EL calentamiento y la subida de las aguas
Todo el mundo ha oído hablar en mayor o menor medida, de los peligros de un calentamiento global en nuestro planeta. Uno de los más conocidos es el deshielo de los polos, lo que produciría un aumento global del nivel del mar, inundando zonas costeras. Pero muy poca gente se para a pensar que dicho peligro sólo está representado por el hielo presente sobre tierra firme, como los glaciares. El deshielo de grandes masas de hielo flotantes, como icebergs, no afectan para nada el nivel de las aguas.
¿Ah no? ¿Acaso no flota el hielo y una parte de éste emerge sobre el agua? Bueno, lo primero que tenemos que pensar es "¿por qué flota el hielo?". Pues por el mismo motivo por el que flota el corcho o la madera. Porque es menos denso que el agua. Todos recordaremos del colegio el famosísimo Principio de Arquímedes: todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso de fluido desalojado. Esto quiere decir que cuando un cuerpo flota, su peso es igual al peso del volumen de agua desalojada, que corresponde al volumen de su parte sumergida.
Esto es más fácil de entender que de explicar con palabras, así que pensemos en un experimento. Llenamos un vaso de agua hasta arriba, de forma que una sola gota desbordaría el vaso. Lo ponemos dentro de un recipiente mayor (una olla, por ejemplo). A continuación, colocamos sobre el agua un objeto que sepamos que flote (como un corcho). Lógicamente, el vaso se desbordará, ya que una parte del corcho se sumergirá. Si medimos el agua que se ha derramado (y recuperado en la olla), veremos que su volumen es igual al volumen de la parte sumergida del corcho. Además, veremos que pesa lo mismo que el corcho.
En realidad, hay un problema con este experimento, y es que no podemos recuperar toda el agua derramada, ya que parte de ella se quedará en la cara exterior del vaso a modo de churretones, y es muy dificil pesar el corcho o el agua derramada con instrumentos domésticos, pero si lo hicieramos a una escala mayor, comprobaríamos que es cierto.
Bien, pasemos ahora al hielo. De todos es sabido que el agua aumenta de volumen cuando se congela. Este comportamiento es anómalo, ya que normalmente el calor dilata los cuerpos, y el frío los contrae. Pero es este comportamiento el que provoca que el hielo flote en el agua. El volumen aumenta, pero la masa sigue siendo la misma (si congelamos 1 kg de agua, tendremos 1 kg de hielo). Por tanto, el volumen de agua que pese lo mismo que un trozo de hielo, es un poco menor que el volumen de ese trozo de hielo. Por eso flota.
¿Y qué pasa si el trozo de hielo se derrite en el agua? Cuando el hielo se derrite, su volumen disminuye. ¿Cuánto disminuye? Pues lo mismo que aumentó cuando se congeló. Es decir, al derretirse, su densidad es igual a la del agua en la que está inmerso. Ocupa el mismo volumen que el agua que había desalojado cuando era hielo. O dicho de forma más clara, tiene el mismo volumen que tenía la parte sumergida del hielo. Y sólo la parte sumergida.
Volvamos al experimento del vaso. Pongamos un cubito de hielo dentro, y llenemos el vaso de agua, hasta casi rebosar, y esperemos tranquilamente a que el hielo se derrita. Veremos que el nivel de agua no cambia.
Esto no quiere decir que no exista un peligro real de subida del nivel del mar con el calentamiento global. Las masas de hielo flotantes son totalmente inofensivas en este aspecto, pero no olvidemos que hay también grandes masas de hielo en tierra firme. El deshielo de estas masas, si llega al mar, sí puede alterar el nivel del mismo. A esto hay que sumarle el aumento de volumen del agua con la temperatura, ya que una vez superados los 4ºC , el agua se comporta como el resto de materiales, dilatándose con el calor.
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