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miércoles, enero 28, 2015

Los Vengadores: La era de Ultrón. No basta con un guantelete de hierro.

Tras una muy prolongada inactividad (mil disculpas), voy a retomar este vuestro blog. Y para compensar el que las películas que suelo comentar no son precisamente novedades, voy a hacer lo nunca visto: comentar una película que aún no se ha estrenado. «¿Cómo?», os preguntaréis. Pues dado que no tengo una TARDIS ni contactos en la productora, haciendo un poco de trampa: con un trailer. Y sí, ya sé que en un mero trailer puede proporcionarse información muy incompleta, y que un supuesto error luego no lo sea. Pero creo que no es el caso. Ya lo veréis.

Hace poco fue noticia el segundo trailer de nueva película de Marvel, Los Vengadores: La era de Ultrón, y recordé algo que me chocó mucho en el anterior. La versión extendida del primer trailer comienza con los vengadores reunidos, pero de paisano, sin sus llamativos uniformes de trabajo. Thor explica que su martillo Mjolnir sólo puede ser alzado por alguien «digno», y varios de sus compañeros lo intentan (impagable el momento en el que el Capitán America lo mueve una pizca). Tony Stark lo intenta primero «a pelo», luego con el guantelete de su armadura de Iron Man, y finalmente con la ayuda de su amigo James Rhodes que usa el guantelete de su propia armadura (Máquina de Guerra). Por supuesto, no lo consiguen. Podéis ver el trailer completo en YouTube

El motivo es, obviamente, que ninguno de ellos es digno de poseer el poder de Thor, y por eso el Mjolnir no puede ser levantado. Pero aunque la explicación no fuera de tipo mágico, y en realidad el martillo simplemente pesara demasiado, Tony Stark tampoco habría podido levantarlo únicamente con un guante de su armadura.

¿Por qué? Vamos a ver qué fuerzas entran en juego cuando levantamos un objeto que tiene el tamaño adecuado para empuñarse, como un martillo o una botella. La fuerza que aplicamos para vencer la gravedad del objeto a levantar, no es ejercida por los músculos de la mano, sino por los del brazo. Los músculos de nuestra mano ejercen distintas fuerzas para presionar el objeto con nuestros dedos, y generar suficiente fricción para que lo que queremos levantar no se nos escurra. Si no hacemos suficiente fuerza con la mano, el objeto se nos caerá. Pero para levantarlo, la fuerza la hacemos con el brazo. Por tanto, aunque usemos un guantelete que nos permita hacer una presa con la mano de fuerza descomunal, no nos ayudaría en absoluto a levantar un objeto pesado.

Pero hay más. Tampoco serviría usar todo el brazo de la armadura, sin el torso. ¿Por qué? Pues porque una vez el brazo ejerza la fuerza suficiente para vencer la gravedad que sujeta el objeto que deseamos levantar, nuestra espalda, hombros y piernas deben ser capaces de soportar ese peso adicional. Por un lado, los músculos de nuestras piernas y torso deben ajustarse para compensar el desequilibrio introducido. Al añadir un peso adicional en un extremo, el centro de gravedad se desplaza hacia ese lado, y debemos hacer fuerza y cambiar la postura para no caernos. Así, si intentáramos levantar el Mjolnir llevando puesto únicamente uno de los brazos de la armadura de Iron Man, al flexionar el brazo robótico, nos caeríamos hacia el martillo, llevándonos un buen castañazo. O peor aún, podría pasar que el hueso del brazo se nos saliera de su sitio, como explicaba Masamune Shirow en el manga Ghost in the Shell.

Por otro lado, si conseguimos alzar el pesado objeto, los músculos y huesos de nuestro cuerpo, deben ser capaces de soportar dicho peso. Si no, las piernas se nos doblarían, incapaces de mantenerse. O tal vez los músculos de nuestro torso no sean capaces de mantenernos derecho. O peor, se nos rompería alguna vértebra o algún otro hueso, aplastado por el peso.

Así que en realidad, para intentar levantar un objeto muy pesado, hay que ponerse casi toda la armadura, salvo el otro brazo que no vamos a usar, y tal vez, el casco. Por lo que ya puestos, no veo motivo para no enfundarnos la armadura completa. Eso sí. Como he explicado al principio, sólo vale si creemos que el problema está en el peso y se soluciona con mucha fuerza. Y ya sabéis que para levantar el Mjolnir, ése no es el camino. Hay que ser digno.

miércoles, noviembre 19, 2014

Presentación en Madrid de «Las memorias de Klatuu»

Vais a disculparme por hablar una vez más de mi libro, pero creo que la ocasión lo merece. Aunque es algo que ya anuncié ayer en la web que tengo dedicada al libro, voy a repetirlo aquí, aprovechando que sois muchos los que seguís este blog, y os gusta la ciencia ficción.

Voy a hacer una presentación de «El viaje del Argos: las memorias de Klatuu» en Madrid, el sábado 29 de noviembre, a las 18:30, en la librería Akira Comics (Avenida de Betanzos, 74). Allí me podréis conocer en persona, y quien quiera podrá comprar un ejemplar, que dedicaré con todo el gusto del mundo. Animo a todo el que viva cerca de la Villa y Corte a venir.

Para los que tengáis hambre de mala ciencia, el fin de semana pasado vi la película Oblivion, e iba a dedicar una entrada al tema de la descturcción de la luna y su efecto sobre la Tierra, pero el profe de física se me adelantó hace más de un año (es el problema de no estar al día con los estrenos de cine). Así que mientras preparo otra cosa, podéis calmar vuestra ansia con dicha entrada.

jueves, noviembre 06, 2014

The Flash: El problema de la supervelocidad

Hace pocas semanas estrenaron en EEUU una nueva serie de superhéroes, The Flash, basada en el personaje de DC (concretamente en la encarnación de Barry Allen) y spin-off de la serie Arrow (a su vez basada en el superhéroe Flecha Verde). No es la primera vez que el hombre más rápido del mundo tiene su propia serie en TV, ya que en los 90 disfrutó de otra (como curiosidad, el protagonista de aquella serie, interpreta ahora al padre del protagonista de la nueva).

Una situación recurrente en la serie, es que el héroe salve a una persona con su supervelocidad, apartándola de un peligro inminente. En el primer episodio, por ejemplo, vemos cómo un ciclista es atropellado por un taxista, y cuando el pobre hombre es lanzado al aire por la fuerza del impacto, Flash lo agarra a supervelocidad y lo deposita en el suelo. Todo ello mostrado en «bullet time» para que veamos lo rápido que es el protagonista. La escena en cuestión aparece en la introducción de cada episodio, y podéis verla en Youtube.

El problema es que, en realidad, sería peor el remedio que la enfermedad. Como ya expliqué hace algunos años, lo que mata (o lesiona) son las aceleraciones (o deceleraciones) elevadas. Cuando un coche golpea a un peatón (vamos a centrarnos en el golpe en sí, e ignorar otros efectos dañinos como que las ruedas pasen por encima), parte del cuerpo de éste se ve sometido a una aceleración muy grande. Pasa de una velocidad muy pequeña (la que tuviera el peatón) a una muy elevada (la del coche) en un instante. Es esta repentina aceleración la que hace que huesos y otros órganos se rompan. Es como si el cuerpo fuera sometido a una fuerza repentina de mucha intensidad (de hecho, como sabéis, la fuerza es el producto de la masa por la aceleración).

Otro detalle importante es la superficie de contacto en el momento de la colisión. Se define la presión como el cociente entre la fuerza aplicada y la superficie sobre la que se aplica. Para una misma fuerza, cuanto menor superficie, más presión. Y es esta magnitud la que determina si un objeto que choque o ejerza fuerza sobre otro, rompe su superficie y penetra o no. Es decir, si se clava o no. Así, con la misma fuerza un cuchillo afilado puede cortar un tomate, mientras que otro romo no. O con la misma velocidad, si nos golpea un coche normal, nos embiste y lanza, pero si tiene un espolón en el morro, nos atraviesa.

En la escena de la serie, Flash se mueve a una velocidad muchísimo mayor que el taxi, y agarra al ciclista sin frenar, dejándole en un lado. En realidad, el mero hecho de intentar empujar al ciclista a esa velocidad, le habría producido unas lesiones muchísimo mayores que las que hubiera sufrido con el atropello.

En el cuarto episodio, se produce una situación aún más complicada. Un tren descarrila, y Flash saca a los pasajeros uno a uno, mientras el vagón da vueltas de campana (podéis ver ese fragmento en Youtube). En los planos bullet time, vemos el interior del vagón con cientos de cristales rotos cubriendo todo el espacio. No parece que Flash tenga especial cuidado en evitarlos, por lo que el efecto sería equivalente a ser acribillado por balas de cristal (que seguro que se clavan y desgarran tejidos).

Podemos pensar que uno de los poderes de Flash sea una especie de inmunidad propia a estos efectos (si no, no podría usar nunca su supervelocidad), pero a menos que dicho superpoder se propague por contacto a las personas a las que toca, el pobre Barry en realidad mataría a los que intenta salvar.