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miércoles, marzo 25, 2015

Si antes lo digo...

Lo que son las cosas. Hace una semana, en el último post, me despedía de vosotros de forma indefinida. Y hoy vuelvo a escribir aquí. Aunque no es para dedicaros un extenso post sobre un tema interesante, sino para deciros que hoy he salido brevemente en el informativo de Cuatro de las 20:00. ¿El motivo? No, no es por mi libro, si no por este blog.

Con todo lo que se está especulando con el desgraciado accidente aéreo en Francia, una persona del canal se fijó en un post que escribí hace tiempo sobre despresurización en aviones, y le gustó cómo lo explicaba de forma sencilla. Así que decidieron hacerme una breve entrevista sobre el tema.

Podéis ver el vídeo del informativo en la web de Cuatro. Yo aparezco cerca de 8 minutos antes del final. Son dos cortes breves.

Hasta luego (que no es lo mismo que adiós).

domingo, marzo 15, 2015

Una década de MalaCiencia

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Así es, amigos. Este vuestro blog cumple hoy 10 años. Parece mentira que ya haya pasado una década desde aquel primer post en 2005, con una cita de la serie Babylon 5. Por aquel entonces (y hasta no hace mucho), tenía como avatar precisamente a Kosh, el personaje que decía tal frase.

Las cosas han cambiado mucho desde entonces. Es inevitable. El blog ha pasado por dos cambios de imagen, y una pequeña adaptación a los nuevos tiempos. Tiene una página en Facebook y otra en Google Plus, aunque es cierto que la única actividad que hay allí es la de compartir los post del blog. También comparto dichos posts desde mi cuenta de Twitter.

Por otro lado, como ya sabéis, este vuestro blog ha ido sufriendo una lenta pero continua progresión a peor en uno de los aspectos fundamentales: la frecuencia de las publicaciones. Efectivamente, de poco sirve todo lo demás si lo más importante, el contenido, sólo se actualiza de vez en cuando. Este último año sólo he publicado 16 entradas. Muy lejos quedan aquellos tiempos en los que publicaba casi a diario.

El motivo principal lo conocéis de sobra: la falta de tiempo. Y además, el problema es doble. Ya no sólo es que tenga poco tiempo libre para pensar y redactar los artículos. Es que también tengo muy poco tiempo para ir al cine. Una de las bases de este blog es partir de errores en películas, y ya he llegado a un punto en el que he comentado todo lo que merece la pena comentarse de todo lo que he visto y leído a lo largo de mi vida. Necesito ver más. Para que os hagáis una idea, aún no he tenido ocasión de ver Interstellar, una peli de la que todo el mundo habló en su momento, y que me ha obligado a hacer un enorme esfuerzo para evitar spoilers (algo casi imposible, y que me temo no he logrado en su totalidad).

Hay otro motivo además de la falta de tiempo para tener este blog tan abandonado. Soy una persona de muchas aficiones. No sé si eso es bueno o malo, pero es así. Durante los primeros años, escribir en MalaCiencia me apasionaba. En cuanto tenía un rato, me ponía a ello. Ahora hay otras actividades que han tomado el relevo como pasión principal. Durante un tiempo fue el World of Warcraft (quién sabe si alguno de vosotros me conocisteis en Azeroth sin saberlo). Actualmente es escribir otro tipo de cosas. Con la publicación de «Las memorias de Klatuu», mi primera novela (¿aún no la tenéis? ya estáis tardando), ha vuelto a mí una afición que tenía desde hace décadas, pero que ha permanecido aletargada durante todo este tiempo. Porque lo de escribir ficción no es algo reciente. El libro lo escribí alrededor de 2001, y antes de eso escribía y dibujaba cómics (de forma totalmente aficionada; no los busquéis en ningún sitio, que no los vais a encontrar). Ahora me descubro aprovechando mis pocos ratos libres en escribir la continuación, y otras historias que rondan en mi cabeza.

Así que, aprovechando este aniversario, he decidido hacer oficial la situación en la que se encontraba este blog desde hacía un tiempo, pero que no quería reconocer. Voy a aparcarlo temporalmente. No está mal, después de 10 años y 523 entradas (bueno, 524 contando con ésta), haber sido entrevistado en la radio un par de veces, e incluso haber tenido en una de ellas una sección fija durante unos meses.

Fijáos que he dicho la palabra «temporal». Dado el extraño comportamiento de mi cabeza, no descarto el retomar MalaCiencia en algún momento. De hecho, estoy casi seguro de que lo haré. Mientras tanto podéis disfrutar con entradas de temática similar en El Tercer Precog o en El profe de Física, ambos de sendos profesores de universidad. Opciones no faltan en la red.

Así que no os digo adiós, sino...

Hasta luego.

miércoles, enero 28, 2015

Los Vengadores: La era de Ultrón. No basta con un guantelete de hierro.

Tras una muy prolongada inactividad (mil disculpas), voy a retomar este vuestro blog. Y para compensar el que las películas que suelo comentar no son precisamente novedades, voy a hacer lo nunca visto: comentar una película que aún no se ha estrenado. «¿Cómo?», os preguntaréis. Pues dado que no tengo una TARDIS ni contactos en la productora, haciendo un poco de trampa: con un trailer. Y sí, ya sé que en un mero trailer puede proporcionarse información muy incompleta, y que un supuesto error luego no lo sea. Pero creo que no es el caso. Ya lo veréis.

Hace poco fue noticia el segundo trailer de nueva película de Marvel, Los Vengadores: La era de Ultrón, y recordé algo que me chocó mucho en el anterior. La versión extendida del primer trailer comienza con los vengadores reunidos, pero de paisano, sin sus llamativos uniformes de trabajo. Thor explica que su martillo Mjolnir sólo puede ser alzado por alguien «digno», y varios de sus compañeros lo intentan (impagable el momento en el que el Capitán America lo mueve una pizca). Tony Stark lo intenta primero «a pelo», luego con el guantelete de su armadura de Iron Man, y finalmente con la ayuda de su amigo James Rhodes que usa el guantelete de su propia armadura (Máquina de Guerra). Por supuesto, no lo consiguen. Podéis ver el trailer completo en YouTube

El motivo es, obviamente, que ninguno de ellos es digno de poseer el poder de Thor, y por eso el Mjolnir no puede ser levantado. Pero aunque la explicación no fuera de tipo mágico, y en realidad el martillo simplemente pesara demasiado, Tony Stark tampoco habría podido levantarlo únicamente con un guante de su armadura.

¿Por qué? Vamos a ver qué fuerzas entran en juego cuando levantamos un objeto que tiene el tamaño adecuado para empuñarse, como un martillo o una botella. La fuerza que aplicamos para vencer la gravedad del objeto a levantar, no es ejercida por los músculos de la mano, sino por los del brazo. Los músculos de nuestra mano ejercen distintas fuerzas para presionar el objeto con nuestros dedos, y generar suficiente fricción para que lo que queremos levantar no se nos escurra. Si no hacemos suficiente fuerza con la mano, el objeto se nos caerá. Pero para levantarlo, la fuerza la hacemos con el brazo. Por tanto, aunque usemos un guantelete que nos permita hacer una presa con la mano de fuerza descomunal, no nos ayudaría en absoluto a levantar un objeto pesado.

Pero hay más. Tampoco serviría usar todo el brazo de la armadura, sin el torso. ¿Por qué? Pues porque una vez el brazo ejerza la fuerza suficiente para vencer la gravedad que sujeta el objeto que deseamos levantar, nuestra espalda, hombros y piernas deben ser capaces de soportar ese peso adicional. Por un lado, los músculos de nuestras piernas y torso deben ajustarse para compensar el desequilibrio introducido. Al añadir un peso adicional en un extremo, el centro de gravedad se desplaza hacia ese lado, y debemos hacer fuerza y cambiar la postura para no caernos. Así, si intentáramos levantar el Mjolnir llevando puesto únicamente uno de los brazos de la armadura de Iron Man, al flexionar el brazo robótico, nos caeríamos hacia el martillo, llevándonos un buen castañazo. O peor aún, podría pasar que el hueso del brazo se nos saliera de su sitio, como explicaba Masamune Shirow en el manga Ghost in the Shell.

Por otro lado, si conseguimos alzar el pesado objeto, los músculos y huesos de nuestro cuerpo, deben ser capaces de soportar dicho peso. Si no, las piernas se nos doblarían, incapaces de mantenerse. O tal vez los músculos de nuestro torso no sean capaces de mantenernos derecho. O peor, se nos rompería alguna vértebra o algún otro hueso, aplastado por el peso.

Así que en realidad, para intentar levantar un objeto muy pesado, hay que ponerse casi toda la armadura, salvo el otro brazo que no vamos a usar, y tal vez, el casco. Por lo que ya puestos, no veo motivo para no enfundarnos la armadura completa. Eso sí. Como he explicado al principio, sólo vale si creemos que el problema está en el peso y se soluciona con mucha fuerza. Y ya sabéis que para levantar el Mjolnir, ése no es el camino. Hay que ser digno.