miércoles, febrero 13, 2008

Reanimator y el doctor decapitado

En el envío sobre el instantáneo veneno de El Mundo Perdido, un lector comentó que en la película Tú asesina que nosotras limpiamos la sangre, la prota le da vueltas a la idea de si tras una decapitación, la cabeza puede seguir hablando. No he visto dicha peli, pero en seguida me acordé de Re-animator, película gore basada en el relato Herbert West: Reanimador de H. P. Lovecraft, en el que un médico (Herbert West, claro) inventa un suero que reanima a los muertos. Más o menos a la mitad de la peli, el prota decapita a un doctor rival, e inmediatamente inyecta su suero en la cabeza y el cuerpo. Ambas «partes» resucitan, y mientras la cabeza habla con el Dr. West, el cuerpo le ataca por detrás y le deja inconsciente. Este decapitado doctor será el villano durante el resto de la peli.

La película, a pesar de las vísceras y sangre que derrama, tiene algo de comedia y no hay que tomarla muy en serio. Pero aún creyéndonos que es posible reanimar a un muerto con un suero, y que además es capaz de mantenerlo vivo pese a no curar las heridas que lo mataron (como tener separada la cabeza del cuerpo), hay algunos detalles del decapitado que merecen la pena comentarse.

La primera de ellas es evidente: ¿Cómo puede hablar la cabeza? Y no me refiero a que la cabeza conserve o no capacidad de lenguaje, sino a la posibilidad física de emitir sonidos. Cuando hablamos, expiramos aire de nuestros pulmones, y hacemos vibrar nuestras cuerdas vocales. Esto produce un sonido, que posteriormente articularemos mediante la boca. Si el aire no pasa por las cuerdas vocales, y éstas no vibran, no podemos usar nuestra voz. Podemos hacer lo que comúnmente denominamos «hablar en voz baja», exhalando aire sin hacer vibrar las cuerdas vocales, por lo que en cualquier caso, para hablar es imprescindible hacer circular el aire a través de nuestra boca, y para ello necesitamos los pulmones. Una cabeza sin cuerpo, sencillamente no puede forzar dicha circulación de aire, y por tanto, no puede hablar. Además, dependiendo de en qué parte del cuello se haya producido la rebanación, puede que incluso las cuerdas vocales hayan sido seriamente dañadas. En la peli, sin embargo, la cabeza del doctor podía hablar con su voz, e incluso gemía y todo.

Otro detalle curioso es el hecho de que la cabeza sigue controlando el cuerpo, después de la decapitación. En una persona viva, el cerebro se comunica con los músculos mediante el sistema nervioso, que transmite los impulsos eléctricos que genera el cerebro, hasta su destino. ¿Cómo puede entonces una cabeza separada de su cuerpo, seguir enviando dichos impulsos? ¿Cómo se transmiten? Y recordemos que en la peli, el proceso de reanimación no es algo sobrenatural, sino que lo produce un suero desarrollado por un científico, es decir, no podemos tirar de la frase «lo hizo un mago» (esta vez no hay no-premio, que la cita es repetida).

Como curiosidad final, hay que decir que la peli tiene un pelín de buena ciencia. La mayoría de los reanimados se comportan de forma irracional, sin capacidad de habla, como si fueran animales. Los protas lo explican con el deterioro de las células del cerebro, que comienza tras la muerte (mejor dicho, tras la interrupción del suministro de oxígeno al cerebro, ya que el deterioro en sí es la muerte cerebral). Sin embargo, la reanimación del médico se realiza pocos segundos tras su decapitación, por lo que conserva perfectamente sus facultades mentales (si se me permite el chiste fácil, es el único reanimado que no pierde la cabeza).

Etiquetas: , ,

jueves, enero 17, 2008

El Mundo Perdido: Veneno mortal en 2 milisegundos

Hace algunos meses comenté un detalle sobre la peli El Mundo Perdido (la basada en la novela de Michael Crichton, no la de Conan Doyle). Hoy comentaré otro que tampoco tiene mucho que ver con los dinosaurios en sí. En la peli, uno de los expedicionarios del primer grupo le enseña al matemático un rifle para lanzar dardos envenenados. El veneno utilizado es el más mortífero conocido, y comenta que mata en dos milésimas de segundo. El matemático le pregunta si hay un antídoto, a lo que el interpelado le contesta, más o menos que para qué, que uno se muere antes de sentir el pinchazo.

Pensemos un poco en las implicaciones de la frase. El veneno te mata antes de sentir el pinchazo, es decir, antes de que los impulsos eléctricos que generan los sensores de la piel, lleguen al cerebro. ¿Cómo mata un veneno? Bueno, como sabéis, la biología no es mi fuerte, pero sí puedo decir que todos tienen en común lo siguiente: deben introducirse en el cuerpo (por inhalación, absorción de la piel, etc), y dañar células, tejidos u órganos. En la peli, se utilizan proyectiles que se clavan en la víctima. Podría ser que la toxina comenzara a dañar células y tejidos desde el punto de entrada, hasta que el daño alcance órganos vitales. O podría ser que se introdujera directamente en el torrente sanguíneo, y circulara hasta alcanzar un órgano vital, donde comenzaría el proceso de destrucción de tejidos. En cualquier caso, todo eso requiere algo de tiempo. Y sí, hay venenos y toxinas que actuan con muchísima rapidez, pero la muerte no puede ser más rápida que el impulso eléctrico que viaja desde la piel a nuestro cerebro.

Otro detalle sobre el que debemos reflexionar es ¿qué es exactamente morirse? Seguro que muchos diréis que es cuando uno deja de respirar, o su corazón deja de latir, o ambas cosas. Sin embargo, esto no es así. Todos habréis oído hablar de la RCP o reanimación cardiopulmonar. Cuando una persona sufre una parada cardiaca o deja de respirar, aún puede ser salvado. ¿Cómo? Bueno, esto nos lleva a la pregunta de antes: ¿qué es exactamente la muerte?

Como sabéis, todas las células de nuestro cuerpo necesitan oxígeno para realizar la combustión celular, y mantenerse vivas. Este oxígeno es obtenido mediante los pulmones y transportado por la sangre. Cuando el suministro de oxígeno se interrumpe (bien porque la sangre deja de circular, bien porque deja de entrar oxígeno en los pulmones), las células comienzan a deteriorarse y morir. Esto incluye las células que componen nuestro cerebro. Pero el deterioro no es instantáneo. El cerebro puede sobrevivir unos minutos sin suministro de oxígeno (no demasiado), aunque cuanto más tiempo transcurra así, más probabilidades hay de lesiones importantes e irreversibles, o finalmente la muerte cerebral (la muerte «de verdad»).

Esto quiere decir que por muy rápido que actue un veneno, y aún creyéndonos que el de la peli «mata» en dos milisegundos, no significa que un antídoto sea inútil, como se insinua en la peli. Si se actua con rápidez y se inyecta mientras se practica una RCP, la víctima puede salvarse.

Etiquetas: ,

miércoles, octubre 31, 2007

Kyle XY: desarrollando el cerebro

Hoy volvemos con la serie Kyle XY, y con algo que tiene que ver con el anterior artículo que escribí sobre la serie. En el episodio de la semana pasada (el primero de la segunda temporada), el «creador» de Kyle le habla sobre el desarrollo del cerebro durante la gestación. Dice que Albert Einstein nació unas semanas fuera de cuentas, por lo que su cerebro pudo desarrollarse durante más tiempo, y por eso fue un genio. Partiendo de ese dato, se hicieron experimentos para tener recien nacidos con el cerebro más desarrollado, retrasando el parto. El problema era que las madres morían durante el mismo, por lo que se desarrolló una especie de útero artificial donde gestar los «sujetos». Así, le revela a Kyle que él se gestó en una de esas máquinas, durante casi toda su vida, hasta poco antes del inicio de sus recuerdos.

Bueno, no sé cuánto hay de cierto en la historia de Einstein. Se dice que su cerebro era más grande que la media, aunque desconozco si es cierto o no, o si la desviación de la media es significativa. Lo importante aquí es la hipótesis de que cuanto más tarde el niño en nacer, más se desarrollará el cerebro, y más inteligente será. Y es que, aunque es cierto que cuanto más tarde en nacer, más desarrollado estará el cerebro (y otras partes del cuerpo), se está dejando de lado un dato fundamental, y es que el desarrollo del cerebro no se detiene al nacer. El cerebro de un bebé continúa desarrollándose y creciendo tras el parto.

Una persona que haya tenido hijos (o sobrinos, o amigos con niños), se habrá percatado del pequeñísimo tamaño del craneo de un recién nacido, en comparación con el de un adulto. No pensaréis que mientras el craneo crece, el cerebro permanece con el mismo tamaño, dejando un enorme hueco dentro de la cabeza (bueno, tal vez conozcáis a algún individuo que os lleve a pensar eso). Nuestro cerebro es el mayor arma de nuestra especie, pero tiene un precio (más de uno, en realidad): ante la limitación que impone el canal del parto (unos 10 centímetros de ancho), nos vemos obligados a nacer con el cerebro «a medias», por decirlo de alguna manera. Si nuestro cráneo creciera más antes del parto, simplemente no podríamos atravesar el canal.

No somos la única especie a la que le ocurre, pero sí en la que la diferencia entre el cerebro neonato y adulto es mayor (en la Wikipedia he leído que la capacidad del cerebro de un neonato es un 25% de la de un adulto, pero no sé a qué se refieren con «capacidad»; si alguien conoce datos precisos, se lo agradecería). De todos es conocida la indefensión y escasa capacidad de un recién nacido humano, en comparación con otras especies. Un pollo recién salido de su huevo, puede dar ya unos pasos. Un potrillo recién parido, puede incorporarse de forma medianamente aceptable sobre sus patas. Pero un bebé humano tiene muchas de sus futuras capacidades mermadas. No digamos caminar o hablar (aunque sí tienen un reflejo de marcha, que es digno de ver), pero es que ni gatea, ni repta. Nacemos con los las capacidades básicas para sobrevivir con ayuda de una madre (como succionar lo que nos metan en la boca).

Durante los primeros meses, el crecimiento es espectacular. Luego, aunque más lento, prosigue hasta llegar a algún momento entre los 5 y 7 años. ¡Vaya! ¿Y si el desarrollo continuara durante toda la infancia y adolescencia, seríamos capaces de «crear» supergenios, como en el caso de Kyle? Pues no sé. Pero recordemos que el craneo de Kyle aparentemente tiene un tamaño normal. Tendríamos que pensar en algún proceso desconocido que aumente el desarrollo del cerebro, sin aumentar su tamaño (y me refiero a desarrollo fisiológico).

Etiquetas: ,

jueves, septiembre 20, 2007

Kyle XY: Usando más del 10% del cerebro

Ayer estrenaron en Cuatro la serie de TV, Kyle XY. Trata de un chico que aparece en mitad de un bosque, desnudo, sin recuerdos, y sin ombligo. Su desconocimiento del mundo e ingenuidad contrasta con sus habilidades físicas y mentales, y es acogido por una familia, donde la madre es psicóloga o similar, y trabaja con chicos problemáticos. Ya en el primer episodio, ante la rapidez mental y memoria que demuestra, le hacen unas pruebas (un TAC o una resonancia, no sabría decir) y los médicos descubren asombrados que su actividad cerebral es superior a la normal. Uno de ellos afirma que es imposible, y que el ser humano no utiliza más del 7% del cerebro, aunque algunos genios pueden llegar al 9%.

Esto es una variante del famoso mito de que el ser humano sólo utiliza el 10% del cerebro. Y eso es totalmente falso: los seres humanos utilizamos todo nuestro cerebro (aunque puede que conozcamos a alguno, que nos hagan dudar sobre esto). Conviene matizar bien la frase, para no tener una idea equivocada: todas las partes de nuestro cerebro son utilizadas en algún momento. Esto quiere decir que si bien somos capaces de utilizar todas las partes de nuestro cerebro, no lo hacemos de forma simultánea con todas ellas. Así, no es lo mismo estar hablando, que escuchando música, que durmiendo, que resolviendo un problema, que corriendo... Además, conviene no confundir actividad cerebral con pensamiento consciente. Ciertamente, no dedicamos el 100% de nuestro cerebro a pensar, pero hay muchas otras actividades que realiza nuestro cerebro, necesarias para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo.

Aunque aún nos quedan secretos por desentrañar, se sabe qué regiones de nuestro cerebro se dedican a qué, y se sabe que la actividad cerebral es mayor que ese 10% que se ha popularizado tanto. Y como sabéis que la biología no es mi especialidad, os remito a un artículo de MedTempus, donde Shora nos lo explica más en detalle.

Etiquetas: ,

martes, septiembre 20, 2005

Ya vienen los catarros

Se acaba el buen tiempo, y comienza una época en la que muchísima gente es afectada por una enfermedad extremadamente virulenta: el resfriado común. En mi casa, ya hemos caído todos.

Es curioso cómo una enfermedad tan corriente suele ser una gran desconocida para la mayoría de la gente. Es bastante común en mitad de una conversación entre madres que acaban de llevar a su niño al médico porque se ha resriado, escuchar frases como "dice que es un virus", "es que ahora la moda es decir que es un virus", "es que cuando no tienen ni idea, dicen que es un virus" o similares, dichas con ironía o indignación, y poco menos que acusando al médico de lavarse las manos y echarle la culpa al virus. Y es que pocos caen en la cuenta de que el resfriado, al igual que muchas otras enfermedades, es producido por un virus.

La mayoría de la gente piensa que el resfriado se produce por pasar frío. Todos hemos oído de nuestras madres y abuelas eso de "abrígate, que te vas a acatarrar". Hay quien afina más y asegura que los resfriados se producen por verse sometido uno a cambios bruscos de temperatura, y maldice los excesos en aires acondicionados o calefacciones. Pero ninguno de esos factores es la causa directa de un resfriado.

El resfriado común, como ya he dicho, es una enfermedad vírica. Para enfermar, hay que estar expuesto al virus y contagiarse. Si uno no se expone al virus, no se contagiará, por lo que una persona puede estar en medio de la Antártida o cualquier otro paraje desierto y gélido, y no resfriarse (aunque como no tenga cuidado puede coger una buena hipotermia, que es mucho peor).

¿Y cómo se propaga? Pues básicamente a través de la saliva y las mucosas. Y no es necesario dar un beso con lengua a alguien resfriado para contagiarse. Basta con que un enfermo se haya tapado la boca al toser o estornudar y luego te de la mano, o toque el pomo de una puerta. El virus acabará en la mano de otra persona que en algún momento se llevará la mano a la nariz, o se chupará un dedo, o partirá pan con las manos. Y es que el virus en cuestión es muy puñetero, y tiene un altísimo porcentaje de infección: el 99% de las personas expuestas a él, se contagian.

Un momento, ¿y cómo es que no nos inmunizamos? De todos es sabido que una persona que haya pasado determinadas enfermedades, como el sarampión o la varicela, queda inmunizado contra ellas. De hecho, ése es el principio de las vacunas, que no es más que el virus en cuestión, debilitado para no desarrollar la enfermedad, pero capaz de provocar la reacción del sistema inmunitario de nuestro cuerpo. Pues resulta que no hay un único virus del resfriado, sino que existen cientos de ellos. Cada vez que pasamos un resfriado, nos inmunizamos contra ese virus concreto, pero sólo contra ese, por lo que seguimos siendo blancos potenciales del resto de ellos.

Entonces ¿el frío no tiene nada que ver? Bueno, ya he dicho que no es una causa directa, ya que la enfermedad está producida por un virus. Pero es un hecho probado que la exposición a bajas temperaturas o a cambios bruscos de éstas, favorece la aparición de resfriados. La verdad es que no hay una respuesta clara para ello. Se cree que la reacción del tracto respiratorio ante cambios bruscos de temperaturas, o bajas temperaturas, favorece de alguna manera que el virus entre en el organismo. Además, el aumento de personas afectadas en invierno se podría explicar por el hecho de que la gente pasa más tiempo en interiores poco ventilados para resguardarse del frío, y ésto favorece la propagación del virus.

No existe un tratamiento real contra el resfriado, siendo la única posibilidad el alivio de los síntomas, por lo que debemos esperar siempre a que nuestro cuerpo combata por sí mismo el virus. Pero no hay que olvidar que con cada resfriado que suframos, nos habrémos inmunizado contra una variedad diferente del maldito virus, y ya nos quedarán menos por sufrir. Quien no se consuela es porque no quiere :-)

Etiquetas: ,

viernes, agosto 05, 2005

Grupos Sanguíneos

Carátula de PerdidosAyer en Perdidos, en el segundo episodio salió a relucir el eterno tema de los grupos sanguíneos y las transfusiones. La situación era sencilla: Boone, uno de los personajes sufre un accidente, y necesita una transfusión urgente. Su tipo era A-.

Por un momento temí que se fuera a caer en el eterno error de considerar que una persona de un grupo sanguíneo sólo puede recibir sangre de su mismo grupo, ya que Jack envía al Hobbit... digo, a Charlie a buscar a alguien con A-. Posteriormente, al no encontrar a nadie (muy pocos sabían su grupo), Jack dice que él es O-, y que puede usar su sangre, pero parece dar a entender que existe una posibilidad de un shock anafiláctico. Pero lo cierto, es que alguien con tipo O- puede donar sangre a cualquiera sin que el receptor sufra ningún riesgo (al menos en lo relativo exclusivamente al tipo ABO y el Rh).

En otras películas (lástima no recordar ningún ejemplo ahora), la situación es peor. Un herido es del grupo B o AB, que son muy poco frecuentes en occidente, y los médicos sudan tinta para obtener sangre de su mismo grupo. Algo innecesario, ya que un O valdría para ambos. Es más, alguien de tipo AB puede recibir sangre de cualquier grupo (de momento no estoy hablando del Rh).

¿Cómo funciona eso de los grupos sanguíneos y el Rh? Fácil. Existe por un lado lo que se llaman grupos sanguíneos ABO. Esto se produce por la presencia en la sangre o no, de antígenos de tipo A o de tipo B. Una persona con antígenos de tipo A, tiene el grupo sanguíneo A. Una persona con antígenos de tipo B, tiene el grupo sanguíneo B. Una persona con ambos tipos de antígenos, tiene el grupo sanguíneo AB. Y una persona sin ninguno de esos antígenos, es del grupo O.

Si una persona recibe sangre con antígenos que su cuerpo no reconoce, éste reaccionará generando anticuerpos para combatirlos, produciendo un rechazo de la sangre donada. Así, una persona del grupo O sólo podría recibir sangre de su mismo grupo (sin antígenos). Pero una persona del grupo A o del grupo B, no sólo puede recibir sangre de su mismo grupo, sino también del O. Como el grupo O corresponde a una sangre sin antígenos A o B, puede ser recibida por cualquiera. En el polo opuesto están los del grupo AB. Esta sangre tiene antígenos A y B, por lo que puede recibir sangre de cualquier grupo, pero solo puede donar a los de su mismo grupo.

Por otro lado existe el factor Rh. El factor Rh es una peculiaridad de la superficie de los glóbulos rojos, que se tiene o no se tiene. Los que tienen factor Rh se denominan Rh+, y los que no lo tienen, Rh-. Con el factor Rh ocurre lo mismo. El cuerpo reacciona ante lo que no conoce, atacándolo. Una persona con Rh+ puede recibir sangre Rh-, pero no a la inversa. Es decir, una persona con Rh- no puede recibir sangre con Rh+.

A partir de estos datos, es fácil observar que el tipo O- puede donar sangre a cualquiera (donante universal), y que el tipo AB+ puede recibir sangre de cualquiera (receptor universal).

Por tanto, Boone, de tipo A-, necesitaba sangre de tipo A- o de tipo O-. Y cualquiera de ellos sería igualmente válido. No parece lógico entonces el comentario de Jack sobre el riesgo que corría al usar O- en vez de A-. El riesgo en todo caso sería para Jack, si se producía algún reflujo de sangre (es decir, de Boone a Jack) al realizar la transfusión con medios tan rudimentarios.

Y en el resto de películas donde parece que sea un problema que el paciente sea B o AB, la situación es igualmente errónea. Basta con tener también sangre O- (y si además el Rh es +, también valdría el O+). De hecho, la sangre de tipo O- es muy solicitada por los hospitales, e intentan tener siempre una buena provisión de ella, ya que en caso de emergencia (moribundos, para los que cada segundo cuenta), se puede iniciar una transfusión con ella, sin perder tiempo en realizar una análisis de sangre del paciente.

Etiquetas: ,

jueves, julio 21, 2005

Evolución

No, no voy a hablar de la película Evolution, sino de la evolución en general. Más concretamente del concepto de evolución que transmiten algunas historias de ciencia ficción.

La aparición de una raza alienígena que está a punto de evolucionar a un estado "más elevado", normalmente para convertirse en seres de energía, es un tema recurrente en la ciencia ficción televisiva. Ocurre por ejemplo en el episodio Transfigurations, de Star Trek: La Nueva Generación. En dicho episodio, un misterioso alienígena humanoide es rescatado por la tripulación del Enterprise, para descubrir que su especie está en pleno "salto evolutivo". Foto del personaje John Doe del episodio Transfigurations de Star Trek: TNGAlgunos de sus miembros se van transformando en seres de energía, como le ocurre al que encuentran los protas. Algo similar ocurre en la película de Babylon 5, The River of Souls, en la que toda la población de un planeta está a punto de evolucionar y transformarse en seres de energía.

Pero la evolución no funciona así en absoluto. Los seres no evolucionan a través de grandes saltos puntuales, sino muy lentamente, generación tras generación. Pensemos en el hombre. Los primeros homínidos no se transformaron de repente un día, en el cual a varios especímenes elegidos se les cayó el pelo y se irguieron. Fue generación tras generación, en las cuales algunos nacerían con menos pelo y algunos otros se encorvarían un poco menos. El entorno determinó que esos indivíduos eran más capáces de sobrevivir, y poco a poco, esas características fue haciéndose dominantes, ya que la mortalidad entre ellos era menor. Y de esa misma manera, esas carácterísticas irían aumentándose, ya que en una población de homínidos poco encorvados, nacerían indivíduos aún menos encorvados. Y así, poco a poco, tras miles de generaciones, una especie cambió.

En la película Mimic, uno de los personajes comenta que lo que tarda una especie en evolucionar no se puede medir en tiempo absoluto (años, milenios) sino en generaciones. Eso es muy cierto, y me recuerda otro caso de la serie Babylon 5. Foto de LorienEn la cuarta temporada conocemos a un ser llamado Lorien que se proclama a sí mismo como El Primero. Es decir, el primer ser viviente del universo que adquirió consciencia, millones de años antes de que el Sistema Solar Existiera. Afirmaba además que su especie era inmortal (en el sentido de no envejecer, ya que podían morir por enfermedades o daños como todo ser vivo). De esa manera, un misma generación pasó por toda la historia de su civilización, desde el descubrimiento del fuego, hasta la conquista de las estrellas, y más allá. Pero además se nos muestra a Lorien como un ser muy evolucionado, capaz de devolver parcialmente la vida a un hombre y de convertirse en una especie de ser de luz. Se supone que debió ir adquiriendo estas habilidades a lo largo de su vida, ya que originalmente sería un ser primitivo. Es decir, él como individuo, evolucionó. Y como ya he dicho antes, esto no puede ser así.

Los individuos no evolucionan (en el sentido que hablamos aquí, por supuesto, no me refiero a aspectos emocionales o intelectuales). Evoluciona una especie a través de miles de generaciones, mediante el nacimiento y muerte de los individuos.

Etiquetas: , ,

martes, julio 19, 2005

Mamá Godzilla

Carátula de Godzilla, de 1998Ayer pusieron en Antena 3 la película Godzilla, versión Roland Emmerich (el mismo de ID4). De esta película se podría hablar largo y tendido en este blog, pero me voy a quedar con la que creo que es la mayor de las burradas. No, no es el hecho de que una lagartija pueda convertirse en un monstruo gigantesco por recibir radiación de una prueba atómica. Después de todo, ese fue más o menos el origen de Godzilla en su primera encarnación, y le da ese sabor a serie B. De lo que voy a hablar es de cómo es posible saber que un reptil mutante ha puesto huevos con un test de embarazo para humanos. Recordemos que el prota coge un test de esos que se compran en cualquier farmacia, y con él descubre que Godzilla va a ser o ha sido mamá.

¿Cómo funciona un test de embarazo? Los test que compramos en las farmacias, como dicen en la peli, funcionan detectando la presencia de una hormona específica en la orina. Pero la hormona en cuestión es la Gonadotrofina Coriónica Humana o hCG. Esta hormona en cuestión es generada en un principio por el embrión mismo, y posteriormente por la placenta. La hCG tiene un papel fundamental en el correcto desarrollo del embarazo humano.

Esta hormona, como su nombre indica, sólo la producen los humanos, y además, es generada por órganos que únicamente existen en un ser vivíparo. Entonces, ¿cómo demonios un reptil mutante, ovíparo, puede generar una hormona humana? Simplemente demencial.

Etiquetas: ,

viernes, julio 15, 2005

Cara a Cara

Carátula de Cara a CaraCon los comentarios del envío de ayer, he recordado Cara a Cara, una película de John Woo que en su día contó con el beneplácito de parte de la crítica. Algo realmente inusual para una película de estas características. En ella, John Travolta y Nicolas Cage interpretan a un heróico agente de la ley y un canalla criminal, respectivamente, que literalmente se cambian la cara.

El problema es cómo lo hacen. Si hubiera sido una película algo futurista, y nos presentaran un artefacto lleno de luces que se encienden y se apagan fuera de secuencia, y que intercambiara las mentes, pues tal vez hubiese colado (no-premio para el que identifique la cita que va en cursiva). Pero lo que hacen en la película es arrancar la piel de las caras e intercambiarlas. Literalmente.

Los rasgos faciales no vienen determinados por nuestra piel (salvo granos y cicatrices) sino por nuestra estructura ósea y los músculos que la recubren. Vale, nos cuentan eso de la máscara que encaja en la cara de uno, y por fuera es la cara del otro. Pero eso no vale. Para empezar, si entre la piel y el músculo metes ese artefacto, tendrías una cara como si saliera hacia fuera, ya que esa careta tendrá un grosor. Por otro lado, la careta parecía algo duro y estático. Hay rasgos como los hoyuelos que se le forman a Travolta al sonreir que no se podrían imitar así. Además, hay diferencias como la forma de la mandíbula y los dientes, que no se pueden camuflar.

Y eso sólo con la cara. Pero hay tantos rasgos que identifican a una persona. Nos dicen que ambos son de estatura parecida. Bueno, eso es cierto, Travolta mide 1,88 y Cage 1,85. El color de los ojos se soluciona con lentillas. Pero Travolta es bastante más... eh... "fuerte" (eufemismo para gordo) que Cage. Vale, nos dicen que a Travolta le hacen una cirugía y la quitan grasa, pero uno no queda así de bien en un pispás. ¿Y a Cage? ¿Cómo le hacen engordar? ¿Le inyectan grasa? El pelo es también una diferencia importante. El color es fácil de resolver con un tinte, pero no sólo Nicolas Cage tiene más entradas que John Travolta, sino que la textura del pelo es diferente. El de Cage es más fino.

Y hablando de pelo, cortarlo en pleno quirófano con la piel de la cara arrancada, como en la peli, es un riesgo de infección. Pensad en la cantidad de pelitos pequeños que se nos quedan en el cuello, orejas y espalda después de ir al peluquero. Imaginad que eso caiga sobre una herida abierta.

Lo dicho, que si hubieran inventado alguna solución futurista sin entrar en detalles, a lo mejor hubiese sido más creíble.

Etiquetas: , ,