lunes, abril 11, 2005

Ingravidez

De todos es sabido que en el espacio no hay gravedad, y que las cosas flotan ¿no? Pues no. A pesar de lo que vemos en muchas películas y lo que nos puedan haber dicho algunos "mayores" cuando ibamos al cole, en el espacio hay gravedad. Y mucha. De hecho, es la gravedad lo que mantiene a los planetas girando alrededor del Sol, y a las estrellas formando galaxias. Es más, es lo que hace que la infinidad de satélites artificiales que hemos lanzado al espacio sigan ahí, en su sitio.


Para comprobarlo basta hacer una pequeña cuenta. Pensemos, por ejemplo, en la nueva Estación Espacial Internacional. Todos hemos visto alguna vez fotos o vídeos de la estación espacial y de sus tripulantes flotando en su interior. Consultando en la Wikipedia, vemos que se encuentra a una altitud media de 386 Km sobre el nivel del mar. Los que quieran ser más precisos pueden comprobar en tiempo real la posición exacta de la ISS en ésta página de la NASA. Consultando nuevamente la Wikipedia, veremos que el diámetro medio de la Tierra es de unos 12.756,3 Km, por lo que el radio medio será de 6.378,14 Km. Si recordamos lo que nos enseñaron en el colegio, la gravedad es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia. Esto quiere decir que si multiplicamos por dos la distancia, la gravedad se dividirá por cuatro. Fácil ¿verdad? Bien, pues a la distancia a la que se encuentra la ISS del centro de la tierra es 1,0605 veces la distancia a la que nos encontramos nosotros en la superficie de la Tierra, por lo que la gravedad será 1,1247 veces más pequeña. Esto quiere decir que una persona que pese 80 Kg, sería atraída por la gravedad por una fuerza equivalente a la de un peso de unos 71 Kg. Creo que todo el mundo estará de acuerdo en que 71 Kg sigue siendo bastante peso.


¡Pero y esas fotos de los astronáutas! ¿Es todo mentira? No, por supuesto que no, pero el hecho de que dentro de la ISS o de cualquier vehículo espacial con los impulsores apagados las cosas floten, no quiere decir que no haya gravedad. Lo que ocurre es que la mayoría de la gente confunde el término ingravidez con el de caída libre. Cuando un objeto (un satélite, una lanzadera) se encuentra en órbita, no está en estado de ingravidez (puesto que la gravedad sí actúa) sino en estado de caída libre. Esto quiere decir que dicho objeto en realidad está cayendo hacia la Tierra, pero como su velocidad tangencial es tan alta, el suelo se "curva" más rápido, por decirlo de alguna manera, y por tanto el objeto nunca llega a tocar el suelo. La sensación en el interior de un vehículo espacial es la misma que la que tendríamos si nos encerraran en un contenedor más o menos grande y nos lanzaran desde un avión. En el interior, todo parecería flotar (aunque es un experimento que no aconsejo a nadie).

Bueno ¿a dónde quiero llegar? Pues a que las cosas no flotan en el espacio "por definición", sino que el vehículo o estación espacial en cuestión, tiene que estar en órbita. Y eso quiere decir que debe tener determinada velocidad, o si no caería irremediablemente sobre nuestro planeta.

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