viernes, julio 21, 2006

Las misiones Apolo y la conspiranoia

Leo una noticia en el diario 20 Minutos (de hace algunos días), sobre la desaparición de casi todas las grabaciones originales de la llegada del hombre a la Luna. Es una breve reseña con apenas cuatro frases, en las que además se dice que esta noticia podría apoyar la teoría de que la llegada del hombre a la Luna fue un montaje. El mero hecho de que la fuente sea un envío publicado en Slashdot (y reproducido en Barrapunto), y que la información no haya sido contrastada, convertiría la reseña en carnaza para Malaprensa. Pero lo que más me ha llamado la atención es la inmensa cantidad de comentarios que tiene la noticia, de gente que se cree que realmente todo fue un montaje. Algo similar sucede con la noticia más reciente sobre la posible nueva misión a la Luna en 2018.

Lo gracioso de todo (o lo triste) es que muchos de los argumentos que esgrimen los autodenominados apoloescépticos, son fácilmente rebatibles aplicando únicamente la ciencia y el sentido común. Es más, en muchos casos, la supuesta prueba del fraude se convierte de hecho en una prueba que respalda que no fue un montaje.

Empezaré por una de mis favoritas: no aparecen estrellas en ninguna de las fotos. Los defensores del montaje dicen que si en realidad las fotos se hubieran tomado en la Luna, debería estar el cielo lleno de estrellas, ya que al no haber atmósfera, deberían verse aunque fuera de día. Una afirmación de este calibre demuestra un total y absoluto deconocimiento del mundo de la fotografía. En una fotografía no se impresiona absolutamente todo. El resultado final depende de la sensibilidad de la película, la apertura del diafragma y el tiempo de exposición. Si quieres fotografiar un objeto muy iluminado, debes abrir poco el diafragma, y durante poco tiempo. Eso hace que objetos con menos luminosidad no impresionen la película. Si quieres captar precisamente objetos con poca luz, debes abrir más el diafragma y durante más tiempo, o incluso utilizar una película con más sensibilidad. Fotografía de unas cables, con mucha sobreexposición, donde difícilmente se distingue algoPero al hacerlo, aquellos objetos demasiado iluminados, aparecerán sobreexpuestos, y sería imposible reconocerlos. La diferencia de luminosidad entre las estrellas y un objeto iluminado directamente por el sol (y además, blanco, o gris claro) es muy grande. Si quieres captar al astronauta y el suelo lunar con nitidez, no puedes captar las estrellas. Y si pretendes captar las estrellas, el astronauta y el suelo aparecerán sobreexpuestos. ¿Habéis intentado alguna vez fotografiar el cielo nocturno? Es necesario abrir el diafragma durante bastante tiempo, segundos o incluso minutos, para que las estrellas se impresionen en la película. Así que el que no aparezcan estrellas es las fotos es absolutamente lógico. Sería si aparecieran estrellas cuando uno podría sospechar de un montaje.Fotografía de la estación espacial Mir acoplada con el transbordador espacial Atlantis, con el negro del espacio de fondo, sin una sola estrella.

Foto del módulo lunar. Se puede ver la zona de sombra, iluminadaSigamos con otra similar, ya que también tiene que ver con la iluminación. Otro argumento repetido hasta la saciedad es el de la iluminación de las zonas de sombra. En muchas fotografías, podemos ver la zona sombreada del módulo lunar, con algo de ilumunación, suficiente para ver detalles como la placa con la leyenda United States. Los conspiranoicos dicen que eso demuestra que es un montaje, ya que en la Luna sólo hay una fuente de luz, el Sol, y por tanto, las zonas de sombra deberían estar en la oscuridad más absoluta. Bueno, se ve que no han caido en que la propia Luna refleja la luz del Sol. La superficie lunar es de un color gris claro, tirando a blanco, y por tanto refleja mucha luz. ¿Habéis probado a pasear por el campo, lejos de iluminaciones artificiales, a la luz de la luna llena? Si lo hacéis, descubriréis que la luna llena es capaz de iluminar bastante, y podemos ver medianamente bien lo que hay a nuestro alrededor. Y eso que la tenemos a más de 350.000 km de distancia. Imagináos la luz que debe aportar si estás en su superficie. Sin duda, suficiente para iluminar la zona de sombra del módulo lunar. Además, el recubrimiento exterior del módulo lunar estaba hecho de un material altamente reflectante llamado Mylar, precisamente para minimizar en lo posible la absorción de radiación solar, con el consiguiente aumento de temperatura. En esas condiciones, lo extraño sería precisamente que la zona de sombra fuera completamente negra.

Fotografía de una de las misiones Apolo, con el módulo lunar a lo lejos, y una rocas cerca de cámara. Las sombras parecen divergentes.Otro argumento, también relacionado con la iluminación, es que en algunas fotos, las sombras de distintos elementos (astronautas, el módulo, rocas), no son paralelas. Dado que la única fuente de iluminación es el Sol, y además se encuentra muy lejos, las sombras deberían ser paralelas en todo momento. La única forma de que sean divergentes es mediante iluminación artificial. Bueno, sin duda es cierto que con una fuente de iluminación lejana, las sombras son paralelas. Pero hay que tener en cuenta el efecto de la perspectiva. Si los objetos están bastante separados entre sí, con relación a nuestra distancia a ellos, las sombras parecerán divergentes. Es muy sencillo darse cuenta sin más que mirar un tramo recto y largo de una carretera, desde uno de los carriles. Las líneas blancas son paralelas ¿verdad? Pero parecen acercarse entre sí a medida que se alejan de nosotros. Fotografía de una carreteraLo mismo sucede con las sombras. Además, en el caso de la Luna, debemos tener en cuenta que la superficie lunar no es llana y lisa. Hay desniveles y relieves, que pueden alterar todavía más la sombra desde nuestra perspectiva.

Fuera del tema de la iluminación, otro argumento recurrente es la ausencia de un crater o similar, debajo de la tobera del módulo lunar, y el que las patas no estén cubiertas de polvo. Al aterrizar, el chorro de gases expulsado por la tobera tendría que haber desplazado y quemado piedras, así como levantar polvo lunar que luego se depositaría sobre las patas. En ocasiones, se menciona el hecho de que el cohete del módulo lunar tenía una fuerza de empuje máxima, equivalente a 5.000 kg. Bueno, la fuerza máxima de empuje del cohete del módulo es totalmente irrelevante. Yo no meto el coche en el garaje en quinta y con el acelerador a tope, ni escucho música con el volúmen al máximo. En el momento del aterrizaje, la fuerza de empuje del cohete debía ser más o menos igual al peso del módulo en la luna, ya que descendían lentamente. ¿Cuánto pesaba el módulo? Veamos, en la Wikipedia aparece la cifra de algo más de 14 toneladas. Sin embargo, parte de esa masa se debía al combustible, y una parte importante de él se había gastado. Buscando en la web de la NASA, encuentro las especificaciones del Apolo 14, y dice que la masa total del módulo era de 15,264 kg, de los cuales 11,010 kg eran de combustible. Además, hay que tener en cuenta que la gravedad lunar es aproximadamente un a sexta parte de la terrestre. Un objeto de 15 T en la luna, sería atraido con una fuerza equivalente a la de un objeto de 2,5 T en la Tierra. No he encontrado datos sobre la masa real del módulo en el momento de aterrizar, pero sí dos fuentes con respecto al empuje del cohete en el momento del alunizaje (Bad Astronomy y Círculo Escéptico), y ofrecen las cifras del equivalente a unos 1.300 y 1.200 kg. ¿Y eso es mucho? Bueno, para ver si las piedras deberían haberse desplazado mucho o no, realmente lo importante no es la fuerza ejercida sobre el suelo, sino la presión, es decir, la fuerza por unidad de superficie. Es obvio que no tendrá el mismo efecto en el suelo, una tonelada de peso sobre una estrecha superficie de unos pocos centímetros cuadrados, que repartido sobre varios metros cuadrados. Según la Enciclopedia Astronáutica, el diámetro de la tobera era de 137 cm, lo que nos da una superficie de 5,9 1,47 m2. Así, la presión ejercida sería de 220 880 kp/m2, que equivale a 21,6 86,4 milibares. ¿Y eso es mucho o poco? Pues teniendo en cuenta que la presión atmosférica terrestre a nivel del mar es de 1.013 mb, pues va a ser que es poca presión. Además, hay que tener en cuenta que en la Luna no hay atmósfera. ¿Y eso qué quiere decir? pues que los gases expulsados por la tobera se expanden muy rápidamente, enfriándose y disminuyendo su presión en el proceso. Así que es lógico que el suelo de debajo de la tobera no parezca demasiado afectado, ni que se hubiera podido levantar ningún tipo de polvo (que por otro lado, se comportaría de forma diferente a como estamos acostumbrados, ya que en ausencia de aire, no puede permanecer en suspensión). Precisamente, si hubiera una enorme crater debajo, sería una prueba en favor del montaje.

Otro argumento, relacionado con el anterior, es el que dice que las patas del módulo apenas se hunden en la superficie lunar, que se supone cubierta de un fino polvo. Dado el gran peso del módulo lunar, tendrían que estar más hundidas. Volvemos con lo mismo. El módulo lunar no pesaba tanto en la luna. Entre el equivalente a 1.200 y 1.300 kg. Menos que un coche de gama alta, como por ejemplo un BMW M5, que tiene 1.700 kg de masa, o el BMW 745i, con 1.945 kg. Las ruedas de un coche se hunden en la arena, pero lo importante vuelve a ser la distribución del peso sobre una superficie. No he encontrado cifras, pero en las fotografías se puede ver que los extremos de las patas del módulo tienen mucha más superficie de contacto que la rueda de un coche.

En fin, hay muchísimos más argumentos rebatibles, pero creo que con estos os podéis hacer una idea. Para el intersesado en indagar mas sobre el tema, recomiendo los siguientes enlaces: