martes, junio 27, 2006

Los balonazos de Oliver y Benji

Poster de la serie, con los protagonistas.Hace un par de semanas, durante unas minivacaciones, ví que reponían en la tele la serie Campeones (supongo que para aprovechar el tirón del Mundial), rebautizada como Oliver y Benji, y recordé esas piruetas imposibles, saltos de más de un cuerpo de altura, patadones que lanzan el balón a cientos de metros de altura, o destrozando la red y el cemento de la pared del estadio (eso sí, el balón queda intacto). Se puede encontrar bastante malaciencia en esta serie (que a pesar de todo me encanta, y eso que no me gusta el fútbol), como los tiros en los que el balón viaja horizontalmente a ras del suelo, sin tocarlo, desafiando la gravedad, o esos disparos en los que el balón va trazando curvas y remolinos (y no, por mucho tiro con efecto que se quiera, el efecto Magnus no lo puede explicar). Pero hoy me voy a centrar en una secuencia (repetida varias veces) que creo que se lleva la palma.

Pongámonos en situación: uno de los jugadores se acerca a la portería, y pega un patadón de esos en los que nos ponen varios planos de los espectadores asombrados, el balón ovalado de la velocidad, muchas rayas de fondo, y todo eso (Mark Lenders con su tiro del tigre, por ejemplo). Por el motivo que sea, el portero de turno está tirado en el suelo (después de una gran pirueta, claro), o no puede detener el balón con las manos. Uno de los defensas (o uno de los protas, ya que aunque sean delanteros, si hay que bajar, se baja) se interpone en la trayectoria del balón y le golpea en el estómago. Vemos cómo el balón es detenido, aunque sigue girando sin problemas. Otra vez primeros planos de los personajes, incluyendo al que ha chutado, durante varios segundos en los que el comentarista no para de hablar (creo que la voz era de Constantino Romero, aunque no puedo asegurarlo). De pronto, el balón comienza a empujar al jugador, y le va acercando poco a poco a la línea de meta. A partir de aquí, a veces el jugador es derribado y el balón cruza la línea de gol, o el jugador hace más fuerza y clava los pies en el suelo (y deja un surco y todo), o bien sus compañeros le sujetan por detrás y empujan para que el balón no siga avanzando.

fotograma de la serie, que muestra a Oliver y Mark luchando por el balón.Bien, esta secuencia, así narrada, es totalmente imposible. Y no pongo en duda la fuerza de las piernas de Oliver o Mark, pero por mucha velocidad que lleve el balón, una vez es detenido, pierde toda su fuerza (su energía cinética, más bien). El quid de la cuestión es la pausa: el jugador detiene el balón. Durante unos segundos, él esta quieto, con el balón en el estómago. Es decir, la velocidad del balón es cero. Y no se trata de un recurso narrativo en el que la imagen se congele, ya que vemos como el balón rota, el que recibe el pelotazo aprieta la cara y le tiembla la boca o las cejas, el locutor puede decir varias palabras... vamos que transcurre el tiempo.

Como recordaréis del colegio, un objeto tiene energía cinética por el simple hecho de estar en movimiento. Así, al dar una patada al balón, le estamos proporcionando energía cinética. Al detener un balón con nuestro cuerpo, parte de esa energía cinética se transfiere a nosotros (o a la mano, o al brazo, o a lo que utilicemos para detenerlo), parte se utiliza en deformar algo el balón (es un cuerpo elástico), parte en deformar algo nuestra piel y carne, y parte se pierde en forma de calor. La energía cinética transferida a nosotros hace que tengamos que ejercer determinada fuerza para detener efectivamente el balón. Y una vez el balón está quieto, sólo puede moverse si se ejerce una fuerza exterior sobre él. No puede comenzar a empujar a nadie por sí mismo. Eso violaría el principio de conservación de la energía, el de la conservación de la cantidad de movimiento, y las Leyes de Newton.

Fotograma de la serie, en la que Mark Lenders detiene un balón con el pecho.¡Un momento! En esas escenas, el balón continúa rotando sobre sí mismo. Entonces no ha perdido toda su energía ¿no? Bueno, no. La energía cinética aparece tanto con el movimiento lineal como con el angular (rotaciones). Un objeto en rotación tiene energía cinética aunque no tenga movimiento lineal. Pero un balón en rotación no puede empujar a nadie de esa manera. Seguimos teniendo ahí el problema de la conservación de la cantidad de movimiento. Y en todo caso, la fuerza de empuje sería en la dirección del movimiento de la zona de la superficie del balón que está en contacto con el cuerpo (y que és más o menos perpendicular a la dirección original del balón). Por la Tercera Ley de Newton, la misma fuerza que ejerza el balón sobre el cuerpo, la ejercerá el cuerpo sobre el balón; y por la Segunda Ley de Newton, al tener una persona bastante más masa que un balón (aún en el caso de un niño), el balón recibirá mucha más aceleración. Podemos comprobar esto muy fácilmente con cualquier pelota. Si la hacemos rotar muy rápidamente como si fuera una peonza, y la tocamos con la mano, se verá empujada hacia un lado. Así que la rotación del balón no podría empujar al jugador. Más bien, debería hacer que el balón saliese despedido hacia un lado tras impactar con él, por lo que tenemos más malaciencia. ¿Cómo es posible que el balón se quede ahí rotando durante unos segundos, en contacto con el estómago del jugador?

En fin, secuencias que violan la física. Pero ¿qué sería de la serie sin estas escenas imposibles?

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