MalaCiencia cumple un año
Fue un día como hoy, hace exactamente un año, cuando me decidí a comenzar esta pequeña aventura. Revisando mi primer envío, con esa especie de declaración de principios, debo confesar que no siempre he cumplido mi autoimpuesta norma de limitrarme a errores que pueden detectarse únicamente con lo que aprendimos en el colegio y un poquito de investigación. En ocasiones he tocado temas algo complejos, como en el dedicado a por qué vuela un avión (y su continuación), y me he equivocado. Pero con la ayuda de todos creo que he corregido la posible malaciencia en MalaCiencia.
Tras un año, he de decir que la popularidad alcanzada me sorprende. Más de 50.000 visitas en total, según BlogPatrol, y una media de más de 450 visitas diarias según StatCounter. El blog aparece en la primera página de resultados de Google, con búsquedas muy genéricas como "masa relativista", "sistema galileo" o "por qué vuela un avión". Incluso en una ocasión, el diario 20 minutos corrigió un titular de su edición online, tras enviarle un comentario con un enlace al blog. Y todo esto es gracias a vosotros, no os quepa duda.
Pero ya vale de tanto autobombo, que al final me lo voy a creer y todo. Hoy quería reflexionar sobre los motivos originales que me llevaron a crear este blog, y que se pueden resumir en una creencia generalizada: cuanto más sabes de letras y menos de ciencias, más intelectual eres. Por supuesto, no estoy en absoluto de acuerdo con este pensamiento, pero descubro que está bastante extendido, al menos en ciertos sectores.
Como ejemplo, basta con leerse dos artículos de El País Semanal, el suplemento de El País, aparecidos hace ya bastante tiempo: Invitados de Ciencias y La isla misteriosa. El segundo ya fue comentado en su día (y muy acertadamente) en el blog Botella al Mar, así que no diré más. Pero el primero... No me extenderé demasiado, pues me calentaría y perdería mi objetividad (algo imprescindible en la ciencia). Leedlo y comprenderéis por qué. Sólo diré que aunque no soy el tipo más extrovertido del planeta, tampoco soy un ser huraño y aburrido
de conversación monotemática
que arruina la reunión al cuarto de hora
, ni me considero silenciosamente arrogante
. Eso sí, reconozco que intento cortar cualquier digresión no lógica
, pues pocas cosas me molestan tanto como discutir con alguien que se va por las ramas cuando se queda sin argumentos, sacando temas que no vienen al caso, y pensando que el volumen de voz y las interrupciones, le van a dar la razón. Por cierto, que de pequeño era zurdo, por lo que mi hemisferio cerebral predominante es el derecho, el que te da permiso para generalizar, combinar, imaginar, desbarrar, ser más divertido
. Y aún así, soy de ciencias.
Vayamos al mundo del cine. En las comedias "de adolescentes", siempre existe el personaje secundario del empollón con gafas de culo de botella, que es un friki de ciencias. En las de temática más seria, sobre una universidad o un instituto, sólo vemos clases de literatura. Recordemos por ejemplo películas como El Club de los Poetas Muertos, Mentes Peligrosas o Descubriendo a Forrester. Y en los casos en los que el protagonista es un científico (o un hombre de ciencias), intentando resolver un problema importante (para la trama), la solución siempre le viene tras escuchar un comentario casual y sencillo de un "no científico", sobre algún aspecto de la vida cotidiana, desplazando o repartiendo el papel de "salvador" de alguna manera. Así, en ID4, el personaje de Jeff Goldblum necesita escuchar un consejo de su padre sobre el resfriado, para recibir la inspiración necesaria y pensar en crear un virus informático. Hay muchos más ejemplos, pero ahora no los recuerdo.
Tal vez esté relacionado, o tal vez no, pero no puedo evitar pensar que todo eso es causa indirecta del sistemático descuido a la hora de publicar noticias científicas en medios no especializados, o al elaborar guiones para una película o serie. Eso, o la máxima "no dejes que la realidad te estropee una buena historia".
Pero gracias a esta situación, nació MalaCiencia. Hace tiempo leí en algún sitio que el 80% de los blogs que son abandonados, los son antes del primer año. Bien, parece que he superado el primer obstáculo. Aunque últimamente he bajado el ritmo, debido a una mezcla de aumento de trabajo, incompetencia de Wanadoo para arreglarme el ADSL de casa (llevo desde octubre sin conexión, que manda hue...), y extraños problemas con Blogger en la última semana (¿a alguien más le ha pasado?), tengo intención de seguir con este blog durante mucho, mucho tiempo.
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