martes, febrero 21, 2006

Tormenta Eléctrica (II)

Ayer dije que sólo iba a comentar una escena de la peli Tormenta Eléctrica, pero he recordado otra. No es tan disparatada, pero sí merece la pena contarse. En la escena en cuestión, una pareja viaja en un coche hacia el hospital (la mujer está de parto), caen varios rayos peligrosamente cerca del vehículo, hasta que uno de ellos derriba un poste de alta tensión y cae sobre el coche (aunque a la pareja no le pasa nada).

Puede parecer intuitivo pensar que el problema es que a uno le caiga un rayo encima, pero que si golpea el suelo no pasa nada. Lo cierto es que uno puede recibir igualmente una terrible descarga, a través del suelo, aunque este no parece ser el caso, ya que en principio, los neumáticos de un coche son un buen aislante, y además, la carrocería del coche es conductora y actua de jaula de Faraday, y mientras no la toques, en principio no te debe de llegar la corriente.

Pero el peligro de un rayo no es sólo la electricidad. Se calcula que un rayo descarga en décimas de segundo una energía de varios centenares de megajulios. Y gran parte de esa energía se manifiesta en forma de luz, calor. Al ionizarse el aire, se alcanza una temperatura de miles de grados (hasta 28.000 K según la Wikipedia, que es unas 5 veces la temperatura de la superficie del Sol). Al calentarse tanto y tan repentinamente, el aire se expande a gran velocidad, de forma explosiva, provocando una onda expansiva, que es el trueno que escuchamos.

Y el trueno no es ninguna tontería. Pensad que puede oírse a varios km de distancia. En cualquier tipo de explosión, la onda expansiva suele ser la que causa mayores daños a su alrededor. Recuerdo una ocasión, poco antes de iniciarse la famosa tormenta que ocurrió en Madrid hace unos años, que inundó la M-30 e hizo que se suspendiera el partido de la Copa del Rey (supongo que lo recordaréis), un rayo cayó en un descampado, cerca de mi casa. Calculo que la distancia sería de unas decenas de metros, tal vez cien, ya que el trueno fue casi simultáneo. El estallido hizo temblar ventanas y muebles, y por un momento creí que el vidrio de aquellas iba a romperse (como curiosidad, el sonido de un trueno tan cercano es muy distinto; se parece al de un inmenso crujido, como de cristales y madera rompiéndose).

La luz también puede llegar a ser muy dañina. Un rayo lejano puede iluminar todo el cielo durante un instante. Imaginad en lo que ocurriría si cae a pocos metros. Nos deslumbraría con toda seguridad, y puede que nos causara daños en la retina.

Así que en la película, entre las ondas expansivas de los truenos y la cegadora luz de los rayos, parece bastante improbable que el personaje pudiera mantener el control del coche, hasta que el poste le cayera encima. Las lunas del vehículo tendrían que haber reventado, el conductor haberse deslumbrado y estrellarse mucho antes, y no haber resultado ilesos (pero ya se sabe que en estas películas, las mujeres embarazadas, los niños y los perros, nunca pueden sufrir daños).

Para terminar, una curiosidad. He dicho que la energía de un rayo es de unos centenares de megajulios (millones de julios). Puesto que la potencia es la energía dividida entre el tiempo (W = E / t), teniendo en cuenta que toda esa energía se libera en décimas de segundo, la potencia de un rayo sería del orden de gigavatios (miles de millones de vatios). Así que la cifra de 1,1 gigavatios de Regreso al Futuro, parece adecuada :-)

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