viernes, julio 07, 2006

Detectando planetas

Carátula de El Ataque de los ClonesEncadenando ideas, el final del último envío me ha traído a la memoria una escena de la 5ª película (episodio II) de la saga de La Guerra de las Galaxias: El Ataque de los Clones. En ella, Obi Wan Kenobi busca el planeta Kamino, pero no aparece en los mapas de los Archivos Jedi. Nota sin embargo que donde le había dicho un viejo amigo que se encontraba dicho planeta, las estrellas de alrededor eran atraidas por la gravedad de algún objeto no presente en el mapa. Tras consultar con Yoda, se decide a viajar al punto donde debía estar ese objeto, y se encuentra con el escurridizo planeta Kamino.

Aunque la idea de base es correcta, hay algunos matices a tener en cuenta. Veamos, es cierto que se puede detectar la presencia de un planeta mediante el efecto que produce su campo gravitatorio. Fue así como se descubrió el planeta Neptuno primero, y Plutón después. Tras el descubrimiento de Urano (el primer planeta descubierto que no era conocido en la antiguedad), se vio que los movimientos observados de los planetas no coincidian exactamente con las predicciones de las leyes de Kepler y la Ley de Gravitación Universal de Newton. Así que, o bien estas leyes eran erróneas, o bien existía otro planeta por ahí. Se hicieron los cálculos oportunos y se predijo dónde debería estar ese desconocido planeta. Neptuno fue descubierto en 1846 a menos de un grado de dicha posición. Las observaciones del movimiento de Neptuno no correspondían tampoco con las previsiones, así que debía de haber otro planeta más. Así se descubrió Plutón en 1930, aunque curiosamente, luego resultó que las discrepancias observadas en la órbita de Neptuno eran debidas a un error, no a la presencia de Plutón (que es demasiado pequeño, tanto que hay debate en la comunidad científica sobre si debería considerarse un planeta o no).

Los planetas extrasolares (fuera de nuestro Sistema Solar) también pueden ser detectados por su campo gravitatorio. Aunque tenemos la idea de que en un sistema planetario, los planetas giran alrededor de la estrella, en realidad todos los objetos giran en torno al centro de gravedad del sistema. Lo que ocurre es que como una estrella es inmensamente más masiva que un planeta, el centro de gravedad se encuentra muy cerca de ella, o incluso en su interior (aunque no en el centro). Esto quiere decir que una estrella rodeada de planetas, parecerá oscilar en torno a su posición. Si observamos una estrella así, sabemos que tiene un sistema planetario, y podremos calcular la distribución de sus masas.

Sin embargo, un planeta sólo puede provocar pequeñas oscilaciones a estrellas dentro de su propio sistema planetario. No afectaría en absoluto a estrellas a unos pocos años luz de distancia. Vamos a hacernos una idea de las escalas: En nuestro Sistema Solar, el Sol contiene el 99,86% de la masa del sistema. Sólo el 0,14% restante correspondería al resto. Y de esa nimiedad, el más del 90% corresponden a las masas de Júpiter y Saturno juntos, que son dos gigantes gaseosos. Concretamente, la masa del Sol es unas 330.000 veces mayor que la de la Tierra. Si nuestro planeta fuera una mota de un gramo de masa, el Sol tendría 330 toneladas kilos. Más comparaciones: la distancia entre el Sol y la Tierra es de 150 millones de km, que es lo que se conoce como Unidad Astronómica (UA). Júpiter se encuentra a unas 5,2 UA, y Plutón a 39,5. La estrella más cercana a nuestro Sistema Solar es Próxima Centauri, a unos 4,2 años luz, esto es, unas 270.000 UA. La influencia que pueda tener nuestro planeta sobre Próxima Centauri es nula.

Otra cosa es que estrellas cercanas puedan atraerse entre sí. La fuerza de atracción entre estrellas cercanas es muy pequeña, pero tiene efectos apreciables. Por hacernos una idea, vamos a hacer algunos cálculos utilizando la famosa fórmula de la Ley de Gravitación Universal. La fuerza gravitatoria con la que se atraen Urano y Neptuno en su máximo acercamiento, es unas 11 veces mayor que la existente entre el Sol y Próxima Centauri. Pero si nos vamos a su máximo alejamiento, la fuerza de atracción entre el Sol y Próxima es unas 1,8 veces superior a la existente entre los dos planetas. Vámonos un poco más cerca. La fuerza de atracción entre Marte y la Tierra en su máximo acercamiento es más o menos el doble de la existente entre el Sol y Próxima. En su máximo alejamiento, es casi 11 veces menor.

Fotograma de la película que muestra a Obi Wan en medio de un mapa de estrellas, señalando un punto en élEn la película, se habla constantemente del planeta que falta. Obi Wan muestra a Yoda un mapa tridimensional, y señala un punto entre varias estrellas, más o menos a la misma distancia entre ellas. Si existiese la estrella de Kamino en el mapa, tendría que señalar una en concreto, diciendo que debería haber un planeta en torno a ella. Así que en realidad, lo que se ha borrado del mapa es todo el sistema planetario. En parte, la culpa de este error, la tiene la traducción. En la versión original, Obi Wan menciona que el sistema no aparece en los archivos, lo cual tiene mucho más sentido. Desgraciadamente, en el doblaje al castellano, se habla siempre de un planeta, salvo en una frase de Yoda: De la gravedad, la silueta permanece, pero la estrella y los planetas, desaparecido han.

Aún así, no sólo se trata de un error en el doblaje. Finalmente, Yoda le dice a Obi Wan que en el centro de la atracción gravitatoria encontrará el planeta. Éste se dirige hacia allí y al salir del hiper espacio, se topa con el planeta Kamino. Ahí está R4, en su lugar exacto. Nuestro planeta perdido. dice Obi Wan. En realidad, lo que debería haber en el centro de la atracción gravitatoria, es la estrella que orbita Kamino, no el planeta. Luego habría que buscarlo.Fotoglama de la película, que muestra en unmismo plano al planeta Kamino, el caza Jedi de Obi Wan, y el hiperpropulsor del que se ha desenganchado

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