El sistema Galileo (III)
Hoy volvemos a retomar el tema del sistema Galileo, gracias a una noticia de El Mundo (y a Serlio, que me la ha comentado), donde aparecen varios errores. Uno de ellos es de sobra conocido por los habituales de este blog, y no insistiré más en ello (la falsa creencia de que los satélites localizan cosas).
Otro es algo más sutil. Se trata de los famosos 30 satélites. Se dice que habrá 30 satélites operativos. La realidad es que habrá 30 satélites, de los cuales 27 serán los realmente operativos y los 3 restantes estarán de reserva. Como digo, es una distinción muy sutil, y alguien puede argumentar (con lógica) que para estar en la reserva, el satélite debe estar en perfecto estado y listo para funcionar, y podría considerársele operativo (aunque no esté, digamos, "activado").
Pero lo más destacable de la noticia es el penúltimo párrafo, donde se afirma que dos años antes del despliegue definitivo, habrá 4 satélites en órbita, lo que permitirá comenzar a comercializar los servicios en Europa
¿Cuál es el problema? A ver, resulta que con Galileo, al igual que con GPS, es necesario que el receptor tenga a la vista al menos 4 satélites. Bueno, pues 4 satélites habrá entonces ¿no? Pero es que hay un detalle importante a tener en cuenta: Las órbitas no serán geoestacionarias, por lo que los satélites no parecerán fijos con respecto a nosotros. Concretamente, consultando la web de la ESA, descubrimos que las tres órbitas circulares tendrán una inclinación de 56º con respecto al ecuador, y que su altura será de 23.616 km. En la web de Hyperphysics podemos calcular el periodo orbital correspondiente a esa altura, que resulta ser de unas 14 horas (es decir, una vuelta completa alrededor de la Tierra cada 14 horas). Serlio me dice además que la posicion de cada uno de ellos con respecto a la Tierra se repetirá cada 13 días. ¿Qué quiere decir ésto? pues que inevitablemente, habrá momentos en los que un satélite esté a la vista, y otros en los que no, ya que estará en la otra cara de nuestro planeta.
Y aquí tenemos dos escenarios: o bien ponemos los satélites más o menos juntitos, para que se puedan ver a la vez, o bien los ponemos muy separados (por parejas diametralmente opuestas) para que siempre tengamos algún satélite a la vista. En el primer caso, el servicio se interrumpiría periódicamente, cuando los satélites quedaran ocultados por el horizonte, y habría que esperar hasta que vuelvan a salir por el otro lado. En el segundo caso, nunca tendríamos los 4 a la vista, y nunca habría servicio.
En estas condiciones, dificilmente se puede comercializar nada. ¿Quién quiere un servicio que sabes con certeza que sufrirá interrupciones?
En realidad, cuando se tengan los primeros 4 satélites en órbita, lo que se harán son determinadas pruebas, para comprobar que todo funciona perfectamente. Se trata de la fase IOV (In Orbit Validation). Una de las pruebas será precisamente la del cálculo de la posición, y por eso se hace con 4 satélites (que es el mínimo necesario). Obviamente, sólo se podrá realizar esta última prueba desde determinados lugares y a determinadas horas (cuando los 4 estén a la vista).
Hay otro detalle de la misma frase que merece la pena comentar. Tal como está redactada, podría pensarse que los servicios se empezarán a comercializar en Europa, porque sólo desde Europa serán visibles los satélites. Esto es imposible. Un satélite da vueltas alrededor de la Tierra, y el plano de la órbita atraviesa el centro de la Tierra. Es fácil ver entonces que un satélite cualquiera, necesariamente será visible desde muchas otras zonas, puesto que da vueltas alrededor de la Tierra. Podríamos pensar tal vez en un satélite geoestacionario, pero esas órbitas se encuentran sobre el ecuador terrestre, a 35.900 km de altura (el radio de la Tierra es de unos 6.400 km). Un satélite geoestacionario que se viera desde toda Europa, se vería también desde África y buena parte de Asia.
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