Conspiración en la Red
Ayer pusieron en la tele una película que pasó por las salas de cine sin pena ni gloria, pero que trataba un tema de bastante actualidad. Se trata de Conspiración en la Red, una desafortunada traducción de "Antitrust" que significa "anti-monopolio". El protagonista es un chico recién titulado y entusiasta del open source o código abierto, que entra en la plantilla de una mega corporación llamada N.U.R.V. dirigida por Gary Winston, interpretado por Tim Robbins. Tanto la compañía como el propio Gary Winston son una clara alusión a Microsoft y Bill Gates (de hecho la caracterización de Tim Robbins es estupenda, en su parecido con Gates), y la trama muestra temas de bastante actualidad como los jucios contra Microsoft por imponer un monopolio, el fenómeno del software libre y el código abierto, y el robo de la propiedad intelectual.Desgraciadamente, un planteamiento interesante como este se ve ensombrecido por los numerosos errores y disparates en el guion que inevitablemente acompañan a una película cuyo eje principal es la informática. Hay que decir que algo se han documentado: en los títulos de crédito del principio vemos código HTML, en algunas vistas de las pantallas vemos lo que parece una consola UNIX, se habla de direcciones IP, etc. Pero cualquier informático verá que es el clásico caso de "oir campanas y no saber dónde". Por ejemplo, el uso de código HTML en los créditos es un poco inadecuado, ya que el HTML es el lenguaje con el que se construyen las páginas web (como esta) y nada tiene que ver con la trama principal, que es la implementación de un sistema de compresión de datos para el sistema Synapse.
La película tiene varios errores, pero el mayor de todos y para el que no hace falta ser un informático para darse cuenta, es el propio sistema Synapse. En la peli, Synapse es un supuesto sistema de satélites con la innovadora idea de convertir cualquier ordenador y cualquier televisión, en un terminal para transmitir y recibir texto, imágenes, vídeo... en fin, en un sistema de comunicaciones multimedia.
Y lo primero que viene a la mente de cualquiera es ¿qué pueden hacer unos satélites y un software innovador para convertir un PC en un terminal multimedia? La respuesta es: nada. Porque a menos que mi PC esté conectado a Internet con una línea de banda ancha (como pueda ser el ADSL), poco se podrá hacer para transmitir y recibir vídeo en tiempo real a través de un modem tradicional de 56 kbs. Los que lo sufran lo sabrán muy bien. Y no digamos ya si ni siquiera tiene uno conexión a Internet. ¿Cómo se realiza la transmisión? ¿Mediante magia?
Si basta con tener un PC para darse cuenta de lo irreal de que Synapse pueda solucionar el problema de la comunicación multimedia en un ordenador (que por cierto, no todos son PCs), basta con un poco de sentido común para entender la imposibilidad absoluta de que eso ocurra con una televisión convencional. Vamos a ver, una televisión, por muy sofisticada que sea, está fabricada para recibir señales de audio y vídeo, y mostrarlas. Y ya está. Bien reciba la señal modulada en una portadora a través de la entrada de radiofrecuencia (la toma de antena de toda la vida), bien codificada en forma de vídeo compuesto (el conector amarillo), o por el euroconector, o por donde sea, lo único que hace la tele es mostrar la señal en forma de imágenes en movimiento y sonido. Y si no viene en el formato adecuado a través de las entradas adecuadas, no podremos ver nada. Por eso se necesita una parabólica para recibir emisiones vía satélite. Por eso se necesita un decodificador para ver emisiones digitales. Y por eso es imposible que Synapse pueda hacer nada para que el telespectador vea su programa favorito sustituido por la primera emisión de Synapse, como ocurre al final de la peli. Bueno, sí hay una cosa que se pueda hacer: emitir la señal en todos los canales, y con una potencia superior a la de las otras emisiones, pero eso además de ilegal, no tiene nada que ver con la informática.
Y luego está el hecho de que es absolutamente imposible utilizar una televisión para emitir nada. La televisión es un receptor, no un emisor. Es como pretender que un coche vuele. Aunque uses combustible de avión, no se levantará un palmo de suelo (y te cargarás el motor).
Viendo películas como esta uno se pregunta, ¿es que cuesta tanto documentarse sobre estos temas? Y eso que sólo he hablado de lo más grave y disparatado.
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