Servidores colapsados
Durante y tras el eclipse del pasado lunes, han sido muchos los que se han quejado de sitios web en las que se realizaba un seguimiento del mismo y terminaron colapsándose. Y no eran sitios de particulares, sino de entidades como el Planetario de Madrid o el Ministerio de Fomento. El punto común en casi todas las quejas ha sido el insuficiente ancho de banda disponible, culpando bien a los responsables del sitio web en cuestión, bien a la insuficiente infraestructura de comunicaciones existente en nuestro país.
Pero el ancho de banda no tiene nada que ver con el colapso de un servidor web. Y si existe una relación, es más bien al contrario: cuanto mayor ancho de banda, más fácil es colapsar un servidor.
¿Qué es el ancho de banda ese del que todo el mundo habla? Pues en el mundo digital, básicamente es la máxima velocidad de transmisión soportada, y se mide en bps (bits por segundo) o cualquier múltiplo de esta unidad, como Kbps (Kilobits por segundo) o Mbps (Megabits por segundo). A modo de ejemplo, una conexión mediante un módem de toda la vida, suele tener una ancho de banda de 54 Kbps. Una conexión ADSL suele tener entre 256 Kbps y 4 Mbps. Una conexión ADSL2+, puede alcanzar los 24 Mbps.
Pero no perdamos de vista que siempre estamos hablando de velocidad máxima. Una persona puede tener una flamante conexión ADSL de 4 Mbps y estar descargándose un fichero a una velocidad muchísimo menor. ¿Por qué? Bueno, todos recordaremos del colegio los tres elementos básicos de toda forma de comunicación: emisor, medio y receptor. El ancho de banda sólo se refiere a la máxima velocidad permitida por el medio (en este caso, la red). El emisor (el servidor web) y el receptor (nuestro PC) deben poder operar a esa velocidad.
El receptor nunca debería ser un problema (a menos que usemos un PC de más de 10 años, que simplemente no pueda tratar los datos a la velocidad que los recibe). Pero el emisor es otro cantar, puesto que no está para nosotros solos, sino que debe atender a multitud de usuarios. Un servidor web funciona básicamente de la siguiente manera: recibe una petición (cuando tecleamos en la barra de direcciones, o pinchamos en un enlace), y en fución de ella, envía datos (la página que queremos ver). Estamos obviando toda la complejidad de la propia Red, pero para lo que nos interesa, esta explicación nos vale. Un servidor tiene un número máximo de peticiones que puede atender a la vez. Si se supera ese número, el resto de peticiones pueden quedar en espera o descartarse (dependiendo de cómo esté configurado). Una petición descartada supondrá un mensaje de error en el navegador del que la haya enviado. Si se quedan en espera y el ritmo de peticiones no disminuye, llegará un momento en el que se empiecen a descartar las peticiones, o simplemente el servidor se "caiga" (como siempre, dependiendo del servidor en cuestión).
Cuantos más ordenadores y más potentes sean, más peticiones se podrán atender. Pero claro, todo esto cuesta dinero. Normalmente, los responsables de un sitio web intentan dimensionar sus máquinas para atender con holgura el número de peticiones que reciben normalmente, pero sin pasarse demasiado. Un evento extraordinario (como el eclipse del lunes) puede multiplicar por 10 o por 100 el número de peticiones, desbordando todas la previsiones. Y claro, de donde no hay, no se puede sacar. Los servidores se colapsan.
Así que no se puede achacar a la falta de ancho de banda el colapso generalizado del lunes. Es más, con un ancho de banda más pobre, tal vez se habrían colapsado menos servidores, ya que habría menos peticiones simultáneas.
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