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viernes, junio 13, 2008

Perdidos: El Espejo

Elenco de la tercera temporada

Hace poco terminó en EEUU la cuarta temporada de la serie Perdidos. En España, sin embargo, los que únicamente dispongan de televisión terrestre y abierta, se habrán tenido que conformar con llegar hasta la tercera temporada. Al final de ésta, conocemos una estación submarina de la iniciativa DHARMA, llamada El Espejo, donde suceden un par de cosas que son dignas de mención en este blog.

La primera de ellas es la propia funcionalidad de la estación. El Espejo bloqueaba las transmisiones de radio desde y hacia la isla, hasta que Charlie desconecta el equipo. Sin embargo, esto no debería ser posible dada la ubicación de la estación. ¿Por qué? Bueno, para bloquear determinadas frecuencias de radio, lo que se hace es emitir señales de mucha potencia, en las frecuencias que se quieren interferir. Así, el receptor que utilice esa frecuencia captará nuestra señal, y para él será ruido que se superpone a la señal que realmente le interesa, haciendo muy difícil (o imposible) su recuperación. Sería como intentar hablar con alguien en una discoteca, o escuchar música al lado de una taladradora: el ruido tiene más volumen que lo que intentamos escuchar.

Hace tiempo comenté que las ondas electromagnéticas se atenuaban mucho al atravesar un material conductor, y que esta atenuación aumenta con la frecuencia. Concretamente, el agua salada las atenúa muchísimo, de forma que los submarinos no pueden comunicarse de forma normal estando sumergidos, teniendo que recurrir a transmisiones de muy baja frecuencia (ELF), o a boyas unidas al submarino con un cable, que emergen a la superficie. Así que una estación submarina no parece el mejor sitio desde el que interferir las altas frecuencias utilizadas en radiocomunicaciones (a menos que la antena esté en otro lugar, y simplemente se operaba desde El Espejo, a través del cable que lo unía a tierra).

Fotograma de la serie, que muestra a Charlie sentado junto al control de comunicaciones de El Espejo

La segunda cosa a mencionar es la relativa al sacrificio de Charlie. Cuando Mikhail vuela el ventanuco, Charlie cierra inmediatamente la puerta del compartimento donde está, inundándose en pocos segundos. Aparte del hecho de que es muy extraño un diseño donde las puertas se bloqueen desde dentro y no desde fuera (pues lo lógico sería abandonar el compartimento afectado y sellarlo), el cuarto se inunda de agua en su totalidad.

Y esto tampoco es posible. Veamos, para que entre agua, el aire debe de salir. Como la puerta se ha cerrado y es estanca, el aire sólo puede salir por el ventanuco. Y una vez que el nivel de agua ha alcanzado la parte superior del mismo, el aire ya no puede salir. Así que la única forma de que suba el nivel de agua a partir de ese punto, es comprimiendo el aire, y una vez que la presión de éste se iguale a la del agua, el nivel no subirá más (y hay que tener en cuenta que la presión del interior debe de ser ya igual a la del agua, puesto que hay una piscina que se comunica con el exterior). Así que necesariamente, debe de quedar una burbuja de aire en el compartimento inundado, que podría haber mantenido con vida al pobre Charlie hasta encontrar alguna solución. Claro que en ese caso, no habría quedado todo tan dramático (me encantó el episodio anterior, en el que recuerda sus «grandes éxitos» a nivel personal).

Ahora que se acerca el verano, podéis experimentar en la playa o en una piscina (o en una bañera, si no hay más opciones), con un vaso, un cuenco, o cualquier recipiente similar. Si lo sumergíis en el agua con la abertura hacia abajo, veréis que permanece aire en su interior. Y si podéis, a medida que aumentáis la profundidad, el nivel de agua de dentro, sube debido al aumento de presión. Podéis comprobar también que si lo inclináis, parte del aire sale (y veréis una buena burbuja subir) y el agua entra.

Y ya que hablamos de la playa, aprovecho para deciros que me voy unos días de vacaciones. Y como todos los años, tal vez el blog esté un par de semanas parado. Me daré un baño por vosotros :-)

viernes, junio 06, 2008

El Windows «Táctil»

Hace pocos días, Microsoft anunció una de las novedades de la nueva versión de Windows, realizando una demostración con una pantalla «multi-touch». Como es habitual en noticias relacionadas con la informática, la mayoría de los medios no han entendido bien qué es lo novedoso (y qué no). Así, podemos leer titulares como «Windows 7 será táctil», «La próxima versión del sistema operativo Windows permitirá funciones táctiles», o «El próximo Windows 2007 funcionará con pantallas táctiles». ¿Y cuál es el problema? Pues que el hecho de que Windows o cualquier otro sistema operativo, pueda funcionar con pantallas táctiles, dista mucho de ser una novedad. Lo novedoso es que soportará lo que se denomina multi-touch (que podríamos traducir como «multi-tacto»).

Las pantallas táctiles aparecieron hace ya bastante tiempo. Seguro que muchos de vosotros las habéis visto y utilizado en determinados museos o exposiciones, o simplemente en el Metro de Madrid (las máquinas expendedoras). Para que una aplicación o un sistema operativo pueda utilizar una pantalla de este tipo, no es necesario hacer nada en el programa, específico para ese dispositivo (salvo diseñar una apariencia amigable). Por norma general, una aplicación (el sistema operativo en realidad) no se comunica directamente con el hardware, sino que para ello se utilizan los llamados «drivers» o controladores. Estos controladores son pequeñas piezas de software que proporcionan a la aplicación que los utiliza, un interfaz determinado. La idea es que no importa la marca del dispositivo(un disco, un DVD, un ratón), o cómo esté fabricado, o cómo funcione internamente, sino que el controlador se encarga de proporcionar a la aplicación un interfaz conocido. Así, la aplicación no necesita estar preparada para las peculiaridades de cada aparato.

Pensad por ejemplo en un coche. Independientemente de cómo esté hecho el motor, o la electrónica, tendrá un volante en el asiento del conductor, así como un pedal para acelerar y otro para frenar. Tenemos un interfaz entre el coche y el conductor, que aparece en todos los modelos y marcas.

Otro ejemplo lo tenemos en los ordenadores portátiles. Aunque les podemos conectar un ratón, todos tienen su propio dispositivo que cumple la misma función, como un pequeño botoncito en medio del teclado o una pequeña superficie táctil. El sistema operativo tendrá instalado el driver adecuado, de forma que no sabe (ni necesita saber) qué es lo que está actuando exactamente como ratón. Podríamos incluso inventarnos un nuevo dispositivo, como un mando similar al de la Wii, programando un driver que traduzca la información de movimiento del mismo, a la esperable de un ratón. Nuestro sistema operativo no necesitaría ningún tipo de actualización (salvo la instalación del driver, claro).

He elegido el ejemplo del ratón de forma deliberada. Imaginad que tenemos una pantalla táctil, y que el fabricante nos proporciona un driver adecuado, de forma que nuestros toques en la pantalla se traduzcan en «clicks» de ratón (en realidad, serían eventos de pulsar y soltar el botón, según apoyemos y levantemos el dedo, pero dejemos los detalles). Como podréis imaginar, el sistema operativo no tiene que estar implementado de forma especial. De hecho, mi primer trabajo consistió en hacer una pequeña aplicación de ventana completa, que sería utilizada con una pantalla táctil. Se ejecutaba en Windows 95 (cómo pasa el tiempo), y durante todo el desarrollo y las pruebas, utilicé un PC normal y corriente. Sólo en la última fase se instaló en un PC con pantalla táctil, y no fue necesario hacer nada, salvo instalar correctamente el driver de la pantalla.

Las pantallas táctiles convencionales, tienen una limitación, y es que sólo funcionan correctamente si las tocamos con un sólo dedo cada vez. Si las tocamos con dos o más dedos simultáneamente, tendremos efectos no deseados, posiblemente que el puntero se posicione en algún punto indeterminado entre los dedos. El motivo es evidente: independientemente de que la tecnología de la pantalla permita la detección precisa de varios toques simultáneos (puesto que hay pantallas que directamente no son capaces de ello), debemos traducir la información a las coordenadas de un único puntero (la flechita que movemos por la pantalla, a la que se en ocasiones se le llama también ratón, de forma errónea). Y es aquí donde está realmente la novedad. Si disponemos de una pantalla multi-touch, capaz de detectar la posición de toques simultáneos, y queremos que esa capacidad sirva para algo, no podemos simplemente traducirla a eventos de ratón. Necesitamos que nuestro sistema operativo haga algo diiferente. Y ahí está la novedad de la nueva versión de Windows: el soporte multi-touch, para poder hacer las virguerías del famoso iPod Touch de Apple, como tocar con dos dedos sobre una foto, y separarlos o juntarlos, para aumentar o disminuir su tamaño.

Es decir, no es ninguna novedad que Windows se pueda utilizar con una pantalla táctil. Eso ya se podía hacer desde hacía una década. La novedad es que se pueda utilizar con pantallas multi-touch.