Fabricando un planeta habitable
Al hablar ayer de planetas con formas exóticas, inevitablemente vino a mi cabeza un tema similar que aparecen en dos películas: Star Trek II: La Ira de Khan, y Titán A.E. En la peli de Star Trek, unos científicos inventan un artefacto llamado dispositivo génesis
que es capaz de convertir un planeta inhabitable en habitable. Al final de la misma, el artefacto detona en el interior de una nebulosa y el resultado es algo distinto al descrito: literalmente se forma un planeta nuevo en poco tiempo, a partir del material de la nebulosa. El planeta no sólo es habitable, con su atmósfera parecida a la terrestre, sino que además tiene plantas.
En Titan A.E. ocurre algo muy parecido. La nave Titan es una especia de Arca de Noe
con información genética de todas las especies animales y vegetales de la Tierra, y capaz de formar un planeta habitable. Al final de la peli, se activa en una especie de campo de asteroides de hielo, pulverizándolos y formando un planeta con dicho material. Por supuesto, el planeta es habitable, parecido a la Tierra, y todo eso.
En ambas películas, se forma un planeta en poco tiempo a partir de material existente. Si habéis leído el envío anterior, sabréis que los planetas se forman más o menos así, sólo que el proceso es mucho más largo, del orden de millones de años. Pensad en la inmensa cantidad de energía que haría falta para realizar ese proceso en unas horas. Y tras el proceso, con toda esa fricción entre las partículas, el planeta tendría que estar muy muy caliente, teniendo que enfriarse antes de poder poner el pie. Bueno, tal vez el dispositivo en cuestión tenga una fuente de energía gigantesca. Después de todo, en Star Trek, el Enterprise tuvo que salir a toda pastilla de la nube (¿o a todo warp
?) antes de que el Génesis se activase, o sería destruido. Eso puede querer decir que se libera mucha energía.
Vale, pero tenemos más problemas, como por ejemplo el material utilizado. No nos vale cualquier cosa. La nube a utilizar debe tener una cantidad adecuada de distintos elementos: oxígeno, nitrógeno, carbono, silicio, hierro, níquel y un larguísimo etcétera. Puede que la nube de Star Trek los tuviese. No sería extraño si se tratase de una nebulosa de la cual pudiese surgir un sistema planetario. Pero en Titan se utilzaba un campo de asteroides de hielo. Bueno, el hielo no es necesariamente agua congelada. Puede ser CO2 (conocido como hielo seco) o algún otro gas congelado. Y puede que dentro de los inmensos bloques de hielo hubiese minerales. Todo cogido por los pelos, pero no imposible.
Un problema más importante es el hecho de que tras su formación, el planeta esté lleno de vegetación. Vale que la nave Titan tenía información genética de las especias del planeta. Podemos pensar en algo similar para el dispositivo Génesis de Star Trek. Pero ¿cómo surgen esas plantas? La naturaleza tiene su propio ritmo, sobre todo en lo que a biología se refiere.
Los seres vivos nacen, crecen, se reproducen y mueren. Y el crecimiento lleva su tiempo. ¿Cómo pueden aparecer plantas perfectamente formadas (plantas adultas
) en pocas horas? Además, la mayoría de las plantas, necesita tierra de cierta profundidad para sus raices. La tierra se forma a partir de la erosión de materiales más duros como rocas y minerales, durante millones de años. Y sin embargo, en unas horas tenemos un planeta perfectamente formado, con tierra blanda, y con vegetación.
Dejo lo mejor para el final. Imaginemos que podemos fabricar un planeta en unas horas. Imaginemos que mediante alguna tecnología exótica y desconocida, lo poblamos de plantas en unas horas. Imaginemos que lo llenamos también de algunos animales, necesarios para mantener el ecosistema (habrá que polinizar las flores y generar CO2, digo yo). Nos falta un elemento indispensable para que todo eso que hemos creado, se mantenga: luz y calor, o dicho de otra manera, una estrella. Y no nos vale cualquier cosa. La distancia del planeta a la estrella debe de ser la adecuada para que la temperatura sea templada. Hay especies que se adaptan mejor que otras a los cambios por lo que el espectro de radiación tiene que ser mínimamente parecido a nuestro sol. La rotación debería ser también parecida, o determinadas especies verían alterados sus ciclos. Si la rotación fuera demasiado lenta, la diferencia de temperaturas entre el día y la noche, podría llegar a ser demasiado extrema. El eje de rotación también debería de ser similar. Demasiada inclinación supondría que mucha más superficie tenga meses de luz u oscuridad permanente. Demasiado poca y no tendríamos estaciones, por lo que determinadas especies alterarían radicalmente sus ciclos (y puede que se extinguieran). ¿Qué harían los osos, por ejemplo?
Pero por encima de todo eso, lo fundamental es que al menos haya estrella. Sin ella, tendríamos un planeta eternamente oscuro, que se enfriaría hasta temperaturas realmente bajas, y cuyas plantas no podrían realizar fotosíntesis. En fin una bola de barro condenada al fracaso. En las películas se obvia ese detalle. Una vez creado el planeta, vemos imágenes de su superficie, con un bonito cielo azul y un paisaje soleado. En Star Trek II, incluso se ve un plano del planeta con un sol asomando por detrás.
¿De dónde ha salido esa estrella? En Star Trek, el planeta se forma a partir de una nebulosa. No puede haber una estrella cerca, ya que el material de la nebulosa caería hacia ella. Es más, es así como se forman las estrellas. En Titan, se utiliza un campo de asteroides helados, por lo que tampoco puede haber una estrella suficientemente cerca, o esos hielos se habrían fundido. Así que, a menos que imaginemos que en ambas películas, el dispositivo no creaba sólamente el planeta, sino también la estrella (y además los colocaba a una distancia adecuada, e imprimía movimiento al planeta), el planeta sería inhabitable.
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