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jueves, mayo 09, 2013

La fortaleza al borde del tiempo

Portada de «La fortaleza al borde del tiempo»

He tenido el blog un tanto abandonado. Diversas cuestiones personales no me han permitido escribir durante todo este tiempo. Y es una pena, porque mi intención original era que este post se publicara justamente el Día del Libro. ¿Y por qué? Pues obviamente, porque voy a comentar un libro.

Los que me sigáis en G+ o en Twitter, me habréis visto mencionar en alguna ocasión «La fortaleza al borde del tiempo». Se trata de una novela de ciencia ficción, a caballo entre el steampunk, el teslapunk y el dieselpunk. La acción comienza en 1898, cuando se produce un misterioso evento en la frontera franco-suiza, que viola las leyes de la física conocida. Se monta una operación internacional, y el agente británico Edward Tramp, es enviado a investigar el fenómeno, junto a dos colaboradores de lujo: Nikola Tesla y William Cody (más conocido como «Búfalo Bill»).

Pero no escribo esto para comentar su malaciencia, sino para promocionar el libro. ¿Por qué? Pues porque he participado algo en él. Su autor, Edward T. Riker (un pseudónimo, claro), contactó conmigo para pedirme consejo sobre la parte más científica de la trama. Yo le ayudé lo mejor que pude, aportando ideas sobre determinados fenómenos o teorías científicas. La premisa de partida (la anomalía que da inicio a la trama) es algo completamente inexplicable, pero ha sido interesante el razonar qué efectos produciría.

Antes de que lo preguntés, no, no se trata de una obra hard. La novela es sobre todo de acción e intriga, y recuerda mucho a las películas de James Bond. El protagonista es un agente secreto británico (hasta tiene el rango de comandante, aunque no de la RN), el villano es un megalómano con mucho dinero y poder, hay hermosas mujeres fatales, aparatos de tecnología avanzada (para la época, claro), incluso el libro se despide con la coda «Edward Tramp volverá en...», puesto que se trata del primer libro de una saga.

Además de los mencionados Tesla y Búfalo Bill (que forzando la analogía con James Bond, podríamos comparar con Q y Felix Leiter, respectivamente), aparecen varios personajes históricos, como el mismísimo Albert Einstein, la propia reina Victoria, o los menos conocidos Mileva Marić o Philippe Pétain. Aunque no olvidemos que se trata de una ucronía, y ciertos acontecimientos transcurrirán de forma diferente.

Podéis leer el primer capítulo de forma gratuita en el blog oficial de la novela, donde podréis comprar un ejemplar. También está a la venta en Amazon, Agapea y La Isla. Además, si hacéis un «me gusta» en su página oficial de Facebook, el autor sorteará un ejemplar firmado entre los seguidores, cuando llegue a 100. ¡Ah! Y si sois usuarios de BiblioEteca, no olvidéis comentarlo.

sábado, abril 06, 2013

La jungla 4.0: Explosiones de gas

Hoy voy a revisitar la película «La jungla 4.0». Ya en el anterior post, uno de vosotros mencionaba la explosión de la central de gas. Vamos a recordar cómo ocurre: Los protas están en una central eléctrica de gas, donde John McLane ha hecho lo que mejor sabe hacer. Como venganza, el malo maloso desvía una gran cantidad de gas de la red nacional, hacia esa central en concreto. El gas comienza a explotar en enormes llamaradas, dentro del gasoducto, a kilómetros de distancia, y los protas ven cómo una amenazadora secuencia de explosiones de fuego se acerca hacia donde están. Por supuesto, escapan justo a tiempo, antes de que la central vuele por los aires.

El EEUU se utiliza gas natural en las centrales térmicas de gas, que es una mezcla de hidrocarburos gaseosos (la mezcla exacta depende de dónde se extraiga). Como cualquier combustible, para que se produzca su combustión, son necesarias dos cosas imprescindibles: oxígeno y una ignición inicial.

Como podéis imaginar, por un gasoducto sólo circula el gas que se desea transportar y distribuir, sin aire. De lo contrario, no estaríamos aprovechando completamente la capacidad de dicho canal. Además, permitir una mezcla de gas combustible y aire en el interior del conducto, es inherentemente inseguro. Por tanto, el gas no puede arder ahí dentro.

Además tenemos el problema de la ignición. Para todo material combustible, independientemente de su naturaleza, existe una temperatura a partir de la cual se inicia la combustión, y además genera el suficiente calor para que ésta se mantenga por sí sola (no sabría decir si es el punto de ignición o el punto de autoinflamación). Esto es lo que ocurre cuando encendemos un fogón de gas, bien acercando una llama, bien mediante una chispa (pues en la descarga, aunque de forma muy localizada, se alcanza momentáneamente una temperatura muy alta).

Esta temperatura depende entre otras cosas de la presión, y si bien uno podría razonar que tal vez la presión dentro del gasoducto fuera la justa para que se iniciara la combustión a temperatura ambiente, lo cierto es que el gas natural puede ser comprimido hasta ocupar un 1% del volumen que ocupa a una atmósfera de presión (como ocurre en las bombonas que usan algunos vehículos), y no arde espontáneamente. Por tanto, si descartamos la posibilidad de una autoinflamación, ¿cómo comienza la combustión? ¿Cómo se produce la primera llama o chispa dentro del gasoducto?

Así que tenemos un gas combustible en un conducto donde no hay oxígeno, y sin una fuente de ignición. En esas condiciones, simplemente no puede arder ni explotar. Lo único que se conseguiría al desviar todo el gas de una red a una central (y no sé siquiera si es posible hacerlo de forma remota, sin manipular controles manuales; ¿hay algún experto en distribución de gas en la sala?) sería aumentar la presión hasta que tal vez, se produzca una ruptura en algún sitio, provocando una fuga, algo que sería peligroso, sin duda. Pero no explotaría dentro del gasoducto, así por las buenas.

miércoles, marzo 13, 2013

Collision Earth: Magnetoestrellas

Volvemos con la que puede convertirse en la nueva película estrella de este blog: Collision Earth. En esta ocasión vamos a centrarnos en el fenómeno que expulsa a Mercurio de su órbita. Según los personajes, nuestro Sol se ha convertido temporalmente en una magnetoestrella, por causas que no se explican. Como resultado, Mercurio es magnetizado y su trayectoria alterada.

¿Qué es una magnetoestrella? Pues una magnetoestrella o magnetar es una estrella de neutrones con un campo magnético muy intenso. Olvidémonos un momento del campo magnético y centrémonos en lo más básico: un magnetar es una estrella de neutrones. ¿Y qué es una estrella de neutrones? Como ya he explicado en más de una ocasión, una estrella de neutrones es básicamente un cuerpo formado por neutrones apelotonados, sin espacio entre ellos. Se forman cuando una estrella de entre 9 y 30 masas solares agota su combustible y explota en una supernova. El resto que queda en el centro, se comprime por su propia gravedad. El espacio interatómico se reduce, hasta que los propios átomos se colapsan. Los electrones «caen» al núcleo y se combinan con los protones, formando neutrones, y sin dejar apenas espacio entre ellos.

Con esta pequeña explicación podemos observar que con una única afirmación, la película comete varios errores a la vez. Primero, nuestro Sol nunca puede convertirse en una magnetoestrella, ya que nunca puede convertirse en un una estrella de neutrones. Es demasiado ligero para ello. Segundo, antes de convertirse en magnetoestrella tendría que pasar por el estado de supernova, con lo que directamente se acabaría la peli (la Tierra sería aniquilada).

Tercero, si nuestro Sol se convirtiera en una estrella de neutrones, su tamaño se reduciría mucho. Pero mucho, mucho. Para hacernos una idea, una estrella de neutrones de entre 1,3 y 2,5 masas solares (un poco más pesada que nuestro Sol), tendría un diámetro de unos 20 km. Es decir, si nuestro Sol se convirtiera en una estrella de neutrones, sería algo mayor que la Villa de Madrid. En la peli, sin embargo, no cambia de tamaño en ningún momento.

Cuarto, como podéis imaginar, una estrella de neutrones no emite la misma radiación que nuestro Sol, esto es, no emite la misma luz visible, radiación infrarroja y ultravioleta. Esto haría que nuestro ecosistema no pudiera sobrevivir, bien por la disminución drástica de temperatura, bien por la progresiva muerte de las plantas al no poder realizar la fotosíntesis, bien por cualquier otra consecuencia de cambiar nuestro Sol por una estrella de neutrones. Y si no, con un poco de mala suerte, podría emitir suficientes rayos X en nuestra dirección para matar todo ser viviente.

Quinto, en la peli, el Sol sólo se transforma en una magnetoestrella de forma temporal. Luego, vuelve a ser normal. Sin embargo, una estrella de neutrones no puede volver a transformarse en una estrella «normal» por razones obvias. Una estrella de neutrones es como es, porque ya no tiene suficiente energía como para contrarrestar su propa gravedad, de forma que colapsa sobre sí misma. Es un punto sin retorno. Sería como si esperáramos que un edificio que se ha derrumbado, se reconstruyera de forma espontánea.

En fin, tiene pinta de que los guionistas escucharon en algún sitio que existen las magnetoestrellas, sin saber muy bien qué eran.

Para los interesados en aprender más sobre estos objetos, podéis leer la traducción de un extenso artículo sobre el tema, de Robert C. Duncan, astrofísico de la Universidad de Texas.