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martes, marzo 24, 2009

Planetes

En varias ocasiones, algunos de vosotros me habéis recomendado el anime Planetes (aunque debería escribir ΠΛΑΝΗΤΕΣ) como ejemplo de buena ciencia en una serie de animación. Pues por fin la estoy viendo, y he de decir que me encanta. Para el que no la conozca, es un anime basado en el manga del mismo nombre, ambientado en un futuro cercano, y trata sobre un variopinto grupo de personajes que trabaja para una corporación, en la sección de desechos. Su trabajo: disponer de la basura espacial que se encuentra en órbita alrededor de la Tierra (forzando su reentrada, por ejemplo), para evitar colisiones con satélites, vehículos o estaciones espaciales. El título no se refiere a ningún planeta, sino a la palabra griega de la que procede etimológicamente, πλανητεσ (planetes), y que significa errante (desde la Tierra, el resto de planetas parecen estrellas errantes, que cambian su posición noche tras noche). Imagino que puede referirse tanto a la basura en órbita, como a los protagonistas, ya que viven en una estación espacial.

Las secuencias exteriores son un buen ejemplo de buena ciencia, con movimientos que siguen escrupulosamente las leyes de Newton o ausencia de sonido exterior. La estación espacial tiene dos secciones rotatorias (que giran en sentidos opuestos) para crear pseudogravedad, y ésta disminuye a medida que uno se aproxima al eje de rotación. Las zonas sin gravedad están especialmente acondicionadas para ello, con numerosas agarraderas y barandillas en los pasillos. Incluso el propio argumento de la basura espacial, es algo que se está convirtiendo en un problema muy real: a velocidades orbitales, el impacto de un pequeño fragmento puede ser catastrófico. Y a día de hoy, ya tenemos basuras en órbita.

Por eso, casi me da cosa comentar un pequeño error que he podido apreciar, aparentemente sutil, pero evidente en cuanto te das cuenta: el pelo de la cabeza. Aunque la mayoría de los personajes tienen el pelo corto, la piloto de la nave recolectora de basura tiene una media melena, que mantiene su forma en condiciones de ingravidez. Más destacable es el episodio 5, «Fly me to the moon» (sí, como la canción), donde en el interior de un crucero hacia la luna, hay algún personaje que otro con una generosa melena, que «cae» hacia abajo, aunque no haya gravedad en toda la nave.

Como ya comenté hace mucho tiempo, el pelo no se comporta así en condiciones de ingravidez o caída libre. ¿Por qué el pelo tiende a curvarse hacia abajo? Por la gravedad. Y si no hay gravedad (en realidad, sí que la hay, pero al estar en caída libre, es como si no hubiera), cada pelo debería seguir más o menos en la misma dirección que la que tiene en su nacimiento (digo más o menos, porque no es lo mismo un pelo liso que uno rizado). En la entrada que os menciono, podéis ver fotos de mujeres astronautas con el pelo largo, en caída libre.

Es curioso este pequeño error, ya que hay un detalle que sí han cuidado bastante, y está relacionado con este tema. Uno de los protagonistas, lleva a veces una cinta anudada al pelo, y los extremos de la misma están dirigidos hacia abajo cuando hay gravedad, pero parecen flotar hacia los lados de la cabeza, en condiciones de ingravidez. Justo como debería ocurrir.

viernes, marzo 20, 2009

Distancias astronómicas

Hace tiempo os comenté que soy oyente habitual de Partiendo de cero, un interesante programa de radio sobre ciencia, que os recomiendo desde aquí. Debido a que se emite la madrugada del sábado al domingo, los que no trasnochéis (o lo hagáis en los bares de copas) podéis descargarlo de la propia web oficial, o bien del blog no oficial que además tiene un archivo de todas las emisiones realizadas, amén de añadir interesantes enlaces e información complementaria, sobre los temas hablados en el programa. Pero si lo menciono en este blog, imagináis por que será. Nadie es perfecto, e incluso en programas especialmente dedicados a la ciencia, se puede caer en mala ciencia.

Dado que estamos en el año internacional de la astronomía (por eso hay un bonito logo el la barra de enlaces), se ha incorporado una nueva colaboradora que en cada programa nos cita algunas efemérides interesantes, y dedica unos minutos a hablar sobre un tema astronómico concreto (con música de John Williams de fondo, correspondiente a la banda sonora de la famosa película «E.T. El Extraterrestre»). En la emisión del pasado domingo 15 (casualmente, el cumpleaños de MalaCiencia), el tema trataba sobre las distancias que hay en el espacio, donde cometió un par de errores, que si bien podrían considerarse más bien erratas, alteraban totalmente el orden de magnitud de las distancias mencionadas.

Como no podía ser de otra forma, comenzó explicando lo que es una unidad astronómica, que se definió originalmente como la distancia media entre el Sol y la Tierra, y equivale aproximadamente a unos 150 millones de kilómetros. Una pequeña curiosidad es que como ya ocurrió en el pasado con la definición del metro, mediciones posteriores han determinado que hubo un error en su día, y la distancia media entre nosotros y el Sol no es exactamente 1 ua.

Entre otras cosas, se mencionó que esa distancia equivale a unos 8 segundos luz, es decir, la luz tarda 8 segundos en recorrer la distancia que nos separa del Sol. Pero esto no es así. Si dividimos la distancia que nos separa del Sol (esos 150.000.000 km) entre la velocidad de la luz (300.000 km/s), es evidente que obtenemos un número mayor que 8. De hecho obtenemos 500 segundos, que serían algo más de 8 minutos (siempre teniendo en cuenta que hemos redondeado tanto la distancia como la velocidad). Una unidad astronómica equivale aproximadamente a 8 minutos luz, no 8 segundos luz. Parece que se trata de un simple «baile» de términos, pero que altera el orden de magnitud de la distancia. De hecho, poco antes se menciona que la Luna se encuentra aproximadamente a un segundo luz de nosotros, por lo que uno rápidamente pensaría que el Sol está solamente 8 veces más lejos de nosotros que la Luna. Y como veis, está bastante más lejos.

Como tampoco podía ser de una forma, de las distancias interplanetarias en nuestro sistema solar, pasaron a las distancias interestelares, donde la unidad utilizada es el año luz, que como sabéis, es la distancia que recorre la luz en el vacío, durante un año. Así, inevitablemente mencionaron la estrella más cercana a nosotros (después del Sol, claro), Próxima Centauri, que se encuentra a unos 4,2 años luz. El problema, es que al traducirlo a kilómetros, dijeron que equivalía a 42 millones de km. Si multiplicáis la velocidad de la luz en km/s, por el número de segundos de un año, obtendréis 9,46 billones de km, que podemos aproximar como 10 billones (de los nuestros, es decir, un billón es un millón de millones). Por tanto, Próxima Centauri se encuentra a 42 billones de km de nosotros. Nuevamente, es una pequeña errata (lo he escuchado varias veces, y estoy bastante seguro de que dice «millones», con «m»), pero que supone una diferencia de 6 órdenes de magnitud. De hecho, si Próxima Centauri estuviera a 42 millones de kilómetros de nosotros, estaría más cerca que nuestro querido Sol.

Como veis, son más bien pequeños despistes. Pero si al comprar algo os cobraran por error 100 € en vez de 10 € ¿no lo consideraríais muy importante?

martes, marzo 17, 2009

Y ya van 4 años

Un día como el pasado domingo, hace 4 años, nació este blog. Al igual que en su tercer aniversario, no he podido publicar esta entrada justo el día de su cumpleaños, como me hubiera gustado. En fin, ya he asumido que no puedo dedicar todo el tiempo que me gustaría al blog, y espero que me perdonéis por ello. Creedme cuando os digo que me quedo con las ganas de contestar muchos de vuestros comentarios, y agradezco a los que responden las dudas planteadas por otros.

Normalmente aprovecho estos «artículos cumpleañeros» para reflexionar sobre aspectos del blog y los motivos que me llevaron a crearlo y seguir con él. Esta vez me desviaré un poco del tema (pero sólo un poco). Los habituales de este blog recordaréis que hace poco, dediqué una entrada a los colores primarios, y expliqué un poco cómo percibimos los colores. Ese artículo fue referenciado en Meneame y publicado en la portada, algo fácilmente detectable por el pequeño «efecto barrapunto» que conlleva (las visitas del día pasan de las habituales mil y poco, a más de 5.000). Cuando esto ocurre, suelo visitar la página correspondiente, para leer lo que la gente pueda decir. Una persona reconoció no haber leído el artículo hasta el final, y explicó brevemente la diferencia entre colores primarios aditivos y sustractivos, que es de lo que trataba esa entrada, precisamente.

Este caso concreto es el más representativo, pero no el único. En ocasiones (y sólo en ocasiones, no es lo habitual), se dejan comentarios que parecen haber sido escritos por personas que no han leído la entrada en su totalidad, y que símplemente se han quedado con los dos primeros párrafos. También ocurre a veces que se dejan comentarios sobre detalles que ya han sido aclarados en comentarios anteriores (de la misma entrada, claro). Esto es algo que veo bastante a menudo en sitios de noticias (sobre todo en periódicos online), donde se puede llegar al extremo de comprobar que hay gente que sólo lee el titular, y deja un comentario sin leer el texto completo.

Hace tiempo leí en algún sitio, que la inmensa cantidad de información disponible en la Red, hace que los usuarios tiendan a leer por encima las cosas, sin prestar la suficiente atención. Esto es algo comprensible ya que si uno obtiene miles de referencias sobre un tema en un buscador, y no se dispone de todo el tiempo del mundo, hay que filtrar toda esa información de alguna forma. No se puede leer detenidamente cada página. Sin embargo, el comportamiento que os he mencionado antes, resulta muy curioso, ya que el acto de escribir comentarios, requiere tiempo. ¿Por qué «gastar tiempo» en dejar tu opinión sobre algo que no has tenido tiempo de leer detenidamente? Lo veo un poco paradójico. Como he dicho antes, no respondo todos vuestros comentarios (y me gustaría) precisamente por falta de tiempo.

Sé que en esto que se ha llamado la Web 2.0, lo importante es la interactividad y el intercambio de información. Pero parece que se han trasladado las «discusiones de bar», donde todos hablan a la vez sin escuchar a los demás, a la Red. Ojo, que no estoy diciendo que sea algo malo, y no quiero que nadie se ofenda. Simplemente es algo incomprensible para mí. Precisamente el leer y el escribir una respuesta de forma no inmediata, da tiempo a asimilar mejor la información y pensar en la respuesta más apropiada, cosa que en una conversación hablada no es posible.

Y el hecho de que no entienda algo que es cada vez más común, me plantea otra reflexión, más aterradora. ¿Me estaré quedando obsoleto? ¿Me estaré convirtiendo en un «señor mayor»? Espero que no.

martes, marzo 10, 2009

Congelando y descongelando

Carátula de la película Batman y Robin

Hace poco comenté un detalle sobre la película El Caballero Oscuro. Hoy vamos a tomar como punto de partida una película sobre el mismo personaje, pero que está en las antípodas de aquélla: Batman y Robin. En la peli, uno de los villanos es Mr. Freeze (o Sr. Frío, como gustéis), que tiene la mala costumbre de congelar a la gente, dejándolos recubiertos de una buena capa de hielo. En la peli se menciona varias veces que si no se descongela a la víctima al cabo de unos 11 minutos, morirá. De esta forma, aunque Robin es congelado, Batman lo descongela a tiempo y pueden seguir juntos sus correrías (no seáis malpensados). Y al final de la peli, el bat-trío (Batgirl ya se había unido a ellos) salva a toda la población de Gotham, que había sido congelada minutos antes.

Dado que se establece un límite temporal bastante corto para salvar a una persona congelada, hemos de suponer que la víctima no queda en animación suspendida ni nada similar, sino que permanece vivo y puede que consciente. En ese caso, los 11 minutos parecen demasiado tiempo. ¿Por qué? Bueno, la víctima es recubierta completamente de hielo, así que para empezar, no puede respirar. No hay aire a su alrededor. ¿Conocéis a alguien que aguante tanto tiempo su respiración? La mayoría de la gente debe andar cerca del minuto, tal vez dos. Concedamosle a Robin más aguante, ya que es un atleta, pero el resto de congelados son personas normales y corrientes. La mayoría se habría asfixiado antes de llegar a los 11 minutos.

Bueno, uno podría pensar que tal vez la víctima sufra una hipotermia que disminuya su necesidad de oxígeno, y pueda aguantar más tiempo. De hecho, estar encerrado en un bloque de hielo, no es muy bueno para la salud, y parece probable que la víctima sufra dicha hipotermia. Es más, al estar completamente cubierto de hielo, y estar éste en contacto con la piel, uno podría sufrir congelación en dedos, orejas, nariz, u otras zonas especialmente susceptibles. En cualquier caso, sería necesaria asistencia sanitaria tras la descongelación de la víctima. Sin embargo, en la peli, los «descongelados» están tan panchos, sin más molestia que la de tener frío.

Inevitablemente me viene a la cabeza otra variantes de la congelación de personas en bloques de hielo, bastante común en los cómics de superhéroes: el personaje queda en estado de hibernación, animación suspendida, o lo que queráis, durante meses, años o siglos, hasta que revive al ser descongelado. El caso más conocido creo que es el del Capitán América, héroe de la Segunda Guerra Mundial, que es congelado en el mar, y recuperado por Los Vengadores tras varias décadas (originalmente, en los 60). El capi revive por sí solo una vez el hielo se derrite.

Viñeta que muestra al Capitán América inconsciente sobre una mesa, con Thor, Iron Man y la Avispa alrededor

En este caso, el problema es mayor. Por un lado, una persona congelada durante tanto tiempo, necesariamente está muerta. Ha dejado de respirar, su corazón ha dejado de latir, su temperatura corporal ha disminuido por debajo de 0º C... en fin, muerta. El personaje en cuestión tendría que ser revivido con ayuda médica, calentando su cuerpo y reactivando el corazón. Eso como mínimo, suponiendo que sea posible revivirlo.

Pero además, el propio proceso de congelación daña el cuerpo. Por un lado, el agua tiene un comportamiento anómalo con la temperatura, entre 0º y 4º C. Su volumen, en vez de ser aumentar con la temperatura, disminuye. Esto provoca el fenómeno conocido por todos que consiste en que al congelarse, el agua aumenta su volumen, de forma que si metemos una bootella llena de agua (o de un líquido que contenga mucha agua) en el congelador, ésta revienta al congelarse el agua (empíricamente comprobado con botellas de cerveza y vino blanco, aunque obviamente sin intención; mi pasión por la ciencia no llega a tanto). Por otro lado, dependiendo de la velocidad a la que se congela, el agua puede formar cristales al convertirse en hielo. Y nuestro cuerpo contiene bastante agua, por lo que estos fenómenos producirían daños irreversibles en células y tejidos (sobre todo la cristalización). ¿Nunca os habéis preguntado por qué la merluza congelada no sabe igual ni tiene la misma textura que la merluza fresca?

Precisamente, los daños que sufre el cuerpo durante la congelación, son un problema en la posible crionización de seres humanos. Se intenta solventar tratando el cuerpo con una serie de compuestos, llamados crioprotectores, que evitan la formación de estos cristales. Pero fijaos que el cuerpo a congelar debe de ser especialmente tratado. Una persona congelada sin más, sufriría daños celulares durante el proceso de congelación, que harían inviable su reanimación. Bueno, vale, en el caso de Capitán América, puede colar (muy pillado por los pelos) que el suero de supersoldado que se le inyectó en su día, sirva como crioprotector. Pero cualquier otra persona moriría sin remedio al encerrarla en un cubito de hielo gigante.