dos versiones de cada página, o en condenar a los usuarios de uno de los navegadores a no poder verlas. ¿Os imagináis que existieran canales de televisión que sólo pudieran ser vistos por una determinada marca de aparato? Afortunadamente, esa etapa parece haber sido superada, aunque hay quien se empeña (tal vez por desconocimiento) en hacer páginas pensando únicamente en un sólo navegador (normalmente Explorer). Si al crear nuestra página, nos ceñimos rígidamente a los estándares del W3C, tendremos bastante seguridad de que se verá en la mayoría de los navegadores. Y si no, siempre podemos excusarnos diciendo que si no se ve bien, es problema del navegador, que no cumple el estándar.

Por otro lado, separar el contenido de la forma de presentarlo, nos ayudará a modificar posteriormente la apariencia de nuestras páginas, o mejor aún, facilitará su proceso por parte de software especializado para discapacitados, como sitnetizadores de voz o lectores braile. O incluso podemos especificar diferentes hojas de estilo, de forma que el usuario escoja cuál utilizar.

Sin duda, podría declarar el código XHTML de este blog como Transitional, en vez de como Strict, y así ya sería código válido. Pero por un lado soy un firme defensor de la separación entre contenido y presentación. Y no sólo en la Web, sino en procesadores de texto como el MS Word o el OpenOffice.org Writer, en los que también puede aplicarse la misma filosofía. Os aseguro que si se hace bien, te ahorra muchos quebraderos de cabeza a la hora de modificar la apariencia de un documento. Así que quiero aportar mi granito de arena para difundir esta forma de hacer las cosas. Además, el código CSS de la barra de Blogger seguiría siendo incorrecto.

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jueves, julio 13, 2006

Nuevos enlaces para descargar la entrevista

Dado que el servidor de Geocities impone una limitación de bytes descargados, Francisco José Súñer Iglesias, administrador del Sitio de Ciencia Ficción, se ha ofrecido amablemente a alojar los ficheros en su servidor (gracias). Aquí los tenéis:

Además, también ha puesto tres M3U para reproducirlos directamente on-line

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miércoles, julio 12, 2006

Ya podéis descargar la entrevista

Pues sí, finalmente he editado el fichero WMA para quedarme exclusivamente con la entrevista, lo he pasado a varios formatos, y lo he subido a un servidor. Gracias a todos por las sugerencias. He incluido el fallo técnico del principio, que os comenté, ya que no deja de ser gracioso que pase precisamente al hablar de un blog sobre errores :-). Es algo más de 7 minutos en total.

He subido dos versiones, con distinta compresión:

Hice también una versión en Ogg Vorbis, para los amantes del software libre, pero el servidor de Geocities no me deja subirlo. Dice que el nombre del fichero no es válido (¿?). Bueno, supongo que todo el mundo podrá reproducir un mp3. Si alguien quiere la versión Ogg Vorbis por algún motivo, que me pase una dirección de correo y se lo mando encantado.

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martes, julio 11, 2006

Breve pero intenso

Los que hayáis podido oír ayer El Ombligo de La Luna, habréis comprobado que la entrevista comenzó bastante más tarde de lo que creía. Fue poco antes de las 2:00. Tal vez sería por la temática del blog, pero casualmente comenzó con un error técnico que hizo que durante un minuto o así no me escucharan en el estudio, aunque yo oía a través del teléfono el programa (y me dedicaba a repetir una y otra vez ¿Me óis? ¿Me oís ahora?).

Fue muy breve, y recapitulando un poco con tranquilidad, he de decir que se me quedaron cosas en el tintero. Pero fue una experiencia interesante (a pesar de estar algo nervioso, ya que nunca había hablado en un programa de radio). Tengo la entrevista (junto con casi una hora de programa) en un fichero WMA, obtenido a través de la propia web de RNE (que ofrece su programación en streaming), y en cuanto lo edite y, tal vez, lo pase a un formato más estándar, lo colgaré en algún sitio y os avisaré. Todavía no he dado con el sofware adecuado (hay muchos que convierten de WMA a otro formato, pero no lo reconocen bien el volcado que hice), así que si tenéis alguna sugerencia, os lo agradeceré.

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