Hace poco he recibido un correo electrónico (gracias MB) avisándome sobre una noticia aparecida en el diario Qué!. Conociendo la línea de esta publicación, no debería sorprenderme ya nada de lo que ahí se cuente. Bajo el sensacionalista titular Los colores que vemos los determina nuestro idioma
, nos cuenta que el hombre percibe el mundo en función del lenguaje, afirmando incluso que sólo somos capaces de percíbir lo que podemos pronunciar
, según Jaume Estruch, director de Percepnet. Reproduzco el último párrafo de la noticia
, ya que no tiene desperdicio:
Otro caso curioso es el de unos indios norteamericanos que denominan del mismo modo al "mar" y al "cielo". Como consecuencia de ello, este pueblo es incapaz de distinguir el horizonte, un concepto completamente desconocido.
Vaya, vaya. Así que como esos indios no tienen palabras distintas para mar
y para cielo
, no pueden distinguirlos. Me pregunto yo entonces cómo nosotros podemos distinguir el color del mar del color del cielo, ya que empleamos la misma palabra para él: azul
. Bueno, vale, tenemos las expresiones azul marino
y azul celeste
(y muchos más tonos de azules), así que hagamos un sencillo experimento.
Aquí reproduzco una imagen de la web de Lighthouse International, que explica el contraste de colores, y cómo su elección es un detalle fundamental si queremos que nuestra web sea legible para personas con deficiencias en la percepción del color. ¿Sois capaces de distinguir los dos violetas del fondo? Sí ¿verdad? Y eso que ambos colores tienen el mismo nombre: violeta. Tal vez alguien con más conocimientos de color pueda darles un nombre distinto, pero para mí los dos son violetas. Es más, ¿de qué color es el círculo y el cuadrado? ¿Podéis nombrarlo? Yo no sería capaz, pero lo distingo perfectamente.
Hagamos otro experimento.
Fijáos en esta otra imagen con cuatro cuadrados. ¿Veis los cuatro colores? ¿Sabríais nombrarlos? Yo no tengo ni idea de cómo llamarlos. Pero los distingo perfectamente. Bueno, hay dos que es algo más dificil (los de la izquierda), pero eso es debido a que se parecen mucho. No tiene nada que ver con el nombre que tengan en castellano, ya que no sé siquiera si tienen nombre. Pero soy capaz de percibirlos. Es decir, puedo percibir colores que no sé nombrar.
Otro ejemplo: ¿de qué color es la piel de una persona de raza blanca? Porque a menos que sea albina o de un pais nórdico, no es blanca. Cuando de pequeño dibujaba cosas, al colorear la piel de alguien, nunca sabía si debía utilizar un naranja, un rosa pálido, o un marrón claro. No sé como llamar ese color, y sin embargo lo conozco muy bien.
¿De dónde vienen esas afirmaciones de que sólo podemos percibir lo que podemos nombrar? Buscando la fuente original de la noticia, llego hasta un artículo de Percepnet, en el que se afirma que un estudio realizado por Paul Kay, del ICSI, demuestra que nuestra capacidad y rapidez en discernir un recuadro coloreado de sus recuadros vecinos dependerá de si sus colores tienen o no nombres distintos, al margen de la distancia cromática a la que se encuentren el uno del otro
, pero sólo cuando se encuentran en el campo visual derecho. En realidad, el estudio lo que dice es que los experimentos realizados respaldan la Hipótesis de Whorf en el campo visual derecho, pero no en el izquierdo.
¿La qué? Veamos, la Hipótesis de Whorf (aunque sería más correcto decir de Sapir-Whorf) nos dice que hay una relación entre el lenguaje de una persona y su forma de pensamiento. Existen dos versiones
, por llamarlas de alguna forma: la formulación fuerte, según la cual, el lenguaje determina completamente la forma en la que conceptualizamos, memorizamos y clasificamos la realidad que nos rodea; y la formulación debil, según la cual, el lenguaje tiene sólo cierta influencia en lo anterior. Parece ser que no hay evidencias empíricas que respalden la formulación fuerte, y sí hay experimentos que la contradicen. En cambio, existen evidencias que parecen respaldar la formulación débil. Digo parecen, porque hay que tener en cuenta que cuando nos adentramos en el mundo de la psicología y el funcionamiento de nuestro cerebro, pisamos terreno resbaladizo, y no se pueden afirmar las cosas de forma categórica.
Veamos un ejemplo: en la lengua de una tribu india de Nuevo México, llamada zuñi, no tienen palabras diferentes para designar el color amarillo y el naranja. Ambos colores tienen un mismo nombre en esa lengua. A varios zuñi, se les enseñaban objetos amarillos o naranjas. Después de un cierto tiempo, se les pedía que identidicaran qué objeto habían visto, de entre dos iguales, de color amarillo uno y naranja el otro. Los zuñi que sólo hablaban zuñi tenían más dificultad en hacerlo que los zuñi que hablaban inglés. Pero hay que tener en cuenta que los que ocurre es que no memorizan bien el tono exacto de color. Si a un zuñi se le pedía que diferenciara entre ambos colores, mostrados de forma simultánea, lo hacía perfectamente. Por tanto, los percibe correctamente.
Existen explicaciones alternativas a la Hipótesis de Whorf. Tal vez no sea el lenguaje el que influya en la forma de pensamiento, sino al revés. Es decir, puede que a lo largo de su historia, los zuñi nunca hayan tenido necesidad de diferenciar perfectamente entre el amarillo y el naranja, de forma que ambos colores se designan con una misma palabra. Esa misma tradición hace que no le den importancia a tal diferencia, y por tanto, no están acostumbrados a diferenciarlos en su cabeza de forma absoluta. Es decir, pueden diferenciarlos si los ven a la vez, pero no memorizarlos correctamente.
Veamos un ejemplo inverso: los indios del Amazonas tienen muchas palabras distintas para designar a distintos tonos de verde. Nosotros tenemos sólo una: verde
, que podemos adornar con algún adjetivo (verde turquesa, verde oscuro, verde pistacho...). Si nos enseñaran un tono de verde muy concreto, y horas después nos pidieran que lo identificáramos entre otros tonos verdes similares, tal vez no podríamos hacerlo. Pero no porque confundamos los tonos, sino porque no recordamos exactamente cuál era el tono que vimos. Es decir, no es que percibamos menos tonos de verde que los indios del Amazonas, sino que no somos capaces de memorizar el tono exacto, seguramente porque en nuestro modo de vida es menos importante diferenciar el tono de verde que si viviésemos rodeados de vegetación.
Podéis hacer vosotros mismos un experimento. Fijáos bien en el este blog. Después, cerrad vuestro navegador, abrid un programa de edición de imágenes (como el Gimp), y con la herramienta de la paleta de colores, intentad reproducir exactamente el tono de verde del cuadro donde está la foto de Kosh, y el azul de la cabecera. Luego, comparad vuestro intento con los colores reales. Habrá quien se haya equivocado mucho, y habrá quien se haya equivocado poco. Pero seguro que todos podéis ver la diferencia. Podeis percibir perfectamente que los colores son distintos.
Veamos otro ejemplo más conocido. Los esquimales tienen muchas palabras para definir el color blanco, y para definir la nieve. Seguro que son capaces de distinguir pequeñas diferencias entre tonos de blanco (de gris claro, más bien) que a nosotros nos pasarían desapercibidas, pero ¿es debido al lenguaje? ¿O es debido a su adaptación a ese medio ambiente, con nieves y hielos perpétuos, y su lenguaje es una consecuencia (y no causa) de ello?
Un ejemplo más. Un niño es capaz de diferenciar los colores antes de aprender a hablar. Somos nosotros los que le decimos cómo se llama un color, y entonces asocia esa palabra al color que ve. Os contaré una anécdota curiosa. Uno de los primeros juguetes de mi hijo fueron unos aros de colores. Habá uno rosa, uno rojo, uno amarillo, uno verde, uno morado, y dos azules (uno oscuro y otro claro). Yo le iba diciendo los colores, y con el tiempo veía que los entendía (aunque aún no hablaba). Pensé cómo explicarle la diferencia entre los dos aros azules, sin tener que decir constantemente azul claro
y azul oscuro
, pero siempre tenía que recurrir a los adjetivos. Pasó el tiempo y ahora ya habla (con limitaciones). Hace poco me extrañaba que al referirse al color azul, a veces dice aful
y a veces afules
(sí, con efe), aunque se refiera a un único objeto. Pero resulta que llama azul
al azul oscuro, y azules
al claro. Parece que se da cuenta de la diferencia entre ambos colores, y decide llamarlos de forma diferente. Según esta experiencia, parece que el lenguaje es consecuencia de nuestra percepción, y no al revés.
En fin, que hay debate sobre si el lenguaje influye o no en nuestros procesos mentales, a la hora de memorizar y clasificar la información. Es decir, no está demostrada ninguna de las dos posibilidades. Y en cualquier caso, sólo se discute sobre la influencia en la forma de abstraer conceptos, no en la percepción en sí. Así que afirmar que nuestro lenguaje determina qué colores somos capaces de ver, es un disparate. El estudio que da pie a la noticia
, sólo dice que la Hipótesis de Whorf parece confirmarse en el campo de visión derecho (es decir, lo que vemos con el ojo derecho y es recibido por el hemisferio izquierdo, donde se cree que reside la capacidad del lenguaje).
Y leyendo el estudio, incluso esa afirmación me parece muy aventurada, ya que por un lado los experimentos se realizaron siempre sobre personas de habla inglesa. Y por otro, los colores eran muy parecidos. ¿Cómo se puede saber si la lengua influye o no, si los sujetos del experimento hablan la misma? ¿Cómo saber si los altos tiempos de respuesta al distinguir los colores eran debidos a que tenían el mismo nombre, o a que eran muy similares cromáticamente? Para llegar a esa conclusión, habría que realizar el estudio sobre personas de lenguas distintas (y que los mismos colores utilizados, en algunas lenguas tengan el mismo nombre, y en otras nombre distinto), y comparar los resultados. ¿Os imagináis a Newton o a Galileo experimentando sobre la caida de objetos, utilizando simpre objetos de la misma masa y dejándolos caer desde la misma altura? ¿A qué conclusiones podrían haber llegado?
Solo un comentario de un lector muy interesado a todo lo relacionado con la neurociencia. El campo visual derecho es captado no solo por el ojo derecho, sino por ambos, ya que es la mitad izquierda de la retina de ambos ojos la encargada de captar el campo visual derecho, y estas envían la información al hemisferio izquierdo para ser procesadas como bien afirmas.
ResponderEliminarEl lenguaje influye cláramente en los procesos mentales y el desarrollo de la inteligencia, y la demostración está en los "niños salvajes", niños que vivían aislados sin lenguaje y que, de mayores, aunque se les enseñaba el lenguaje como lo aprendemos nosotros, no eran capaces de aprenderlo ni de desarrollar su inteligencia del todo.
ResponderEliminarHay bastante información sobre los niños salvajes y el lenguaje, de hecho fue mi novia la que hizo un trabajo para su carrera de Filología Hispánica acerca de este tema donde vio que hay una edad crítica para aprender el lenguaje, si se pasa sin aprender, la inteligencia no se desarrolla completamente.
Si necesitas más información puedo poner el trabajo online. Mi correo está en mi página web o puedes dejar un comentario.
Un saludo.
La verdad es que es muy interesante el tema del idioma/lenguaje y la forma de pensar. Se comprueba que hay una importante relación cuando te pones a estudiar otro idioma diferente al tuyo (y a ser posible que no sea ni inglés ni latino, que ambas culturas las tenemos muy asimiladas).
ResponderEliminarEstoy de acuerdo en que el entorno condiciona el lenguaje, pero una vez establecido el idioma en el que te expresas y aunque este pueda evolucionar, también limita/expande la capacidad de pensamiento. Una cosa es que puedas tener unas ideas y otras que te pongas a estructurarlas (expresarlas bajo un idioma). Si tu idioma lo permite, podrás desarrollar ideas más complejas.
Yo eso lo he notado al escribir en un blog; al tener que pasar unas ideas (abstractas) desde mi cabeza a un teclado a través de una herramienta como el idioma, me ha ayudado a tener más capacidad de pensar (ya sea acertada o erróneamente). Si el idioma que utilizo fuese demasiado limitado, no habría podido expresar lo que pienso ni dar más pasos para pensar ideas más complejas.
Lo que parece evidente de los experimentos que cuentas es que la percepción la recibimos tal cual, pero a la hora de almacenar la información la hacemos a través del lenguaje. Así podemos distinguir dos colores con el mismo nombre cuando los vemos, pero nos resulta más difícil recordarlos.
ResponderEliminarNo es de extrañar, pues pensamos principalmente a través del lenguaje.
En mi opinión, y los experimentos citados reforzarían esta hipótesis, el lenguaje no influye tanto en la percepción pura de la la información, sino más a en como nosotros la procesamos y almacenamos.
También creo en lo que dice indarki, de que el lenguaje surge del entorno, pero después sigue condicionando la mente aunque el entorno haya cambiado (el lenguaje cambiará en consecuencia, pero más lentamente).
ResponderEliminarPor ejemplo, en algunos lugares se usa la palabra gitano para descibir algo cutre. Es evidente que, aunque se use sin maldad, perdura las percepciones racista sobre la etnia gitana.
Ya lo último:
ResponderEliminarQuería comentar una curiosidad sobre el lenguaje.
¿Habéis visto el estereotipo del sabio chino que siempre habla con metáforas?
Esto es debido a que el lenguaje chino, a pesar de haber sido China una civilización muy avanzada, es un lenguaje muy pobre en conceptos abstractos.
Esto hace que cuando se quiere referirse a esos conceptos se ha de recurrir a metáforas.
Pienso que este detalle dificultó mucho los avances de la filosofía china, pero a la vez le confirió su originalidad y su carácter simbólico.
Otros detalles de cómo el lenguaje condiciona:
En China el Ave Fénix no se relaciona con el fuego, como aquí, sino con el aire, ya que los nombres de Fénix y aire son muy parecidos.
Igualmente al número cuatro se le relaciona con la muerte, por el mismo motivo (si alguien seguía los caballeros del zodíaco, el caballero de cáncer estaba relacionado con la muerte, y era el cuarto). Así existen muchos ejemplos de asociaciones en la cultura china.
El experimento me recuerda al chiste del científico que le quita una pata a una araña, la llama y va. Le quita todas, la llama y no va. Conclusión: la araña al perder las patas se vuleve sorda.
ResponderEliminarTal vez lo que no puedan es expresar los distintos colores, pero ¿cómo va a influir algo cultural como es el lenguaje en algo que viene de serie como es la vista?
Un saludo
Alf, como sigas leyendo el 'Qué' o haya gente que te avise de las meteduras de pata del susodicho, no vas a tener tiempo de escribir sobre otras cosas.
ResponderEliminarLa primera frase del 'Qué' no tiene desperdicio: "El número de colores que somos capaces de diferenciar depende de nuestro idioma"
Cualquiera que haya usado alguna vez el photoshpop (o similar) y su herramienta de color podrá suponer lo absurdo de la afirmación. Ni que en Español hubieran más de 30.000 nombres de colores que se pueden diferenciar!!!.
Muy completo el artículo y muy en tu línea.
a que si te cae una manzana en la cabeza, duele, como mucho.
ResponderEliminarGracias, cuando lei el articulo em senti muy ofendida, ademas los nativos americanso si tenemso una palabra para mar, bueno es la misma que para lago, ¿cómo ibamos a saber nosotros que habia charcos tan grandes?
Una duda, si lo que vemos con el lado derechod ela retina pasa por el lobulo izquierdo, ¿un daltonico termina siendo dislexico? se que suena a chiste pero de verdad que me ha pasado esa duda por la cabeza.
Hola, muy interesante el artículo :)
ResponderEliminarYo no tengo tan claro como diego que se pueda decir que los niños salvajes son "menos inteligentes" y que se debe a su incapacidad para aprender el lenguaje. Sí que es verdad que hay una edad crítica para aprenderlo pero esto parece ser que se debe al que la zona del cerebro para el lenguaje se "rellena" con otras cosas para aprovechar ese espacio que no se usa. No sé como medirán la inteligencia de los niños salvajes pero desde luego es evidente que si lo hacen con un test de inteligencia el resultado será negativo ya que estos utilizan en una medida u otra el lenguaje. Pero de ahí a decir que son menos inteligentes...
En cuanto a alguna cosa que comenta mu, no está tan claro que las cosas que almacenamos sean a partir del lenguaje, al revés, es evidente que no lo hacemos únicamente por el lenguaje. Los circuitos que supuestamente formarán la memoria a largo plazo son reforzados por todo tipo de estímulos sensitivos. Uno de los más evocadores es el olfato. Es más, las personas con una gran capacidad para memorizar palabras encadenadas suelen hacerlo a través de imágenes mentales.
En general me gustaría decir que intentar simplificar o catalogar todo lo relacionado con la mente me parece un error ya que es un campo extremadamente complejo e inexplorado (o más bien inexplorable).
Por cierto que si a alguien le interesa leer algunos casos curiosos relacionados con el campo de la neurología recomiendo este libro que es muy accesible y bastante sorprendente:
ResponderEliminar"el hombre que confundió a su mujer con un sombrero"
Sobre los niños salvajes, me pregunto ¿no han desarrollado completamente su inteligencia por no haber adquirido un lenguaje, o por el hecho de haberse criado en un entorno salvaje, lejos del contacto humano y la civilización? No creo que haya una respuesta fácil.
ResponderEliminarEl problema que veo para intentar demostrar cualquiera de las dos posibilidades, es que para comparar a dos personas con lenguaje muy diferente, debemos utilizar a dos personas de culturas muy diferentes. Entonces ¿la diferencia es debida a su lenguaje o a su cultura?
Creo que la única posibilidad de hacer experimentos que arrojen luz en este sentido sería con personas sordomudas y no sordomudas, de una misma sociedad. Su cultura sería la misma, pero su lenguaje muy diferente. Aunque claro, ambos grupos compartirían la misma escritura, así que no sé, no sé...
"¿de qué color es la piel de una persona de raza blanca?"
ResponderEliminarAlf, esta claro se llama color Piel! :D
Bueno dejando a un lado tonterias y demas, un gran articulo!
Prefieren ser llamados "personas sordas", y no creo que se pueda decir que comparten la misma cultura y sobre todo la misma escritura. La lengua de signos es un caso muy peculiar, ya que en buena parte es artificial (algo de lo que nunca quieren hablar) y por otro lado los convierte prácticamente en una minoría lingüística y cultural.
ResponderEliminarLos jóvenes están ahora muy integrados, pero los sordos de más de 35 años aún muestran mucho aislamiento de la cultura general. Y les cuesta mucho escribir "para oyentes", ya que no están familiarizados con la secuencialidad del lenguaje hablado.
moralba, yo no dije que la memoria fuera únicamente lingüística, está claro que almacenamos datos no lingüísticos. Pero creo que memorizamos y razonamos principalmente (aunque no únicamente) a través del lenguaje.
ResponderEliminarLos conceptos los aprendemos a través del lenguaje, necesitamos nombrar las cosas para poder asimilarlas bien, para poder estructurar nuestro pensamiento. Por ejemplo, la mejor manera de comprender algo que no tienes claro es explicárselo a otra persona (lo que te obliga a estructurar los conocimientos que tienes difusos).
En el caso de los niños salvajes, yo creo que sí habría una pérdida de inteligencia, al menos en los parámetros en los que nosotros le entendemos. Estos niños carecen de la herramienta del lenguaje para estructurar su pensamiento, sin el cual sería imposible comprender conocimientos complejos. Además, al no enfrentarse a los problemas que nos ponen en la escuela, la inteligencia racional se desarrollaría menos (la inteligencia, como todo, se ejercita).
Obviamente a cambio el niño obtendría otras aptitudes, por ejemplo, para sobrevivir, pero creo que al no estar estructurados se parecerían más a intuiciones e instintos que a la inteligencia humana. Recuerda que somos lo que somos no sólo por nuestra fisiología, sino también por nuestra educación.
Parezco elitista diciendo estas cosas, pero creo que la base del desarrollo humano es la educación (ergo la educación es un derecho fundamental, que debemos hacer accesible a todos, aunque me estoy desviando del tema).
Admito que en parte mis opiniones pueden derivarse de mi propia experiencia, que comento aquí como curiosidad. Tengo un sentido de la orientación pésimo, hay cosas que no reconozco cuando las veo por segunda vez, no recuerdo la ropa de la gente, etc. Sin embargo tengo una memoria muy buena en otras cosas: recuerdo casi todo lo que aprendo en clase aún después de años, recuerdo acontecimientos y conversaciones casi literalmente también después de años. Las caras de las personas se me olvidan siempre, aunque pueda recordar el nombre y la identidad de las personas. Creo que mi memoria asociada al lenguaje es muy fuerte, mientras que mi memoria visual es condenadamente débil.
Como alguno puede intuir, soy una persona más racional que emocional.
PD: qué difíciles de leer son los putos códigos de verificación, contre!
mu precisamente yo no estoy de acuerdo en que se pueda decir que memorizamos a través del lenguaje, lo que ocurre es que para transmitir los conocimientos de una persona a otra (lo que nos hace ser una espcie tan especial entre las demás) es el lenguaje. Precisamente yo cuando aprendo algo que estudio no lo asimilo (almaceno) a través del lenguaje sino que más bien lo "imagino". Por ejemplo si estudio una determinada enfermedad hepática visualizo mentalmente y de una forma automática el hígado y sus interacciones con el resto del cuerpo y cómo un determinado fallo puede afectar a todo el organismo, desde luego no memorizo las palabras ni mucho menos (siempre he tenido dificultades para memorizar textos al dedillo).
ResponderEliminarLo que ocurre es que como he dicho la mayoría de las cosas que aprendemos lo hacemos a partir de conocimientos de otras personas por lo que el lenguaje es fundamental para adquirirlos.
En cuanto a la inteligencia sigo diciendo que es un término relativo. Tal y como se mide hoy por hoy es una manera bastante "pseudocientífica" ya que se utilizan determinados test que están preparados para una población con unas características determinadas y que desarrollan unas características específicas. Además la medición es bastante burda. Sí es posible que el lenguaje nos permita razonar de una forma más organizada pero esto no tiene por qué ser así en todas las personas.
Por ejemplo me gustaría comentar el caso de unos gemelos considerados autistas que tenian un CI de 60 o 70. Les costaba mucho comunicarse con las personas y eran incapaces de hacer cálculos simples, no entendían el concepto de suma o multiplicación. Eran, en los términos que estamos usando, poco inteligentes. Sin embargo tenían algunas características bastante singulares: eran capaces de calcular a qué día de la semana caería cualquier fecha, sabían con exactitud, solo con echar un vistazo, cuantos garbanzos había en un bote y literalmente "veían" los números primos (aunque no entendían el concepto de número primo sabían que eran números especiales y eran capaces de decir números primos de 12 cifras sin haberlos visto en ninguna tabla previamente).
Con este ejemplo quiero decir que hay personas que consideramos poco inteligentes que tienen otras capacidades desarrolladas de una forma casi increible y por esto no me gustan las etiquetas. Es posible que los niños salvajes sean poco inteligentes si tienen que salir de su entorno y adaptarse a algo extraño, sin embargo me gustaría ver si un niño superdotado sería más inteligente que él si tuviera que sobrevivir en la selva sin ningún conocimiento previo del tema.
Bueno, perdón por hacer un comentario tan largo pero la verdad es que este tema me apasiona ^^.
Oye, ya que dejas sugerida al final la idea de "método científico", me gustaría verte comentar algunos programas de los "rompe-mitos" (Mythbusters)... imagino que en España se pueden ver en algún canal de cable. Los tipos estos son increíbles: llegan a conclusiones presuntamente científicas utilizando métodos que caen en las más disparatadas falacias, invalidando completamente los experimentos que realizan. Lo peor de todo es que la gente no acostumbrada a tener un pensamiento crítico les cree a pie juntillas todas las pavadas que dicen.
ResponderEliminarNunca he podido ver un programa de esos. no tengo cable ni satélite ni nada. Bueno tengo el eDonkey...
ResponderEliminarLa Psicología no es tan resbaladiza, hoy en día, como hace décadas, uno de los primeros en hablar de la relación entre lenguaje e inteligencia fué Vigotsky y otro Piaget, ambos bastante antes de 1950, fijaté si ha llovido desde entonces, quizás Fabrizio podría haberte anotado algo, creo que se está doctorando en ese campo, o un campo anejo. Pero aunque no sea mi especialidad si que sigo teniendo claro los conceptos que aprendimos en la carrera (allá por los 90, que también ha llovido) y lo que nos llega por las publicaciones colegiales.
ResponderEliminarLa inteligencia es la capacidad de adaptación, y punto, muchos test, de hecho, son acusados de no estar libres de influencia cultural, el raven, por ejemplo, basado en abstracciones, puede ser aplicado a sujetos independientemente de su nivel cultural, pues bien, es mas exacto que muchos otros.
EL lenguaje, una vez que aparece, estructura nuestro pensamiento, pero nuestro pensamiento existe al margen del lenguaje, el lenguaje verbal (secuencial, ordinal) y el lenguaje en imágenes (global, gestáltico, simultaneo)son dos formas distintas de pensar, una vez que aprendemos un lenguaje verbal obtenemos un medio de aprendizaje nuevo, superior en algunas cosas a los otros (ensayo y error, reforzamiento, vicario)e inferior en otros, pero muy válido para la socialización.
Por ejemplo, los ciegos de nacimiento (que no tienen lenguaje en imágenes visuales, pero si en sensaciones) y los sordos de nacimiento (cuyo lenguaje, incluido el verbal, se basa en imágenes) pueden estar completamente adaptados, pueden puntuar muy alto en test de inteligencia, si estos estan libres del influjo cultural. Igualmente los sordociegos (no ven, ni oyen) pueden aprender un lenguaje táctil, secuencial, por cierto. Quiero decir, estáis confundiendo lenguaje con lenguaje verbal y eso es un error de partida, que desvirtúa, creo, todo el razonamiento.
En resumen, el lenguaje es un sistema de etiquetas y relaciones entre etiquetas, estas etiquetas pueden basarse en sistemas secuenciales (como las palabras, el idioma verbal) o globales (lenguajes visuales, como una pintura, por ejemplo)estas etiquetas, una vez son aprendidas, facilitan (simplificando mucho) los flujos de pensamiento, es ahí donde radica el cambio.
El artículo original, una chorrada, por cierto, es propio del Qué¡ de las narices,una cosa es la percepción física del color, otra su percepción (traducción a estímulos neurales) y posterior retraducción. Uno de los comentaristas lo ha explicado muy bien, en el amazonas hay muchas palabras para el verde, porque en su medio el verde, sus tonalidades, son importantes, al igual que el blanco (en realidad creo que era la nieve) para los esquimales, a ver para que narices necesita un tuareg distinguir los tipos de nieve en base a su color, la idea de nieve puede asimilarla si alguien se lo explica (gracias al lenguaje) pero no pasará de ahí, porque su entorno es radicalmente distinto del entorno del esquimal.
Sobre los niños salvajes se ha dicho mucho, ciertamente depende de la edad a la que sean resocializados, pero no es que fueran retrasados, simplemente el avanze les costaba mucho más, nunca es tarde para aprender, lo que ocurre es que a mayor edad mas nos cuesta, nos volvemos mas rígidos, nos cuesta más, pero dista de ser imposible, lo que pasaba es que los niños salvajes no solo debían aprender un lenguaje, además debían ser socializados..., otro error de apreciación, no confundamos lenguaje y socialización, dos conceptos relacionados pero independientes.
Muy interesante. Y muy importante la diferenciación entre el lenguaje hablado y escrito y otros lenguajes de otra índole (no había caido).
ResponderEliminar¿Qué sería de este blog sin comentarios como estos?
A mi me parece que el asunto es más sencillo: la memoria visual está, generalmente, mucho menos desarrollada que la del oído o el olfato. Un olor o un timbre de voz nos pueden evocar un recuerdo espontáneamente, un color nunca hará esto; en todo caso caso lo hará una combinación de colores. Esto es así porque el valor absoluto del color cambia totalmente en función del color e intensidad de la luz que refleja. Es decir, el sonido o el olor es emtido naturalmente por un elemento determinado, pero los objetos no emiten colores, sólo reflejan una parte de la luz recibida, así que el color no es connatural al objeto, y la experiencia nos enseña que no vale la pena que la memoria preste atención a un dato tan poco fiable y tan cambiante.
ResponderEliminarPor eso, lo que memorizamos no es el propio color, es el significado asociado a la palabra que designa ese color. Necesitamos la palabra para memorizar un color concreto, y cuanto más preciso es el significado de esa palabra, mayor precisión tiene nuestra memoria de los colores.
Estudié Bellas Artes, y una de las cosas que enseñan es hablar del color. La palabra marrón, por ejemplo, se desterraba la primera, por imprecisa, y se habla de ocres (tendencia amarillo), sienas(tendencia al naranja), tierras (tendencia al rojo), o sombras (tendencia al violeta). Pero esto es la denominación relacionada con el óleo. Cada técnica tiene su nomenclatura. En definitiva, para memorizar colores hay que aprender a hablar de ellos.
Por lo menos, esa es mi experiencia. Como no puedo memorizar los colores con exactitud, memorizo un nombre que lo distinga con precisión de los otros.
Enhorabuena por el artículo, está muy bien desarrollado.
buenas noches, encontre este blog de casualidad y me parecio muy interesante tanto el artículo como los comentarios, primero quisiera comentarles que para entender un poco más sobre como almacenamos la información en nuestro cerebro les recomiendo que investiguen un poco sobre PNL (programación neuro lingüistica) lo cual podría darles muchas luces sobre esté tema, y por otro lado sobre el tema de si los niños salvajes son más o menos inteligentes, debemos tomar en cuenta que se desarrollarón en otro ambiente y con base en las teorías del aprendizaje social de Vigotsky o Bandura se podría inferir que son lo suficientemente inteligentes para el ambiente salvaje más no para el ambiente civilizado, dicho de otra manera, nosotros acostumbrados al ambiente moderno, nos costaria mucho el adaptarnos al ambiente salvaje y me atrevo incluso a decir que tanto como a los niños salvajes les cuesta adaptarse a nuestro ambiente, debido a que sus estructuras cognitivas (esquemas mentales) estan adaptadas a un ambiente especifico.
ResponderEliminarpara finalizar si quieren un poco mas de luz sobre este tema les recomiendo tres contenidos: programación neuro lingüistica, teorías de aprendizaje social y por último, un autor de apellido monereo que habla sobre mentes virtuales y mentes letradas, no es exactamente lo mismo que los niños salvajes y los niños urbanos pero se puede hacer la transferencia y entender un poco más sobre este tema.
mi correo es hetcxp@cantv.net en caso de que tengan algún comentario al respecto.
Todo esto es muy interesante. Me recuerda por cierto a "1984", en donde el gobierno manipulaba a propósito el lenguaje para eliminar aquellas palabras que no aprobaba, y favorecer la utilización de otras. La idea es la misma que aquí: que no se puede pensar (o es más difícil) en aquello que no podemos ni siquiera nombrar. Si el pueblo no conoce siquiera la palabra "revolución", cómo va a organizar una?
ResponderEliminarDesde luego, hay miles de ejemplos de conceptos que entendemos aunque no seamos capaces de poner palabras para ellos. Por ejemplo, a lo mejor no puedo describir exactamente cómo me siento o que es lo que deseo; sin embargo, soy capaz de entender que siento algo o que deseo algo.
Quizás la conclusión es que el lenguaje no impide o posibilita que se piensen/reconozcan/entiendan determinadas cuestiones, pero sí que puede facilitarlo o hacerlo más difícil.
Opinión de una antropóloga:
ResponderEliminarEvidentemente hay una confusión importante en tu argumentación. La percepción consta de varias partes. La primera es la captación por los sentidos, igual para todos los seres humanos que no tengan ninguna deficiencia en ninguno de los órganos que influyen en los sentidos. Tras esa captación por los sentidos, la segunda parte del proceso de percepción se produce en la mente, donde se relaciona lo captado con las experiencias previas. En esa segunda parte la cultura tiene un papel fundamental. Los esquimales tienen un número importante de términos para definir lo que tú llamas nieve y tú, aunque veas lo mismo con tus ojos, sólo verás nieve. Ellos no tienen una palabra para referirse a lo que tú llamas nieve en general.
Nadie duda que lo que captamos sea distinto, pero en lo que percibimos el lenguaje y la cultura son fundamentales. Nadie dice que esto sea inamovible. Si yo me empeño en estudiar otra cultura, probablemente, acabaré asimilando sus percepciones, como buena antropóloga.
Hola, ya se que ha pasado tiempo, pero descubrí tu blog y lo estoy leyendo desde el principio, me gusta mucho.
ResponderEliminarSolo queria decir que en realidad el campo visual derecho lo procesa el hemisferio izquierdo, efectivamente, pero el ojo que lo recibe no es solo el derecho. El campo visual derecho, por ejemplo, lo recibe la hemirretina temporal del ojo izquierdo (la lateral) y la hemirretina nasal del derecho (la interna). Y efectivamente corresponde a imágenes situadas a la derecha de nuestro campo visual. Luego se produce el cruce de información en el quiasma óptico pero de forma parcial para que toda la información del campo visual derecho pase al hemisferio izquierdo.
Aunque no venga al caso, en el diagnóstico de lesiones visuales, si la pérdida de visión es de un ojo sabremos que la lesión es previa al quiasma óptico, si en cambio se pierde un campo visual es posterior a él.
Un saludo