El tamaño sí importa: Cariño, He Encogido a los Niños
Hoy tenía intención de terminar con el ciclo "el tamaño sí importa" (en realidad, quería hacerlo ayer, pero había problemas con el servidor de www.blogger.com), hablando sobre el problema de las proporciones, y cómo un hombre o una hormiga gigante no podrían tenerse en pie. Pero hace unos días he descubierto el interesante blog Ciencia vs. Ficción, dende explica esto mismo muy bien. Así que, a raíz de un comentario del envío anterior, sobre el whisky y la botella microscópica en El Chip Prodigioso, me he decidido a comentar una escena de la película Cariño, he encogido a los niños.
Para el que no recuerde la película, unos críos son minaturizados accidentalmente por el invento de un científico algo loco (Rick Moranis), y se pierden en el jardín. En la escena en cuestión, la chica protagonista se cae a un charco de barro donde está a punto de ahogarse. Otro de los chicos (su vecino) la salva y la reanima con un boca a boca. El problema de la escena, es que dado el pequeñísimo tamaño de los personajes, es imposible que la chica pudiera hundirse en el agua. ¿Por qué? Pues por algo llamado tensión superficial.
¿Qué es eso? Veamos, todas las moléculas de un cuerpo ejercen una fuerza de atracción sobre sus vecinas. En los cuerpo sólidos es bastante grande, y por eso son sólidos. En los líquidos es algo menor, y en los gases es todavía más pequeña.
En el interior de un líquido, una molécula está rodeada de moléculas iguales a ella, por lo que existirán fuerzas iguales en todas direcciones. Pero en la superficie, las moléculas sólo tienen vecinas en el interior y en la misma superficie, y no en el exterior (aunque no esté en el vacío, la atracción de las moléculas de los gases, como el aire, es mucho menor). Esto hace que la fuerza de atracción entre sus vecinas de la superficie sea mayor. Por tanto, la superficie de un líquido se comporta como una fina película elástica, ya que hay que ejercer una fuerza "extra" para atravesarla.
Todo el mundo habrá visto alguna vez algún insecto caminando tranquilamente sobre la superficie del agua, bien en documentales, bien en vivo. Eso es debido a que el peso del insecto no es suficiente para vencer la tensión superficial del agua, y "romper" la superficie. Lo mismo ocurre si llenamos un vaso de agua y ponemos cuidadosamente una aguja sobre la superficie. Aunque la densidad del hierro es mayor que la del agua, el peso de la aguja no es suficiente para atravesar la superficie, y no se hunde.
En la peli, los personajes tienen un tamaño inferior al de una abeja, por lo que ninguno de ellos podría atravesar la superficie del agua con facilidad. Además, aun en el caso de lograrlo, no terminarían tan mojados. La ropa se empapa cuando el agua con la que está en contacto se divide en pequeñas gotas de agua que atraviesan los pequeñísimos poros de la ropa. Pero para eso hay que vencer la tensión superficial del agua en mucho sitios. Imaginad que empujamos gelatina a través de un rallador de queso. La gelatina debe "romperse" para pasar por cada pequeño agujero. Pues bien, lo mismo ocurre con el agua y la ropa. Para que el agua pueda atravesarla, debe dividirse en gotas muy pequeñas, y para ello se debe vencer la tensión superficial (como curiosidad, el hecho de que el agua atraviese los poros y quede "atrapada" dentro, es la cauda de que la ropa tarde mucho más en secarse que la piel humana, como todos hemos podido comprobar tras bañarnos en la playa o en una piscina). Siendo los personajes tan pequeños, no habría gotas suficientemente minúsculas para atravesar los poros de la ropa, y no se mojarían de esa manera.
En realidad, siendo tan pequeños, el agua debería comportarse de forma parecida a la que vemos en la película HormigaZ. En esa película, hay una escena en la que Z queda atrapada dentro de una gota de agua, y tanto ella como la princesa Bala empujan la superficie de la gota intentando atravesarla. Sólo cuando caen desde una gran altura, el impacto rompe la superficie y la gota se descompone en gotas más pequeñas.






